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Visitantes y corredores dejaron residuos en la cima; ciudadanos exigen sanciones y mayor control durante la tradicional peregrinación
Día de la Cruz en Tehuacán
Foto: Cortesía
La celebración del Día de la Santa Cruz realizada el 3 de mayo en el Cerro Colorado, en Tehuacán, Puebla, derivó en una fuerte crítica ciudadana luego de que, tras la afluencia de peregrinos, corredores y visitantes, el sitio amaneciera con una considerable cantidad de basura esparcida en la zona alta y sus alrededores.
Durante la jornada, cientos de personas ascendieron al cerro como parte de una tradición religiosa arraigada desde mediados del siglo XX, cuando se colocó la emblemática cruz blanca en la cima, construida sobre vestigios de una antigua fortaleza prehispánica, consolidando el lugar como un punto de fe y encuentro comunitario.
Sin embargo, al concluir el festejo, usuarios en redes sociales difundieron imágenes y mensajes que evidencian la acumulación de residuos.
Entre los comentarios, destacan señalamientos directos contra algunos asistentes, a la carrera deportiva con motivo del día de la cruz, así como críticas al comportamiento de quienes acudieron en familia.
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Las expresiones también cuestionan la contradicción entre el carácter religioso y el impacto ambiental generado.
“Muy religiosos, muy deportistas, muy visitantes… pero dejaron un marranero”, se lee en publicaciones que rápidamente generaron reacciones de descontento entre habitantes de la región.
El evento, que incluye peregrinaciones, campamentos y actividades deportivas, forma parte de una práctica que cada año congrega a numerosos asistentes, quienes incluso pernoctan en el cerro para participar en la misa del 3 de mayo.
No obstante, la falta de control en el manejo de residuos y la ausencia de una cultura ambiental sólida han provocado que, tras la celebración, el sitio presente afectaciones visibles, lo que ha motivado llamados a implementar medidas más estrictas, desde operativos de limpieza hasta posibles restricciones de acceso.
Habitantes y usuarios coincidieron en la necesidad de preservar este espacio natural y simbólico, al advertir que la continuidad de estas conductas podría deteriorar uno de los puntos más representativos de Tehuacán, donde la tradición y el entorno deberían coexistir sin afectaciones. (KR)