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Educación
Claudia Alonso González enfatizó en la necesidad de políticas que concilien la vida laboral y familiar de las madres
Claudia Alonso González, académica de Ibero Puebla
Foto: Cortesía
El 10 de mayo es, desde 1922, una de las fechas más celebradas y significativas para las familias mexicanas. El Día de las Madres llegó a México antes que en cualquier otro territorio de Latinoamérica. Por ello y por otros tantos factores, se trata de una fecha sumamente importante para los mexicanos a nivel cultural y social.
Ese contexto fue el ideal para que, en la actualidad, esta fecha abriera otras discusiones que buscan resignificar el papel de las madres mexicanas y su desenvolvimiento en la esfera pública y privada del país.
Así lo expuso Claudia Alonso González, responsable de Orientación y Acompañamiento en Igualdad Sustantiva y Convivencia Armónica de las preparatorias Ibero Puebla y Tlaxcala.

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La académica brindó una reflexión en torno a este cambio de paradigma, que también busca resignificar la forma como las mujeres se desenvuelven y ejercen su maternidad de maneras diversas.
De acuerdo con datos del INEGI de 2023, 7 de cada 10 mujeres de 15 años o más son madres en México. De esta cifra, 66.5 por ciento vive una relación en pareja y 33 por ciento no están en una relación de pareja.
En este contexto, la académica resaltó la importancia de analizar el fenómeno de la triple jornada, que, si bien está presente en las madres que están en parejas, se agudiza en las madres que no lo están.
La triple jornada se refiere a la realización de un trabajo remunerado, el trabajo de cuidado, que incluye la crianza de hijos o cuidado de algún familiar que lo requiera, y además realizar las tareas domésticas.
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Esta carga de trabajo implica una afectación a la salud mental y física de la mamá, pues reduce la jornada de horas de sueño y genera un mayor estrés porque combina las responsabilidades de crianza con las laborales.
Además, a este escenario se le agrega el hecho de que en México la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral no ha ido a la par de transformaciones de roles de género al interior de la familia.
Alonso González explicó que lo anterior implica que, aunque las madres tengan una jornada laboral remunerada, siguen siendo las únicas encargadas de las tareas domésticas porque no hay una participación activa de las figuras masculinas.
En cuanto a los espacios laborales, la académica hizo énfasis en la necesidad de generar políticas de conciliación entre la vida laboral y la vida familiar. Estas políticas deben considerar los horarios de inicio de las escuelas y el horario de inicio de la jornada laboral de la madre, así como los horarios de salida y los permisos para asistir a eventos o juntas escolares. (MIG)