Muy estimulante resultó la visita del Presidente Enrique Peña Nieto en suelo poblano, ya que recién comienza un 2014, de altas expectativas para el futuro del país y contar con su presencia reitera el fuerte compromiso que tiene con los mexicanos.
El gran esfuerzo desplegado en el primer año de gobierno fue bastante prolífico, como ha quedado constatado en el acervo legislativo que modifica el marco normativo de México. Pero el saber que el Presidente se compromete a trasladar esos cambios en beneficios directos a la familia, es aún más trascendente. Y solo con una adecuada focalización en la atención de las políticas públicas que se vayan implementando se irá logrando, por lo que los primeros pasos dados en el año nuevo reiteran su necesidad de trabajar sin descanso en pro de los temas decisivos en el futuro de la Nación.
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El 6 de enero, en Veracruz y ayer, aquí en nuestro Estado, EPN marcó línea sobre el trabajo que se realizará en materia del campo y en salud. Hoy mismo en Cochoapa del Estado de Guerrero –el municipio más pobre del país- reafirma el compromiso de su gobierno en el combate a la pobreza. Es decir, estas primeras giras demuestran emblemáticamente cuales son los temas prioritarios en la agenda del Presidente.
Al mismo tiempo que se tiene contacto directo con los verdaderos actores del cambio, es decir, el ciudadano común, el habitante de la localidad marginada, el campesino, el trabajador del sector salud, aquellos que son la parte indispensable para mover a México, pero de igual forma demuestra su compromiso de colaborar estrechamente con los Gobernadores más allá de cualquier signo político, el único denominador es el trabajo y la eficacia reflejada en resultados. Así vemos en Puebla un gran trabajo en materia de salud que el Presidente le da el realce que merece y al mismo tiempo destaca el papel que desempeñó el Gobernador Moreno Valle a través de la CONAGO para coadyuvar en la aprobación de las Reformas Estructurales. También reconoce el éxito que el Gobernador Duarte ha logrado en Veracruz y su campo. Y así, la participación de los gobiernos locales en los resultados que mejoren el nivel de vida de los mexicanos en general es indispensable, por eso el reiterado discurso presidencial de que no hay competencia entre órdenes de gobierno, si no coordinación y colaboración, discurso reflejado en hechos.
Este trabajo solidario debe servir de base para ir construyendo nuevos paradigmas de la solidaridad nacional. Hoy que regiones como Michoacán, tan convulsionadas por situaciones difíciles de entender, deben ser la excepción. En estos momentos se necesita que impere el orden y la gobernabilidad en la mayor parte del territorio nacional, como forma y medio de alcanzar el total del país en paz en un corto plazo. Es cierto, que la violencia que azota a esa entidad y algunas regiones circunvecinas fueron incubadas en anteriores gobiernos, pero es un hecho que hoy se tienen que dar respuestas. Qué actual resulta esa frase que utilizó EPN en campaña y en donde hacía mención que los verdaderos enemigos de los mexicanos deberían ser el hambre, la pobreza y la violencia.
La realidad mexicana está sobre diagnosticada. Todos sabemos cuáles son los puntos exactos que hay que ir transformando; 2013 fue el primer paso y hoy se inicia el 2014, con acciones más contundentes. De cierta forma es una cuesta arriba este año, dado el desgaste a que fue sometido el trabajo del Presidente y del Gobierno y ahora bajo el justo reclamo de los resultados ya. Tal vez ha llegado el momento de dar la oportunidad de demostrar que si se puede lograr el cambio de México.