En la entrega de esta semana deseo exponerle a usted el riesgo al que está expuesto el emprendedor como pequeño y mediano empresario con respecto a un cambio de la Reforma Hacendaria que el Gobierno Federal está proponiendo: el impuesto al 10% a los dividendos. Hay muchas opiniones en los medios que justificadamente expresan el abuso de la propuesta del presidente Peña Nieto sobre la clase media, pero sólo los empresarios han expresado sus opiniones sobre efecto en el sector empresarial. Lamentablemente existe la idea que ser empresario es ser rico, pero ser empresario es una persona que corre riesgos, tiene ingresos irregulares, primero tiene que pagar al gobierno, empleados y proveedores antes de pensar en pagarse a sí mismo. Cuando el empresario se hace grande podríamos decir que tiene grandes rentas; pero mientras tanto, es un individuo como nosotros que empuja la fuente de empleo de muchos ciudadanos.
Los dividendos es la forma a través de la cual los emprendedores y empresarios obtienen sus ganancias en sus empresas. Lamentablemente ha sido desde siempre, es y será posiblemente siempre un elemento informal dentro de la empresa familiar, informalidad que para mala suerte es calculable y que ahora tiene un costo, el 10% anual de lo que extraiga, no de las utilidades. El dividendo es la parte de las utilidades que los empresarios deciden distribuirse entre ellos como retribución por su inversión, esfuerzo y riesgo en la empresa. La parte de las utilidades que no se distribuyen como dividendos se retiene en la empresa y la conocemos como utilidades no distribuidas, las que no son sujetas de este impuesto. En teoría, los empresarios deberían saber el valor de sus utilidades a fin de año, y sobre esa información decidir cuánto de esas utilidades distribuirse en forma de dividendos. Esto sólo sucede en empresas plenamente formales, ya sean medianas o grandes empresas. Sucede cuando la empresa tiene varios accionistas y existe un gobierno corporativo que funciona bien, al menos en los registros contables y en la transparencia, y donde algunos de los accionistas no desean controlar la empresa y sólo persiguen obtener ganancias de ellas. Sobre esta base es que los gremios empresariales están reclamando. Por un lado, si las empresas se distribuyeran el 100% de sus utilidades en dividendos, entonces la carga tributaria para los propietarios sería de 33% de las utilidades: 30% ISR de la empresa y 10% de impuesto a los dividendos para los accionistas. La única forma de reducir esa carga es reteniendo utilidades pero eso ahoga a los empresarios porque sacrificarían su derecho de percibir ganancias.
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En las pequeñas y medianas empresas la realidad es diferente. Los emprendedores y empresarios de pequeñas y medianas empresas limitan su formalidad al registro de ventas, compras, inventarios y personal de sus empresas a través de contadores externos. Estos empresarios primero cobran y luego pagan, extraen su utilidad del período (diario o semanal), y luego envían toda la información a estos contadores para que hagan el registro contable. El problema radica en que muchos de estos empresarios hacen sus cálculos con base al flujo de efectivo, pero si tienen compras a crédito van extraer mayores rentas que las utilidades del ejercicio esperando cubrir sus gastos de un período anterior con las ventas de un período futuro. Esta decisión que es inconsciente va a generar que el empresario haya cobrado dividendos mayores que las utilidades de su empresa, incrementando extraordinariamente su carga tributaria, tanto como dividendos en exceso haya cobrado. Para ejemplificar este argumento hagamos el cálculo de un empresario que cobra mensualmente 40 mil pesos de su empresa, pero que al final del año su contador le dijo que sus utilidades del ejercicio fiscal fueron de 250,000. Como verá en la tabla siguiente, la carga impositiva del empresario no es 30%, llega a ser 49% de su utilidad.
Utilidades antes de impuestos 250,000 - ISR 30% 75,000 Utilidad después de impuesto 175,000 Dividendos pagados en el año: 40,000 x 12 480,000 Impuesto a los dividendos: 10% 48,000 Impuestos pagados en total: 75,000 + 48,000
= 123,000 Carga impositiva real en el período 123,000 ÷ 250,000
= 49%
Lo que sucedió en este ejercicio es que por el descontrol o la falta de formalidad al cobrar sus ganancias, los empresarios extrajeron rentas mayores de la empresa que las utilidades generadas en el período. Su contador podrá registrar como gasto todo concepto deducible y comprobable, pero muchos de ellos tendrá que registrarlos como pago de dividendos. Lamentablemente su contador le va a informar el importe de dividendos que tendrá que pagar al gobierno más o menos entre febrero y marzo del siguiente año (14 meses después de haber hecho su primer pago de dividendos), por lo que tendrá que extraer nuevamente más dinero de su empresa para el pago de sus impuestos del ejercicio anterior, lo que ocasionará un mayor forado en flujo de efectivo y en su capacidad de sostener su operación diaria.
Desde el punto de vista académico, este impuesto implica un aumento en el costo promedio ponderado de capital. Esta herramienta financiera permite determinar cuál es el costo de todas las fuentes de financiamiento de la empresa, ya sea vía deuda o capital. Si consideramos que la deuda es deducible de impuestos y ahora estamos haciendo el costo capital más caro; la sugerencia lógica sería que trate de endeudar más su empresa y reduzca sus inversiones aquí buscando mercados fiscalmente más rentables.
Desde el punto de vista práctico, la recomendación que puedo darle a los empresarios es que formalicen sus ingresos y consulten con su contador la asignación de un sueldo. Dependiendo sus gastos mensuales es posible que sea más barato para usted cobrar un sueldo mensual que distribuirse utilidades. La reforma hacendaria que promueve el gobierno federal es miope y considera que la riqueza de las personas está en función del ingreso. Para el gobierno federal un padre que gana $35,000 mensuales y tiene 3 hijos es tan rico como un padre que gana lo mismo pero tiene sólo 1 hijo. Yo le recomiendo aprovechar esa debilidad o miopía del gobierno y contrate como empleados a todos los miembros de su familia que pueda contratar; y en lugar de estar pagando usted los gastos familiares de sus dependientes, transfórmelo en un gasto empresarial. Además, tendrá el beneficio que si desea despedir a algún hijo suyo o divorciarse de su esposa, él o ella serán mantenidos seis meses más por el gobierno federal gracias al seguro de desempleo. Con la finalidad que esta recomendación esté dentro de la ética empresarial, también le recomiendo que asigne responsabilidades a sus dependientes dentro de la empresa, con lo que los prepara eventualmente para un proceso de sucesión y puede incorporar los gastos universitarios como una cuenta de formación de talento humano.
Muchos empresarios que lean esta columna dirán que ante este Frankenstein que el gobierno federal llama reforma hacendaria lo mejor es ser informal. Me es imposible evitar decirlo, pero hay que ser muy inocente para pensar que este paquete hacendario promoverá la formalidad empresarial; por el contrario, no sólo promueve la informalidad, también desincentiva la contratación de empleados, la facturación de las operaciones comerciales de compra/venta, el crecimiento y la diversificación empresarial, la integración en la cadena de valor y promueve un potencial mercado informal de endeudamiento.
Para concluir, independientemente a la aprobación o no de la reforma hacendaria, consideré usted la importancia de formalizar una política de dividendos y una relación laboral con su empresa, tanto para usted como para sus dependientes que laboran en la empresa. Esta recomendación generará certidumbre y transparencia para su empresa y sus socios, facilitará los procesos de sucesión familiar, asignará responsabilidades e incentivo a los miembros de la familia que estén en la empresa familiar, es deducible de impuestos, le garantiza una pensión, y simplificará el proceso de endeudamiento bancario.
Quedo a sus órdenes para conversar sobre las estrategias de crecimiento y sucesión de su empresa familia o emprendimiento, o para hablar sobre estrategias sobre cómo encontrar oportunidades de sobrevivir si se aprueba la reforma hacendaria.
William Steinwascher
william.henry@itesm.mx
@billsteinwa