Para entender el proyecto presidencial de don Máximo y el escenario que enfrenta Peña Nieto y el PRI, tenemos que dejar de pensar en términos mono-partidistas. La pasada elección del PAN abona en esa misma dirección. Un seguimiento de las palabras del propio Madero revela que el resultado esperado al principio era de 70-30, luego lo bajaron a 60-40 para, finalmente, quedar en 57-43. La caída en las expectativas no pone en duda el triunfo de Madero, pero sí nos ilustra del desafío a resolver rumbo a 2018. El 70-30 original implicaba alcanzar el poder absoluto al interior del PAN, mismo que no se logró y eso lo saben tanto en el Partido como en Los Pinos…
En 2012, Peña Nieto apenas rebasó el 38% de los votos, mientras López Obrador logró casi 32 % y Josefina Vázquez Mota quedó en 25.41%. Es decir, más del 60% no votó por el actual presidente de la República. Aunque hemos tenido elecciones previas de carácter local, 2015 es la intermedia donde se van a medir propiamente las fuerzas nacionales de cada parte. Este es el escenario a resolver para el que desee ser el próximo gobernante de México y hablamos de un resultado en 2012 con todo y las alianzas que se hicieron. Una simple sumatoria indica que el PAN y el PRD estarían en condiciones de lograr la victoria en 2018 y que al PRI podría no alcanzarle con el PVEM para retener el poder por seis años más…
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Esto explica los obstáculos que Peña Nieto y su partido están poniendo a las coaliciones, así como la estrategia de las rupturas al interior de los partidos. No haber logrado el escenario 70-30 para ubicarse en 57-43, es señal de que para don Máximo y Madero la principal prioridad será asegurar la unidad y la cohesión si quieren tener posibilidades tanto en 2015 como en 2018. Pero hay más…
“En busca del poder absoluto…”
A don Máximo tampoco la alcanza con las solas fuerzas del PAN. Necesita una alianza con el resto de los partidos, sobre todo con el PRD. Los estrategas del poblano parecen haber calculado que al “menudeo”, las presiones van a estar a la orden del día porque los partidos van a pedir “la luna y las estrellas” para dar el “sí” tan anhelado. Es por ello que no queda de otra que jugarse el todo por el todo con el PRD, calculando que, de ser así, el resto de los partidos le entraría para no quedarse fuera del reparto de poder. Es decir: primero hay que sellar un acuerdo con el PRD, lo que mostraría que sí es posible ganar en 2018 teniendo en cuenta el resultado de 2012, mismo que funcionaría como un imán que atraería a los demás al pacto. De lo contrario, negociar con cada parte sometería a don Máximo a un fuerte desgaste y a una serie de presiones que se pueden evitar desde ahora…
A don Máximo y a Madero les urge alcanzar ese poder absoluto que no pudieron sacar adelante el 18 de mayo. Ostentar el poder absoluto dentro del PAN habría facilitado una negociación hacia afuera, pero no fue así. El de Puebla salió fortalecido pero no de la manera deseada. Esto explica que sea después de la interna panista que se escuchen voces al interior del PRD diciendo que no están de acuerdo con el ingreso de Luis Maldonado. Ya empezaron los forcejeos para asegurar una tajada más grande del pastel y jugar con don Máximo y Peña Nieto, a ver quién da más…
Igualmente se entiende que Madero haya convocado a sesión del Consejo Nacional para el 31 del mes en curso. Sería la señal para saber si va progresando la “operación cicatriz” y si los ganadores desean fincar la unidad que parece exigir el panorama que va marcando el derrotero de 2015 y 2018…
“Las alianzas transpartidistas…”
Me parece que calculan mal los que piensen que, en la víspera de la próxima elección presidencial, don Máximo va a sopesar sus posibilidades para decidir si se lanza. La cosa no es tan simple y él no está asumiendo un papel tan pasivo. Consolidar un acuerdo con el PRD es la principal condición para que mida sus fuerzas y 2015 será el indicador. Peña Nieto lo sabe y es lógico suponer que su apremio será meter cuñas para fracturar tanto al PAN como al PRD. La intermedia es la contienda que podría ponerlo en jaque…
Si el próximo año don Máximo lograse evidenciar que sus posibilidades son reales y no un sueño, comenzará la debacle para el mexiquense, pero también a la inversa. Es un planteo pragmático que tendrá un solo ganador. Entienden que 2015 será el año en que los demás, por pragmatismo, jalarán hacia un lado o hacia el otro…
En el espectro de las izquierdas, López Obrador podría ser el gran aliado de Peña Nieto y del PRI para fracturar y obstaculizar los planes de don Máximo, y vamos a ver cómo le hará el poblano para neutralizarlo. En el PAN, el Presidente juega a evitar todo entendimiento entre el poblano y Cordero, Oliva, el sector del Yunque que se sumó y Manzanilla. Mientras tanto, Madero se sigue tardando en enviar señales de unidad y habrá que ver si lo hace el 31 de mayo…
Es obvio que uno de los factores que llevó a Marco Adame al compromiso con don Máximo fue que valoró la posibilidad de que la ruptura entre el de Puebla y Manzanilla fuese pactada. Pero al no estar seguro, en otro ámbito el Yunque dividió sus fuerzas y apostó en ambos lados. Fuese cual fuese la estrategia de don Máximo, el Yunque no saldría perdiendo. Sin embargo, ha surgido un nuevo aspecto no evaluado…
En medio de la derrota, Fernando Manzanilla ha hecho lo mismo que Adame hizo con el Yunque frente a don Máximo: se salió de la línea de confrontación. Si el poblano desea ser presidente, es problema del mexiquense y del PRI. Si quiere poner gobernadores, el dolor de cabeza será del PRI, del Yunque o a ver de quién, pero de él no…
“Martha Erika, un asunto personal…”
Por propio impulso, luego del 18 de mayo, Manzanilla sabe que no le alcanza para ser gobernador. Toda posibilidad tendría que ser por factores ajenos a él o de plano buscar otra cosa. En cualquier caso, hay un solo requisito: evitar la confrontación con don Máximo y se ser posible, llegar a un acuerdo. Si en el forcejeo con el Yunque y la trifulca con el Presidente, don Máximo perdiese el control local, tendría que decidir entre entregar el poder a sus adversarios, irse a la ruptura o pactar con Gali o con Manzanilla. Es lógico que antes de rendirse o de entrar en fase destructiva, intentara negociar. Pero hoy las posibilidades de Gali y Manzanilla son muy bajas, además de que desde Los Pinos usarán todo acercamiento entre el segundo y el poblano para atizarle a los del Yunque con la teoría de la conspiración…
El factor Martha Erika es tan importante que don Máximo ha dejado en claro que hay tres formas de llegar a una confrontación con él: disputarle el poder, ofenderlo de manera personal o entrando en conflicto con ella. Los tres caminos están vinculados…
Don Máximo ha dejado claro que no va a permitir que sea candidato en 2015 todo aquel que pudiese poner en riesgo la llegada de Martha Erika a la gubernatura (el poder), que se trata de un asunto personal (lo contrario le resultaría ofensivo) y que por lo tanto todo aquel o aquella que esté en ruta de colisión con Martha Erika no quedará en la lista de futuros diputados…
Su proyecto presidencial y el de Martha Erika como gobernadora pasan por formar una élite trasnpartidista. Los espacios que no logre llenar con su gente al interior del PAN, los cubrirá con sus aliados externos…
Hasta entonces…
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