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Nación
Lo amenazaron de muerte por realizar paros laborales ante las extorsiones de grupos criminales
Bernardo Bravo Manríquez, presidente nacional de los limoneros y líder de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán: imagen ilustrativa
Foto: e-consulta
Bernardo Bravo Manríquez, presidente nacional de los limoneros y líder de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán (ACVA), fue asesinado el día de hoy en Michoacán.
El hecho se produjo poco después de su participación en manifestaciones, donde exigió precios justos para el limón y denunciaba extorsiones contra el sector en la región de Tierra Caliente.
Reportes iniciales señalaron que a Bravo Manríquez lo secuestraron ayer hombres armados.
Su cuerpo, con signos evidentes de violencia y tortura, apareció la mañana de este lunes en su vehículo, en el camino hacia la comunidad de Los Tepetates, cerca de la carretera Apatzingán-Presa del Rosario.
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Aunque no hay detenidos ni se confirmó aún la autoría de los actos, el territorio donde apareció es controlado con el Cártel Michoacán Nueva Generación (CMNG).
La Fiscalía General del Estado de Michoacán confirmó el homicidio e inició la investigación correspondiente.
El diputado michoacano del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Octavio Ocampo, lamentó el hecho y destacó la trayectoria de Bravo como un hombre valiente y comprometido con el campo:
"Su voz representaba dignidad, trabajo y esperanza para la región". Exigió justicia y un freno a la ola de violencia que arrebata vidas de líderes sociales.
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Bravo era considerado una de las voces más visibles en defensa del gremio citrícola en Michoacán; en el pasado recibió amenazas de muerte por organizar paros laborales contra las extorsiones impuestas por grupos como de la delincuencia organizada como los Viagras.
Este grupo, acorde con denuncias del sector, cobra hasta 40 mil pesos por dejar que un camión de limón salga a venta, lo que llevó a cierres de huertas y empacadoras.
Organizaciones agrícolas señalan que detrás del control del limón operan intereses criminales y políticos, involucrando a facciones como Los Caballeros Templarios, Los Blancos de Troya y hasta el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
En entrevistas previas a su asesinato, Bravo criticó la falta de resultados en el combate a estas prácticas: "La extorsión sigue exactamente igual. Tenemos espacios recuperados y presencia de autoridades, pero faltan detenciones de líderes".
Enfatizó que los productores son víctimas, no cómplices, y vivían de rodillas bajo el miedo abrumador, con amenazas que incluyen quemar huertas o matar trabajadores.
Con información de Milenio, N+, El Financiero y El Universal (JRLM)