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Sociedad
Las brechas de género se mantienen en el empleo, los cuidados y la violencia
Mujeres de clase trabajadora en Puebla
Foto: Gran Angular
En Puebla, la desigualdad de género sigue con una combinación de bajos salarios, sobrecarga de trabajo no remunerado y condiciones laborales precarias para las mujeres.
Así lo expuso el más reciente informe del Observatorio de Salarios, que mostro cómo, a pesar de haber ciertos avances en políticas públicas, las mujeres continúan en desventaja frente a los hombres en distintos ámbitos.
Uno de los principales es la distribución desigual del tiempo. Las mujeres trabajan el triple de horas en actividades no remuneradas, especialmente en labores del hogar y en los cuidados, que son responsabilidades que recaen mayormente en ellas.
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Esta situación genera un déficit generalizado de tiempo libre y limita sus oportunidades en el mercado laboral, ya que deben combinar el trabajo remunerado con tareas domésticas.
El coordinador del Observatorio de Salarios, Miguel Calderón Chelius, expuso que la desigualdad de género se refleja en las horas de trabajo semanal: en Puebla los hombres destinan en promedio 46.5 horas, mientras que las mujeres dedican 35.9.
Pero la carga se invierte en el ámbito no remunerado: ellas destinan 29.2 horas al trabajo en el hogar frente a 11.1 de los hombres y 24.0 horas al trabajo de cuidados, por encima de las 12.6 horas masculinas.
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En actividades de apoyo a otros hogares y voluntariado, los hombres registran 5.1 horas y las mujeres 7.5.
En conjunto, las mujeres acumulan una jornada total de 96.6 horas semanales, superando las 75.3 horas de los hombres.
Aunque si hubo incrementos en el salario mínimo, estos no son suficientes para cubrir las necesidades básicas de la ciudadanía, ya que acorde con el mandato constitucional, el ingreso debería alcanzar para sostener a una familia.
Los expertos del Observatorio de Salarios indicaron que en la práctica se requieren entre dos y cuatro salarios mínimos para lograrlo.
Ante ello los hogares se ven obligados a incorporar a más integrantes al mercado laboral, incluso es común que una misma persona tenga más de un empleo para completar sus ingresos.
A nivel nacional, solo el 3.1 por ciento de las personas asalariadas percibe más de tres salarios mínimos mensuales (28 mil 354 pesos o más), pero en Puebla, la cifra es aún menor de apenas el 1.4 por ciento.
En el caso de mujeres, sólo el 2.3 por ciento a nivel nacional alcanza ese nivel de ingresos, mientras que en Puebla el porcentaje también es de 1.4 por ciento.
El Observatorio de Salarios destaca que las mujeres, en promedio, reciben menores ingresos porque se concentran en los niveles más bajos de la escala laboral, principalmente en empleos que pagan uno o dos salarios mínimos.
Enfrentan un “umbral invisible” que dificulta su acceso a puestos mejor remunerados, lo que perpetúa la desigualdad de género económica. A esto se suma que muchas optan por empleos informales, por la necesidad de flexibilidad de tiempo por el trabajo doméstico y de cuidados.
Pese a este panorama el informe reconoce avances en la participación de las mujeres, en los últimos años se logró una mayor representación en espacios de poder, como en Congresos locales y un incremento en el número de gobernadoras.
Finalmente, el Observatorio de Salarios concluyó que la desigualdad de género no se resolverá únicamente con cambios culturales, sino con transformaciones estructurales.
Entre las principales propuestas se encuentra mejorar las condiciones salariales, fortalecer el empleo formal y ampliar el acceso a prestaciones, ya que los avances laborales impactan principalmente a quienes están en la formalidad.
También plantearon la necesidad de construir un sistema de cuidados público con acceso a salud, educación de tiempo completo y atención a personas mayores, además de promover una distribución más equitativa de las responsabilidades en el hogar.
(JRLM)