Te puede interesar:
Concurso de catrinas en Chautla ofrece premios de hasta 40 mil pe...
Municipios
La mujer lleva 19 años interpretando a La Catrina, asegura que encontró en la muerte una razón para vivir
La Catrina de Atlixco
Foto: Angelina Bueno
La Catrina de Atlixco se prepara para la temporada de Todos Santos. Recorre las calles con sombrero de ala ancha, plumas, estola y vestido negro, buscando almas en pena. Este personaje le devolvió la vida desde hace 19 años a una artesana atlixquense que en un momento de dolor pensó en quitarse la vida, pero descubrió en la muerte una razón para seguir adelante.
Te puede interesar:
Concurso de catrinas en Chautla ofrece premios de hasta 40 mil pe...
Es la Catrina de Atlixco quien nos compartió su historia. Proviene de una familia de artesanos; su madre era modista, por lo que el traje le quedó a la medida.
“Fue para un evento social familiar que nos pidieron ir disfrazados. Yo acababa de pasar esa depresión que me llevó a quererme suicidar. Dios no quiso que perdiera la vida. Entonces decidí disfrazarme de Catrina. Fui la sensación en la fiesta: todos querían tomarse fotos conmigo. Descubrí que la muerte da vida a las personas, sobre todo en México, donde nuestra cultura no le teme”, relató.
Después de eso, un fotógrafo amigo le pidió hacer una sesión para un concurso. A pesar de la pena que le daba, realizaron las fotos junto al tapete monumental de flores de Día de Muertos y ganaron. Fue ahí donde despegó el personaje: la gente la vio y comenzó a pedirle fotos.
“Entonces empecé a ir al callejón de los artesanos, ahí tenía un stand. Antes no había tantos, había solo una banquita, y me sentaba ya como Catrina. La gente se acercaba a pedirme fotos. Alguien me puso un sombrero en frente para que me dejaran donaciones. Al principio me daba pena, pero después entendí que era una forma de tener un ingreso”, recordó.
Asimismo, aseguró que desde entonces ser Catrina es un estilo de vida. Al pasar el portón de su casa se vive un ambiente especial: cruces de flores de cempasúchil, telarañas y todo lo necesario para representar la muerte en su forma más amable.
“La Catrina me dio vida. Yo lo digo así: ‘de la muerte saqué vida’. Siempre me gustó el tema, pero hasta que me vestí de ella empecé a investigar más. Ya no solo era una figura, era un personaje. La gente me invitaba a los recorridos del panteón, a ser jurado y más”, compartió.
Reivindicación del personaje
Esta figura recorre el zócalo de Atlixco, no solo en temporada de muertos, sino durante todo el año. Ayudó a que en esta ciudad y en el municipio, vestirse de Catrina o Catrín tuviera mayor relevancia que disfrazarse de personajes terroríficos.
Para Cayuqui, el padre del Atlixcáyotl, la Catrina de Atlixco es su “novia eterna”.
Al principio le decían “la bruja” o “ahí viene la momia”. Le costó trabajo lograr que todos la llamaran por el nombre que le corresponde: La Catrina, y que en lugar de miedo provocara admiración y fuera un ejemplo para la comunidad.
Hoy, niñas desde preescolar hasta universidades, en fiestas de muertos, portan con orgullo el traje. Para ella, haber puesto su granito de arena y posicionar un personaje tan mexicano la llena de orgullo.
La creadora de este ser icónico para Atlixco apuntó que no vive de ser Catrina, pues toda su vida ha sido artesana por herencia familiar. Sin embargo, caracterizarse como este personaje es una pasión que la ayudó a reivindicarse como madre.
“Era un relajo yo, entonces esto me ayudó a encauzar mis energías, a tener un ingreso de alguna forma y salir adelante, a centrarme”, confesó.
Los trajes de la Catrina
En estos 19 años, la Catrina de Atlixco también ha impuesto moda. Sus trajes, realizados en un inicio con ayuda de su madre, pueden llegar a costar hasta 10 mil pesos, como sucedió con el de flores de cempasúchil de hace 10 años.
“Aquel traje lo cosimos entre 15 mujeres. Llamé a mis amigas para hacer las flores de tela y pegarlas al vestido que mi madre y yo confeccionamos. Un día antes del 2 de noviembre todavía estábamos pegando flores. Ese vestido, cuando me siento, abre el faldón y parece un campo de cempasúchil. Fueron muchas horas de trabajo. Me dijeron que valía cerca de 10 mil pesos, pero yo no lo mido así”, platicó.
Actualmente tiene al menos 80 trajes confeccionados con ayuda de muchas personas, principalmente su madre. Entre ellos destacan el clásico, el vestido de la época del Porfiriato, el de Talavera y más.
“Cada uno tiene su historia. Una vez tuve que pedir prestado para hacerme un traje. En fin, muchas anécdotas”, dijo.
Anécdotas con la Catrina
Y hablando de anécdotas, compartió tres:
“La primera es de una señora, yo estaba en el centro del parque en Atlixco, me dijo que tenía una historia como la mía y que verme en este personaje la inspiró y le daban ganas de vivir, me abrazó, pero de esos abrazos que te trasmiten vibras.
La segunda, una señora como de unos 80 años que me abraza, se pone a llorar y me dice ‘es que ya estoy más cerca de la muerte y al verte, la vi más bonita y con eso me quedo’.
La tercera, una niña que vendía chicles en el parque, se me acercó, acarició mi vestido, me miró y preguntó ¿estudiaste para ser Catrina, veo que siempre te dan mucho dinero?, le respondí que no y que no siempre era mucho, dijo que ella quería ser Catrina y sentí bonito”.
Un final lleno de vida
Finalmente, ante la pregunta: ¿cómo quieres que te recuerden?, respondió:
“Quiero que me recuerden como la Catrina chacotera, que de alguna manera da felicidad. Con este personaje quiero que se olviden un momento de la muerte”.
Agregó que cada vez que se maquilla piensa en lo que diría a la Catrina al llegarle la hora:
“Le diría bienvenida, porque me ha dado mucho en esta vida”. (KR)