El lunes pasado, los directivos del diario Puebla Sin Fronteras, Sergio Reguero y Gerardo Pérez, bajo el título “El equipo de Agüera… lo traicionó” hicieron pública una “charla informal” sostenida con una “fuente”, “integrante del primer equipo agüerista”, en la que se revelan, dicen los periodistas, las causas de la derrota del ex candidato a la presidencia municipal de Puebla por la Coalición “5 de Mayo”, el Doctor Enrique Agüera Ibáñez.
Según la “profunda investigación” del diario, las causas de la derrota del PRI aquel “inolvidable domingo 7 de julio” se reducen a que la estructura creada por el candidato fue comprada por sus adversarios y a la traición de todos los sectores del partido, incluyendo aquellos que prometieron apoyo total, entre los que “la fuente” menciona a nuestra organización: Antorcha Campesina.
Dice la parte de la nota que motiva estas líneas: “Más el “abandono de la dirigencia” estatal y del Delegado del CEN del PRI, que encabeza Pablo Fernández del Campo y Fernando Moreno Peña (sic). Y “las traiciones” de los “ismos priistas” -léase Blanca Alcalá, Enrique Doger, Javier López Zavala, Juan Carlos Lastiri, Lucero Saldaña, Juan Manuel Vega Rayet-. Sin olvidar la “oprobiosa omisión” de Antorcha Campesina y sus dirigentes Aquiles Córdova Morán, su cuñado Juan Celis y su esposa -por cierto, diputada federal y hermana de Aquiles- Soraya Córdova”.
“La fuente” de nuestros modernos y deslucidos Holmes y Watson, que anduvieron en la búsqueda de culpables por la derrota, mete a todos a la bola: ¡todos son igual de culpables!, ¡todos son traidores! Menos, “ataja la fuente” curiosamente, Jaime Alcántara, el operador de la campaña, porque “Alcántara coordinó lo que le dejaron coordinar”. ¿Cómo lo demuestra “la fuente”? Pues porque él, “la fuente” (¿?), lo dice, y, por si alguien dudara de su veracidad, porque el “gran investigador” Holmes y su escudero le creyeron y le dan crédito de verdad irrefutable. Así que, con esta lógica irrebatible, rápidamente sacaron sus plumas y escribieron el reporte. Resultado, para todos aquellos que a estas alturas lo ignoraban: el Doctor Agüera fue derrotado por la traición de Antorcha, demostrada por un fantasma al que dos periodistas le creen todo lo que dice.
Pero como bajo el anonimato de fuentes “súper informadas” que jamás dan la cara se han escrito las calumnias más oprobiosas contra nuestra organización y como, además, la nota tiene firma, dejaré de referirme a ese nebuloso ser inventado por el periodismo que se llama “la fuente” para hablar de quienes escriben por ella, porque si lo escribieron es porque dan crédito a ese ser ideal que, muchas veces, es un “valiente” alter ego que grita estridentemente lo que los cobardes callan.
El Movimiento Antorchista niega categóricamente la acusación contra nosotros: no traicionamos al candidato del PRI; siempre creímos en que la victoria era posible y con ese ánimo trabajamos durante toda la campaña y hasta el último minuto de la jornada electoral. No sólo promovimos el voto casa por casa, sino que en actos multitudinarios (de los más grandes que vieron las campañas) nuestro líder estatal se pronunció públicamente en favor del Doctor Agüera (como lo demuestran las notas de prensa aparecidas en todos los medios del estado) y nuestra labor desactivó (también hay pruebas fotográficas) la compra de votos durante lo que ustedes llaman “el inolvidable domingo”.
Más todavía. Una sencilla investigación de los modernos Holmes y Watson, un vistazo a vuelo de pájaro de los resultados electorales por distrito, los hubiera sacado de su engaño y, como hábiles periodistas que son, rápidamente habrían reculado en su escrito. Se sabe, porque es público y notorio, que el grupo más importante de antorchistas de la capital vive en el distrito 16 (lo que no quiere decir que sólo vivan antorchistas). También se sabe, porque así lo dio a conocer el Instituto Electoral del Estado, que de los siete distritos que componen la capital, el único en donde el candidato del PRI a la alcaldía dio la pelea en serio fue precisamente en el 16. En todos los demás, el Revolucionario Institucional fue masacrado. ¿Datos? Ahí van algunos que arrojó el PREP: Distrito 11, el PRI perdió por más de 12 mil votos; Distrito 12, el PRI perdió por cerca de 9 mil votos, etcétera, etcétera… Distrito 15, el PRI perdió por más de 8 mil votos; Distrito 16, el PRI perdió por sólo 114 votos. ¿Esto no le dice nada a las supremas mentes analíticas que ahora nos acusan de traidores?
Pero hay más. Es público, porque también se trata de datos del IEE, que el Doctor Enrique Agüera ganó en absolutamente todas las casillas en las que tocó votar al antorchismo del norte y el sur de la capital; no hay una sola en la que haya perdido y, por el contrario, hubo casos de triunfo desmedido, como la casilla Básica de la Sección 1254, en la que el ex rector de la BUAP obtuvo 191 votos contra 1 del candidato de Puebla Unida. Las pruebas están a la vista de todos y lo que uno no se explica es por qué no se tomaron la molestia de darle una revisada a los datos duros aunque sea de pasadita.
Entonces, ¿todos somos traidores, señores de la nota con fuente ultrasecreta? ¿Todos trabajamos en contra del candidato del PRI? Cada quién tendrá que responder por sus hechos y sufrirá las consecuencias, pero una cosa es clara: Antorcha se mantuvo firme a su compromiso. A pesar de que al final perdió, la culpa no fue del antorchismo y sus líderes. Hicimos nuestra parte y no esperamos nada a cambio salvo la satisfacción de saber que, a pesar de todo, nosotros sí honramos nuestra palabra.
Para terminar. El martes pasado, nos enteramos de que el diputado Enrique Doger se sumó a la búsqueda y cacería de los culpables de la derrota: “también Antorcha Campesina traicionó”, fueron sus palabras. En primer lugar, el “también” dicho por Doger demuestra que sí hubo traición, y mucha, una “novedad” igualmente “investigada” por nuestros “súper reporteros” (¡ah, para los que no lo sabían, vaya revelación!). Segundo, ¿pero quién traicionó? ¿Quiénes fueron los que se vendieron? Para desentrañar esto, las palabras del diputado son muy reveladoras. ¿Saben por qué los sabuesos no encuentran a los culpables? Porque se andan siguiendo la cola. Y ahí los hallamos, ladrando a todo el que pasa sin darse cuenta de que el mal olor les viene de atrás.