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Tala, pozos clandestinos y aguacate, empeoran crisis de agua en Alpanocan

La crisis hídrica en Alpanocan se intensifica por la venta ilegal de agua, pozos clandestinos y cultivos de aguacate

Tala, pozos clandestinos y aguacate, empeoran crisis de agua en Alpanocan

Crisis de agua en Alpanocan

Foto: Cortesía

La comunidad de Alpanocan, perteneciente al municipio de Tochimilco, enfrenta una grave crisis hídrica que se agrava año con año, afectando tanto el acceso al agua potable como el riego de cultivos.

Esta problemática se ha intensificado en los últimos años debido a la sequía, la tala ilegal de bosques, la perforación de pozos clandestinos y la venta ilícita de agua, principalmente para el cultivo de aguacate.

En entrevista para e-consulta, el presidente auxiliar de la comunidad, José Alberto Pérez Hernández, explicó que los conflictos por la defensa del agua y los límites territoriales no son nuevos; sin embargo, actualmente se han agudizado por la disputa en la administración del afluente de agua conocido como Amatzinac.

Este cuerpo de agua se localiza en Alpanocan y se extiende hacia zonas de Tetela del Volcán y Hueyapan, donde persisten prácticas ilegales como la venta de agua, el riego intensivo de cultivos de aguacate y la operación de los llamados “mangueros”, quienes trasladan el recurso mediante mangueras, provocando un desgaste acelerado del afluente.

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El Aguacate y la Sed de la Tierra

El cultivo de aguacate ha sido identificado como uno de los principales detonantes de la crisis hídrica en Alpanocan.

Además del cambio de uso de suelo, este monocultivo demanda grandes cantidades de agua.

En la zona de Tetela del Volcán se han detectado perforaciones de nuevos pozos para ampliar las áreas de cultivo, lo que contribuye al agotamiento de los mantos freáticos.

Tala ilegal y pozos clandestinos

La tala ilegal en la zona norte también ha generado un impacto severo en el ecosistema, a esta problemática se suma la proliferación de pozos clandestinos.

Anteriormente, habitantes de Tizatela excavaban zanjas en los bordes de barrancas y ríos; no obstante, ante la baja productividad de estas prácticas, ahora contratan personal proveniente de Morelos para perforar pozos de hasta 22 metros de profundidad.

Se estima que existen alrededor de mil pozos ilegales en la barranca de la montaña, lo que ha provocado la saturación y sobreexplotación de los mantos freáticos, reduciendo de manera drástica la disponibilidad de agua.

Venta ilegal de agua: un negocio lucrativo

La venta ilegal de agua es otro factor clave en esta problemática, pues se ha documentado que algunas personas cuentan con múltiples tomas que rentan de manera irregular.

Este negocio puede generar ganancias de entre 30 mil y 50 mil pesos en periodos de tres meses, lo que dificulta su erradicación y profundiza la crisis hídrica en Alpanocan.

Comunidades afectadas y el río “secuestrado”

Como consecuencia, comunidades como Temuac, Tlacotepec y Zacualpa han perdido el acceso directo al río.

Un afluente que anteriormente abastecía hasta Tepalcingo ahora se encuentra prácticamente “secuestrado” por habitantes de Hueyapan, quienes desvían su cauce desde la zona forestal del Popocatépetl, impidiendo la recarga natural de los mantos freáticos.

Falta de control y desinterés gubernamental

Pese a las visitas de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para verificar la situación, los pobladores no perciben acciones efectivas.

La falta de control institucional ha propiciado el incremento de tomas clandestinas y la perforación ilegal de pozos.

La comunidad indígena de Tochimilco denuncia que, mientras ellos luchan por el acceso al agua potable, otros lucran con el recurso para fines agrícolas.

La perforación ilegal no solo agota el agua, sino que también provoca grietas en el subsuelo, derrumbes y un severo daño ecológico en la zona del río.

Esta situación ha generado un creciente malestar social, ya que diversas comunidades rechazan la comercialización del agua mientras otras enfrentan escasez para el consumo humano.

Aunque se ha hablado de un proyecto integral entre autoridades y comunidades, hasta el momento no existe ninguna propuesta concreta.

Las esperanzas se centran en la nueva Ley de Aguas Nacionales, que podría otorgar mayores derechos a las comunidades; sin embargo, la problemática continúa agravándose.

La comunidad de Tochimilco y sus vecinos claman por la liberación del río, la recuperación del daño ambiental y la implementación de un proyecto integral que incluya la captación de agua.

La tensión entre comunidades ha aumentado, y se hace un llamado a instancias superiores para que se le dé la debida atención a este problema, que se perfila como una "bomba inestable de conflicto social" el cual podría explotar en cualquier momento. (KR)

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