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OPINIÓN

Una Oportunidad Histórica

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Miércoles, Agosto 14, 2013

Así llamó el Presidente Enrique Peña Nieto al momento que vivimos los mexicanos, frente a las circunstancias que se generan en base a la presentación de la iniciativa de la Reforma Energética,  la que hiciera el mandatario el lunes pasado en la Residencia Oficial de Los Pinos. Porque ésta – que ya fue recibida en el Senado- representa el elemento clave que puede detonar, de una vez y para siempre, el crecimiento económico nacional, impulsar el desarrollo social y contribuir, en definitiva, para alcanzar el México Próspero e Incluyente que se desea.

Fue mucho el entusiasmo que el Presidente Peña Nieto compartió con los mexicanos en el acto. Cuestión que no es para menos, dada la trascendencia de la iniciativa formulada. Como hemos venido comentando en este espacio, la verdad nuestro país esta ante el gran reto de poder romper viejos paradigmas e incluirse agresivamente en un escenario mundial de alto nivel en materia de industria energética. Pero antes tendrá que sortear el debate local, para poder transitar a una aprobación legislativa, y dado que implica reformas constitucionales, éstas tendrán que pasar  por los congresos locales, una vez que obtengan las votaciones necesarias en las dos cámaras del Congreso de la Unión. Junto al proceso parlamentario, la opinión pública deberá definir su inclinación. Para esto, el gobierno de la República ha iniciado una fuerte campaña de concientización acerca de los beneficios de la Reforma, campaña que encabeza el Presidente y su gabinete. Por el otro lado, la izquierda (léase PRD y López Obrador) traen sendas anti campañas, basadas en argumentos desgastados y en muchos casos rebasados ya. El siglo XXI reclama eficiencia, eficacia, resultados tangibles y hechos concretos, que fundamenten la toma de decisiones. En este sentido, como se había anunciado, la Reforma Energética garantiza que el Estado Mexicano sigue siendo el propietario absoluto de las riquezas naturales, que son la base de las industrias petrolera y eléctrica.  Se propone que realmente sean  herramientas valiosas para transformar la realidad de los mexicanos  y –sobre todo- de los que menos tienen.

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Muy interesante y emblemático resultó que Peña Nieto retomará el espíritu original de 1938, cuando el Presidente Lázaro Cárdenas expropió los activos petroleros. Regresar a este origen dará coherencia y sentido a la nueva propuesta, para fortalecerla antes los embates que traten de acusarla de falta de nacionalismo o de privatizadora. Argumentos tan falaces como inútiles ante los hechos que hoy vemos en todo el mundo. El ambicioso y despiadado empresario que trata de violentar las soberanías nacionales para robarle sus riquezas petroleras ya no existe; en cambio vemos a socios interesados en invertir en relaciones comerciales e industriales, en mercados atractivos y con reglas claras que estimulen que sus capitales y tecnologías sean utilizados en proyectos viables y rentables para todos. Ese es gran reto de México y su gran área de oportunidad.

Al tener una visión del futuro de México, todos deseamos que sea una realidad lo que promete esta gran Reforma: luz y gas más barato, incrementar nuestra producción petrolera, más empleos y mejor pagados, recursos frescos para invertir en el combate a la pobreza, aumentar nuestro PIB, mayores recursos fiscales, una mayor oferta energética, es decir, la traducción de la riqueza que implica ser una potencia petrolera en beneficios para los hogares y familias mexicanas. ¿Habrá argumento que se pueda utilizar en contra de esto? Y el Presidente Peña presenta una formula que combina nuestro antecedentes históricos,  con lo prevaleciente en el mundo actual. No a concesiones como lo planteó Cárdenas en el 38 pero sí a los contratos llamados de utilidad compartida, tal y como se estila en países vanguardistas del tema. Para esto, claro que hay que fortalecer a PEMEX, hacerla pasar por un proceso de reingeniería administrativa y cambiar su régimen fiscal, garantizando su rectoría a nivel nacional, pero nunca será privatizada. En igual sentido, la CFE será la instancia que de conducción al sector eléctrico, pero al tiempo que se permitirá la inversión privada para la generación de energía .Como vemos,  es necesario un debate nacional, útil y propositivo, que permita construir consensos, mismos que parten del Pacto por México, para lograr hacer realdad las expectativas planteadas y aprovechar la oportunidad histórica que tenemos como Nación.

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