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Cultura
El INAH prevé abrir en octubre la Tumba 10 de Huitzo, sepulcro zapoteca de mil 400 años
Tumba 10 de Huitzo abrirá al público este año con acceso controlado
Foto: Gobierno de Oaxaca
La Tumba 10 de Huitzo, uno de los hallazgos de patrimonio arqueológico más relevantes en México en la última década, abrirá al público en octubre de este año con visitas controladas, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El sepulcro se localiza en el Valle de Etla, Oaxaca, y forma parte de una antigua acrópolis prehispánica que hoy comparten San Pablo Huitzo y Santiago Suchilquitongo.
El anuncio se dio tras una conferencia encabezada por el gobernador Salomón Jara Cruz, la secretaria de Cultura federal Claudia Curiel de Icaza y el director general del INAH, Joel Omar Vázquez, quienes confirmaron que la apertura se realizará una vez concluidos los trabajos de conservación.
Joel Omar Vázquez explicó que la Tumba 10 de Huitzo corresponde al periodo Clásico Tardío (600 d.C.) y se destinó al resguardo de un ancestro de alto rango de la cultura zapoteca, aunque su identidad aún no se ha definido.
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Señaló que el sitio destaca entre los 5 mil 352 vestigios arqueológicos registrados en Oaxaca, de los cuales solo 14 permanecen abiertos al público.
El funcionario precisó que la apertura se realizará bajo un esquema de visitas controladas, con el objetivo de garantizar la preservación del monumento y evitar afectaciones a su estructura y elementos simbólicos.
Actualmente, un equipo interdisciplinario del Centro INAH Oaxaca, integrado por arqueólogos, restauradores y arquitectos, desarrolla labores de estabilización y análisis epigráfico.
El sepulcro mide cinco metros de largo, entre 1.5 y 3 metros de ancho, y alcanza dos metros de altura.
En su entrada destaca la figura de un búho, asociado en la cosmovisión zapoteca con la noche, el poder y la muerte; debajo aparece un rostro humano, que podría representar al personaje al que se dedicó la cámara funeraria.
En el interior, la tumba conserva pintura mural en tonos ocre, blanco, verde, rojo y azul, que representa una procesión ceremonial zapoteca.
El recinto también cuenta con un friso, lápidas con nombres calendáricos y figuras labradas que refuerzan su función ritual y aportan información sobre la escritura y cosmovisión de esta civilización.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, afirmó que la apertura del sitio responde a una política cultural orientada a proteger el patrimonio arqueológico, fortalecer la investigación científica y garantizar el acceso público responsable.
Subrayó que estos espacios deben entenderse como documentos históricos que permiten comprender el origen y continuidad de las culturas originarias. (LV)