Los canales de comunicación en las familias del siglo XXI definitivamente determinan su forma de organizarse y a su vez, redefine papeles tanto de la mujer como del hombre.
Pero, ¿qué es lo que la mujer quiere realmente comunicar?
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¿Qué hay detrás de los nuevos papeles a desempeñar por el hombre?
En días pasados, la dra. Christine Castelain-Meunier en una cátedra sobre “El poder y la reconfiguración de los modelos culturales sobre lo masculino y femenino”, explicó hacia dónde vamos como individuos en relación a temas que definen la identidad como la #sexualidad, la paternidad, la infancia, la #intimidad.
Asegura, hay una transmisión de estereotipos, importantes metamorfosis y transformaciones a nivel pareja donde las relaciones tienden a ser respetuosas y las situaciones se desplazan y se desarrollan también en el ámbito familiar.
En la revolución francesa se dieron grandes cambios sobre todo en los hombres y en su papel de padre proveedor, pues su autoridad se vio cuestionada sobre todo por los infantes mayores. El patriarcado llegaría a su fin, los roles se invierten y ahora, construir vínculos con el niño y desarrollar la consciencia paternal depende de la capacidad del padre.
En relación a las mujeres, las relaciones domésticas también cambiaron desde la forma de distribuir actividades -¿quién va a hacer qué?- el llamado “trabajo a la carta”, compartir las tareas de tal forma que la participación de los niños ya no sea un problema y formen parte de la toma de decisiones.
Si, los niños que son el alma del hogar.
« L’âme d’un enfant dans le foyer»
Es decir, ser ama de casa –femme de ménage- tres veces por semana y no, todo el tiempo.
Y los roles se invierten.
Hoy cuando los hombres aprovechan el “teletrabajo”, también hacen las compras, lavan ropa y hasta buscan la receta para hacer los quehaceres domésticos, se traduce en quedarse más tiempo en casa cuando en el pasado éramos nosotras.
Y dice, “A todos los niveles hay cambios reales”
« Sexualité, relations intimes, érotisme et bien sûr amour »
Por ejemplo, hombres jóvenes manifestaron que desean cambios en su vida sexual con la misma pareja, buscan esa emoción, una mejor comunicación, erotismo, buenas relaciones –y según estudios- señalan que la mayoría tienen dificultad para mejorar sus relaciones íntimas.
También, quieren una relación estable con la misma mujer y saben, es difícil a obtener y mantener, en pocas palabras, ellos quieren calidad del vínculo
Dice, la Dra. Meunier, los sondeos demuestran que para los jóvenes la felicidad no existe si uno no compártelo que se tiene y ahí se entrelaza el deseo de estar juntos y el buen humor.
Raro para una era donde todo el tiempo se habla de individualismo.
“Mujeres en manifestaciones muy profundas, dicen apoyarse en el hombre, buscan que sea fuerte y honesto” (bueno, esto no ha cambiado mucho hasta nuestros tiempos)
En el caso de los hombres, la mayoría dice no saber cómo comportarse y actuar delante de nosotras, pero eso sí, tienen la firme convicción de que es necesario que gire todo en torno a nosotras.
Y esto es muy propio de nuestro siglo, de las nuevas formas de comunicarnos y hoy, vemos a hombres ocupándose de su sensibilidad, una relación consigo mismo y su cuerpo.
« La relation avec soi-même et son corps »
“Hay un contexto de búsqueda de respeto”.
Otro dato interesante es que las mujeres somos más autónomas de los deseos y placeres masculinos, es decir, conocerse mejor como mujer y menos sometida a las expectativas masculinas.
Y aunque es un tema que requiere de una reflexión profunda y una comprensión de la movilidad de las identidades, los cambios que como sociedad vivimos son fundamentales para ésta.
“La defensa de los derechos de cada uno, a la diferencia, respeto de uno mismo y la estima del otro”.
Mernier sostiene que una forma de orientar nuestra vida es intentar construir la propia jerarquía de valores, acción esencial para cualquier persona.
Valores tan escasos en nuestros días.
Y toca un punto neurálgico, remarca la necesidad de cambiar la cultura, y recomponer en esta jerarquía de valores; “El ser, en lugar del tener”. Marcando distancia con relación a la cultura de la dominación de recursos económicos.
Pero también habla de la recomposición que se reproduce en torno a la armonización, entre naturaleza y cultura, entre corazón y espíritu, entre ser privado y público.
“Cuanto más cambian las cosas, más fuertes son las reacciones contra el cambio”.
Invertir roles no es definitivo en la funcionalidad de una sociedad, responsabilizarse y adaptarse a las nuevas condiciones auguran nuevas formas de comunicarnos de una manera efectiva.