“Para ser obedecido deben darse pocas reglas, y yo he tenido una sola… la caridad”
“Felipe Neri”
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Cuantas veces se ha criticado a los integrantes de los cuerpos de seguridad pública por cuestiones de corrupción, ineficiencia o mala conducta, pero poco se pone uno a pensar, en la realidad de las cosas y de sus comportamientos y casi nunca se voltea a ver la raíz de los problemas.
Esta raíz podríamos definirlo en al menos tres vertientes, una, la ineptitud y falta de capacidad de los mandos de alto nivel que en la mayor parte de las veces llegan por compadrazgos y si conocer sus trabajos.
Otra vertiente, lo es, que en la mayoría de las ocasiones quien llega a estos puestos sin conocimientos ni experiencia, consideran estos como un premio, como un botín de guerra y una oportunidad que le da quien lo puso para volverse rico y tener lo que jamás tuvo por si mismo y solo lo puede a instancias de los demás.
Y por último, es común que los que están en estos puestos colocados ahí por sus cuates, jamás han tenido mando similar, no han sabido manejar el poder que se tiene en estas instituciones, sin embargo porque no saben, o no, entienden acreca de que este poder es precisamente para servir a la ciudadanía, para protegerla, para cuidarla y no para saquearla como lo que nos ha tocado al menos en Puebla Capital en la última administración, que tal parece que quienes estaban al mando llenaban los tres requisitos o vertientes comentadas.
La conjunción de esta situaciones a las que hacemos alusión, es la pobre situación en que verdaderamente se encuentran los compañeros que integran cualquier cuerpo de Seguridad Pública, y es lo que ha llevado a que se desesperen y amenazan con paros a los que de ninguna manera estoy de acuerdo, pues la ciudadanía confía en que su policía los estará cuidando las 24 horas de los 365 días del año y no hacerlo aunque sea por horas faltaría a su responsabilidad en la que podrían salir dañados o muertos muchos ciudadanos entre los que se encuentran incluso sus propias familias, incluso las familias de todos nosotros.
Pero si nos damos cuenta, esto no nació ayer, sino que es una cadena de cosas, de problemas y administraciones que han hecho que la situación llegue a una crisis, que mal llevada podría obligadamente causar un desorden social del que mucho tendríamos que preocuparnos.
Qué triste que ahora no solamente son los policías los que salen a pedir un trato justo, que no solo ellos piden mejores condiciones laborales.
Lo grave y realmente preocupante, es que ahora salen sus familiares, sus esposos, sus esposas y lo más triste… sus hijos.
¿Cómo llegamos a esto?, no lo sé, lo que sí puedo entender, es que perdimos el tacto, perdimos el contacto y sobre todo perdimos la atención por los demás, se nos olvidó que el policía es un ser humano como cualquiera y nos asombramos que se encuentren inmersos en la corrupción o en la desintegración social cuando la misma sociedad los ha desintegrado con horarios inhumanos y ofrecido sueldos de risa, que no alcanzan para vivir dignamente, y no por lo que tienen que comer o no, sino porque es tal el desorden, que la mayor parte de su sueldo se les va en transporte cuando los mandos como lo fueron Amadeo, Loya, Rivera y tantos más, usaban escoltas de más de ocho o diez elementos para ellos y otros para sus familias, gozando de tratos preferenciales sin saber lo que verdaderamente sufrían sus elementos.
En fin, la suerte está echada, amenazas han caído y los zopilotes y halcones de la guerra vuelan tratando de ver resultados nefastos para nuestra sociedad, yo no lo quiero ver así, quiero confiar en los nuevos mandos, en que el estado sabrá que hacer, confianza en mis compañeros, en mis amigos policías, en ellos que nos cuidan y defienden, en que sabrán cuál es su obligación y la cumplirán.
Ya en algún momento por fuerzas extrañas tuvimos problemas similares y se sobrepuso el amor de los uniformados por su trabajo, confío en que los mandos nuevos como Santizo, como Facundo Rosas con su experiencia policial y el gobierno del estado con su experiencia administrativa una vez mas sacaran adelenate el barco hacia aguas más tranquilas.
Confió en los policías poblanos, en ellos que saben de sobra su trabajo, en que las altas autoridades harán revisiones sí, pero de todos, desde arriba como se deben de barrer las escaleras, que no habrá más falsos mandos, ahora tenemos la oportunidad de que se encuentran como hace algunos años mandos policiales que lo son de verdad, necesitamos el voto de confianza para ellos pero también para los elementos, y sobre todo prestaciones para sus familias.
Ayer estaba en mi casa viendo precisamente una película que me hizo pensar al respecto de los altos mandos y los que realmente hacen el trabajo, esta película que se llama “Prefiero el paraíso”, es la vida de Felipe Neri una sacerdote italiano de los 1500 más o menos y como este hombre, que aparentemente no tiene nada que ver con la policía, si lo tiene que ver con el servicio, y el en lo particular sentía la felicidad y la dicha de servir a los demás.
Sigamos ese ejemplo, tenemos elementos que disfrutan su trabajo, tenemos elementos que sienten la dicha y el honor de ser policía, tenemos guardianes del orden que ni siquiera quieren ser los altos mandos porque el corazón los pone en la operatividad real, en el servicio puro y en la defensa directa del ciudadano, tenemos policías que lo son por generaciones y que como Felipe Neri dijera ¿Cardenal yo?… nunca…!prefiero el paraíso¡, así es con nuestros elementos el ¿Oropel yo?… nunca Secretario, ¡prefiero mi ciudad¡, prefiero mi Puebla, prefiero mi gente, Prefiero mi servicio…
¿O no?
Juzgue Usted