La vi morir en el Hospital de La Margarita. No hubo fiesta de Año Nuevo, solo se desvaneció sin poder respirar. Más de 20 años laboró en el área de limpieza en un bufete de abogados y sus pulmones se contaminaron de humo durante ese tiempo.
Después de 10 días de agonía y conectada a un respirador artificial, su mamá cerró los ojos; víctima de enfisema pulmonar; paradójicamente nunca encendió un cigarrillo. Era fumadora pasiva.
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Los médicos le dijeron a su única hija que no había manera de que volviera a respirar por sí sola. Su madre vivió una muerte lenta y dolorosa con las llagas que provoca permanecer inmóvil en la cama de un hospital casi un mes. La irónico de la vida es que en ese entonces, ambas iniciamos una amistad en medio de nuestra pena personal.
No creía en un caso similar hasta que lo vi. Los fumadores pasivos tienen entre 20 y 30 por ciento posibilidades de sufrir cáncer de pulmón. La Sociedad Americana contra el Cáncer revela que el denominado “humo de segunda mano” es clasificado como un agente altamente peligroso para los humanos.
El humo del tabaco contiene más de 4 mil sustancias químicas; un solo cigarro está compuesto de 200 toxinas (más del 60% son cancerígenas), afirma la Dra. Guadalupe Ponciano, asesora de la Oficina Nacional para el Control del Tabaco de la Comisión Nacional contra las Adicciones.
Con motivo del Día Mundial contra el Tabaco (31 de mayo), la especialista me comentó en una entrevista que la situación en México es alarmante. Los menores de cuarto año de primaria inician su adicción por moda, presión social o mal ejemplo familiar.
Un niño que fuma desde los 10 años de edad podría morir antes de cumplir los 40; su organismo en desarrollo absorbe hasta cuatro veces más aire que un adulto, peor aún si está lleno de toxinas.
Los especialistas consideran que el cigarro es la droga más adictiva, casi siempre va acompañada de alcohol y otras enfermedades degenerativas que merman la calidad de vida.
Los fumadores en promedio gastan seis días de salario mínimo en cigarros, de acuerdo con cifras oficiales, que alertan sobre el incremento de este producto. La estancia hospitalaria de 21 días en centros de salud pública le cuestan al país entre 800 mil a un millón de pesos.
Un dato alarmante: La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha decomisado más de 205 millones de cigarrillos ilegales en esta administración federal. Casi siempre los cigarros sueltos ingresan al país de contrabando y sus compuestos pueden ser más agresivos a la salud.
La Cofepris ha clausurado 840 establecimientos (restaurantes, bares y escuelas). Las entidades con mayores suspensiones son el Estado de México (con 501), San Luis Potosí (74), Tlaxcala (36), Puebla (62) y Sonora (21). Por sanciones económicas han captado más de 10 millones de pesos.
Pese a la disposición oficial 'espacios libres de humo' es posible encontrar sitios que incumplen la ley. Hay empresarios que prefieren pagar multa a perder las ganancias que dejan los fumadores empedernidos.
La Procuraduría Federal del Consumidor revela que en México se venden casi 50 mil millones de cigarros al año (más de 250 millones de cajetillas), lo que nos ubica en el lugar número 15 de consumo en el mundo.
Si año con año conocemos las estadísticas negras del tabaquismo (pese al aumento en los precios de las cajetillas) es inconcebible que las muertes por cáncer de mamá, testículos, vejiga ó estómago vayan a la alza.
Seria bueno replantear los programas de prevención para que los jóvenes comprendan los riesgos de fumar ó ser víctima del humo. El cigarro es una epidemia mundial pero en lo individual podemos hacer la diferencia, apreciando más nuestra salud y la de los demás.