En los dos últimos años de la administración federal pasada, las dimensiones de pobreza aumentaron en tres conceptos determinados por el Coneval. Los rubros: población con carencias en acceso a la seguridad social e ingresos inferiores a las líneas de bienestar. De un total de ocho rubros, en cinco (rezago educativo, acceso a los servicios de salud, espacios de vivienda y alimentación) la disminución fue mínima, pues la población que tiene estas carencias se mantiene por encima de los 22 millones, por eso el reciente relanzamiento por EPN, Rosario Robles y los gobiernos de los estados (donde Puebla es el 3er lugar nacional)no podrán abatir los indicadores del rezago, amén de la ya entrada temporada de cataclismos ocasionados por las lluvias de la temporada.
Recientemente, el auditor superior de la Federación, advirtió que la permanencia de la pobreza en el país no se debe a la carencia de recursos, sino a la deficiente administración que ocurre en los estados y, por tanto en sus municipios. De acuerdo con datos abiertos, vía transparencia, el Coneval evidenció que hasta el 2013, en las zonas rurales existían 21.5 millones de personas en pobreza extrema y 40.1 millones en pobreza moderada. Las zonas urbanas no están exentas, en dichos territorios la proporción es de 6.3 y 34.3 millones, respectivamente.
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El mes pasado, el auditor superior evidenció que en materia de desarrollo social y económico prevalecen prácticas ineficientes, las cuales perjudican a la población receptora de los programas. Los datos abiertos por el Coneval indican que el promedio nacional de pobreza es de 45.5% (53.3 millones) de la población y 9.5% en pobreza extrema.
A pesar de que hubo disminuciones en la cantidad de personas con carencias, los datos abiertos indican que el rezago educativo sólo bajó 1.1 millones, es decir, están vigentes 22.6 millones; en calidad y espacios de la vivienda fue de 1.5 millones; lo mismo en acceso a la alimentación, la disminución fue de 1 millón, al pasar de 28.4 millones a 27.4 millones (cifra hasta el 2012).
La población indígena es la que más padece, ya que 30.6% se encuentra en pobreza extrema y 41.7% en pobreza moderada; mientras que en las personas no indígenas la proporción es de 7.6 y 35 millones, respectivamente. Los menores de 18 años de edad y adultos mayores (más de 65 años) son los más afectados, pues 12.2 y 9.7% de estos sectores se ubican en pobreza extrema.
Con base en la información proporcionada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social cabe destacar las diferencias que hay entre la población con discapacidad, pues 51.2% padecía pobreza frente a quienes no tienen alguna discapacidad, ya que se ubican en 45.1 por ciento.
En relación con el tema de protección social, en el mes de mayo 2014, Juan Manuel Portal Martínez, auditor superior de la federación, explicó a diputados de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación que en el 2012, mediante el Programa de Desarrollo Humano Oportunidades (PDHO), que constituye la principal estrategia del gobierno federal para “superar la pobreza”, la Comisión Nacional de Protección Social en Salud transfirió subsidios a 31 de las 32 entidades federativas del país, de las cuales 27 no ejercieron 1,105.6 millones de pesos.
En tanto que 26 reportaron como ejercidos 1,265.8 millones de pesos sin acreditar su correcta aplicación, amplió el auditor superior de la Federación.“En 2012, de las 5.8 millones de familias beneficiarias del PDHO, a 1 millón se le re certificó su situación socioeconómica. Los resultados mostraron que el 82.3% de las familias no lograron superar su condición de pobreza, por lo que continuaron en el programa”, expuso. Esta situación de cara al pronunciado y estructural del decrecimiento reconocido –tardíamente—por las autoridades fiscales y monetarias totalmente adversas y ajenas a las urgentes necesidades del crecimiento económico en nuestro país y el estado de Puebla.
Las cifras del INEGI señalan que con base en cifras desestacionalizadas, el valor de producción disminuyó -1.06%en marzo de 2014 respecto a febrero. Igualmente, durante marzo pasado el valor de producción de las empresas constructoras disminuyó -2.9%, pero a tasa anual y en términos reales como consecuencia de las caídas en los subsectores de Edificación de -4.1% y en el de Construcción de obras de ingeniería civil con una variación de -2.9%, en tanto que en el de Trabajos especializados para la construcción se acrecentó3.4 por ciento. Por tipo de obra, el valor de producción se redujo en las relativas a Electricidad y comunicaciones; Petróleo y petroquímica; Edificación y Transporte. En contraste, creció en las relacionadas con "Otras construcciones" y con Agua, riego y saneamiento.
Las Políticas públicas necesarias para asegurar la participación de las empresas mexicanas en la apertura del sector energético son para la especulación. Consideramos que es tan vago el planteamiento, tan general, que lo vuelve inalcanzable, o bien que cualquier acción de gobierno puede quedar enmarcada en este precepto. Muy decepcionante la calidad de las medidas emergentes anunciadas por el ejecutivo federal, considerando que su gabinete cuenta con ex gobernadores, ex diputados que en sexenios anteriores implementaron medidas de emergencia inútiles como el de Puebla.