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Educación
Los alumnos conocieron la obra Los once de la Tribu y platicaron con el escritor Juan Villoro sobre sus vivencias
Juan Villoro dialoga con estudiantes de prepas Ibero Puebla y Tlaxcala
Foto: Cortesía
Sólo un escritor puede hacer que el futbol, los Rolling Stones, Julio César Chávez, los zapatistas, Andy Warhol, la familia Burrón y otros tantos hitos y personajes de la historia, converjan en una obra literaria, sumamente íntima y que refleja los primeros pasos de una trayectoria excepcional; ese es Juan Villoro.
El escritor y periodista mexicano unió un puñado de crónicas, artículos y entrevistas escritos entre 1988 y 1995 en su obra Los once de la tribu, cuya reedición llegó a los alumnos de las preparatorias Ibero Puebla y Tlaxcala.
Los estudiantes compartieron un espacio de diálogo, en el que Juan Villoro compartió sus ideas, convicciones, sueños, proyectos, inspiraciones y vivencias. No sólo resaltó su proceso creativo como escritor, sino su formación como persona.

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La historia personal del escritor está íntimamente marcada por la inspiración jesuita y la pasión por el balompié.
Juan Villoro comentó que la vida ha sido un viaje lleno de cambios, historias y momentos que ha podido plasmar a través de su pluma, y que le han valido el reconocimiento del que goza actualmente.
Sin embargo, tuvo que redefinir muchas veces su propio pensamiento, dichos cambios, afirmó el escritor, le ayudaron a “romper el dogmatismo”.
“Con los años me di cuenta de que me estaba perdiendo de muchas otras cosas porque el arte tiene manifestaciones diferentes. Yo era una persona muy dogmática y fanática, y tuve que irme ajustando”, señaló. Así, pudo incluso hacer crecer su propia producción artística.
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“Una de las cosas más sorprendentes del arte, la música, la pintura, es que te pone en contacto con cosas que no sabías que te podían gustar y de pronto te gusta. Te revelan cosas de ti mismo”, compartió.
El autor de Los 11 de la tribu y de numerosos libros más recomendó a las juventudes buscar más allá de las fuentes disponibles y evidentes, como las redes sociales.

“Nos pueden servir para comunicarnos con el mundo, para leer cosas interesantes, para tener amigos, para chatear, etcétera, pero es muy importante que las usemos con medida. Todo en la vida depende de la dosis”, explicó.
Esto mismo lo aplica en su práctica periodística, donde le parece fundamental hacer que las noticias se vuelvan algo más: que se transformen en historias.
“No basta con leer una noticia, si esta noticia nos afecta”. Bajo esa línea nacieron las historias plasmadas en Los once de la tribu, pero también otras obras como 8.8: El miedo en el espejo.
Dicha obra también le ayudó a digerir lo que había pasado, después de vivir el terremoto de 8.8 en Chile.
Asimismo, compartió con el alumnado la vivencia detrás de otras historias importantes, como su entrevista con Mick Jagger, su viaje a los caracoles zapatistas, o su cobertura en el Mundial de Italia en 1990, donde no sólo se centró en lo que ocurría en la cancha, sino que prestó atención a todo lo que hay alrededor de ella. (DFD)