Jueves, 21 De Mayo De 2026 | Puebla

Entretenimiento

¿Cuál es la letanía que se canta durante las posadas navideñas?

Al celebrar las posadas, estamos fortaleciendo nuestros lazos familiares y reafirmando nuestra identidad como mexicanos

¿Cuál es la letanía que se canta durante las posadas navideñas?

Foto Gran Angular Agencia

Las posadas, una de las tradiciones más arraigadas en México, nos invitan a celebrar la Navidad de una manera única y especial. Esta festividad, que se lleva a cabo del 16 al 24 de diciembre, conmemora el peregrinaje de María y José en busca de posada en Belén.

Las posadas son mucho más que una simple celebración, son un ritual cargado de simbolismo y significado. Al recorrer las calles pidiendo posada, revivimos la historia de María y José y reflexionamos sobre la importancia de la hospitalidad y la solidaridad.

La forma de celebrar las posadas varía de una región a otra de México. En algunas partes del país, se acostumbra a romper una piñata al final de la posada, mientras que en otras se comparte una comida comunitaria. Sin embargo, todas las posadas tienen en común la alegría, la música y la convivencia.

La letanía, el canto tradicional de las posadas, es una pieza clave de esta celebración. Cada verso tiene un significado profundo y nos invita a reflexionar sobre los valores fundamentales de la Navidad. Por ejemplo, cuando los peregrinos piden posada, están pidiendo refugio y protección, recordándonos la importancia de ayudar a quienes más lo necesitan.

Te puede interesar:

¡Cuidado con las nochebuenas! Protege a tus mascotas esta Navida...

¿Cuál es la letanía que se canta durante las posadas?

Adentro:

—En nombre del cielo,

os pido posada,

Te puede interesar:

Películas de temporada para disfrutar en familia durante Navida...

pues no puede andar,

mi esposa amada.

Afuera:

—Aquí no es mesón,

sigan adelante,

yo no puedo abrir,

no sea algún tunante.

Adentro:

—No sean inhumanos,

tennos caridad

que el Dios de los cielos

se los premiará.

Afuera:

—Ya se pueden ir,

y no molestar

porque si me enfado

los voy a apalear.

Adentro:

—Venimos rendidos

desde Nazaret,

yo soy carpintero

de nombre José.

Afuera:

—No me importa el nombre,

déjennos dormir

pues yo ya les digo

que no hemos de abrir.

Adentro:

—Posada te pido,

amado casero,

pues madre va a ser,

la reina del cielo.

Afuera:

—Pues si es una reina,

quien lo solicita,

¿cómo es que de noche

anda tan solita?

Adentro:

—Mi esposa es María,

es Reina del cielo

y madre va a ser

del Divino Verbo.

Afuera:

—¿Eres tú José?

¿Tu esposa es María?

¡Entren, peregrinos,

no los conocía!

Adentro:

—Dios pague señores

vuestra caridad

y os colme el cielo

de felicidad.

Afuera:

—Dichosa la casa

que alberga este día

a la virgen pura

¡la hermosa María!

TODOS JUNTOS:

Entren santos peregrinos, peregrinos,

reciban este rincón,

que aunque es pobre la morada, la morada,

os la doy de corazón.

Aquí todos ingresan a la vivienda, apagan y devuelven las velas. Es el momento adecuado para hacer sonar los silbatos, soltar serpentinas y encender luces de bengala. (MV)

TAGS