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Las mujeres que forjaron la Revolución: las adelitas mexicanas

Las adelitas jugaron un papel clave desde el frente de batalla hasta labores cruciales en la retaguardia

Las mujeres que forjaron la Revolución: las adelitas mexicanas

Foto: INAH

La historia de la Revolución Mexicana no puede narrarse sin destacar la valentía de las mujeres que participaron activamente en el movimiento. Antes del llamado Plan de San Luis, de Francisco I. Madero, mujeres como Carmen y Natalia Serdán organizaban clubes antirreeleccionistas y distribuían armas para enfrentar al régimen de Porfirio Díaz. Desde sus trincheras, estas mujeres demostraron su determinación por un México democrático.

En Puebla, las hermanas Serdán lideraron uno de los primeros enfrentamientos revolucionarios. Camuflaron fusiles bajo sus vestidos y se enfrentaron con valor al ejército porfirista. Aunque la batalla costó la vida a sus hermanos, Carmen y su madre fueron encarceladas, simbolizando la resistencia femenina en el conflicto.

Además de su labor logística, las soldaderas, también conocidas como adelitas, asumieron roles cruciales en el movimiento. Algunas cuidaban de los combatientes heridos, cocinaban y transportaban suministros, mientras que otras se enfrentaban directamente en el campo de batalla. Este nombre, inmortalizado por la canción “La Adelita”, representa a todas aquellas mujeres que lucharon por la libertad.

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Personajes como Adela Velarde, quien sirvió como enfermera en la División del Norte, y María de la Luz Espinoza, coronela del Ejército Libertador del Sur, destacaron por su valentía y liderazgo. Petra Herrera, quien se disfrazó de hombre para unirse a las tropas villistas, es otro ejemplo del rol transformador de las mujeres en la Revolución.

Las mujeres no solo combatieron; también trabajaron como telegrafistas, reporteras y farmacéuticas. Su versatilidad fue clave para sostener el movimiento revolucionario, demostrando que su lucha trascendía el ámbito doméstico.

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A pesar de su invaluable contribución, las mujeres no obtuvieron plenos derechos civiles tras la Revolución. El derecho al voto llegó hasta 1947 en elecciones municipales y no se consolidó plenamente hasta 1955.

El legado de las adelitas es una pieza fundamental en la historia de México, recordándonos que la lucha por la igualdad y la democracia ha sido protagonizada por valientes mujeres. (LV)

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