Vendedores ambulantes sentenciaron que solo con salarios bien remunerados o ganancias considerables podrían llegar a aceptar una de las vacantes que les ofrezca el ayuntamiento de Puebla a cambio de liberar las calles del Centro Histórico.

Luego de anunciarse una bolsa de trabajo como estrategia para formalizar a ambulantes, líderes y comerciantes recibieron bien la propuesta, pero también la vieron como superficial e insuficiente.

Tonatiuh Sarabia Amador, líder de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes (UPVA) “28 de Octubre”, calificó la iniciativa solo como una “buena intención”, pues advirtió que con los 500 trabajos anuales que se prevé otorgar no se cubriría ni el 10 por ciento de quienes actualmente laboran la informalidad: “es una buena intención, pero un impacto real, no lo habrá”, enfatizó.

En entrevista enfatizó que el ambulantaje es un problema estructural y, mientras el gobierno de la ciudad no combata las verdaderas causas, ningún programa surtirá ningún efecto. 

Indicó que la “28 de octubre” propone un sistema de abasto y comercialización popular, que incluye la construcción de nuevos mercados y centrales de abasto, lo cual ayudaría a que las y los ambulantes que están en las calles puedan vender en lugares establecidos, regulados y controlados.

Piden ser bien remunerados

Francisco Marchorro, comerciante adherido al Movimiento Antorchista, señaló que se necesitan trabajos bien remunerados para convencer a ambulantes de cambiar de giro, pues de lo contrario, preferirán continuar en la informalidad.

“La economía está muy baja, que nos digan cuánto nos van a pagar; imaginemos que serán mil 200 (pesos) y de eso quítele prestaciones, entonces, por ese lado tampoco convendría. Lo que queremos es un sueldo donde pueda mantener a mi familia y les pueda llevar comida y que pueda sustentar la escuela”, sentenció.

Enfatizó que debido a la contingencia sanitaria muchas personas fueron despedidas de sus trabajos y tuvieron que buscar alternativas para subsistir, y una de ellas fue el comercio ambulante.

Martín Juárez Sánchez, de la organización “11 de marzo”, señaló que cuando se conozca la convocatoria y los requisitos para las vacantes, sabrán si es conveniente o no cambiar de trabajo, ya que la mayoría de comerciantes informales solo tienen educación básica o carecen de estudios, lo cual ya sería una limitante para acceder a un buen ingreso.

Además, resaltó que no sería justo que los contratos fueran temporales o que tras unos meses sean despedidos con argumentos como recortes de personal o falta de preparación o experiencia.

Vacantes en industria y comercio

Marco Antonio Prósperi Calderón, presidente de la Cámara de Comercio Servicios y Turismo (Canaco), aseguró que los trabajos que se ofertarán a ambulantes serán del sector industrial y del comercio, aunque admitió que las vacantes estarían en áreas de intendencia, almacén o cajas.

En entrevista consideró que el hecho de no tener un trabajo seguro sería lo que más motivaría a comerciantes a cambiar de giro.

Al asumir que no les será fácil aprender un oficio, anticipó que podrían ser contratados como cajeros, personal de intendencia y bodegueros porque son actividades que no necesitan una especialización.

Prósperi Calderón además alertó que quienes se dedican al comercio informal están en una situación vulnerable, por lo que al formalizarse además tendrían acceso a seguridad social y créditos para vivienda.

Por su parte, Olga Méndez Juárez, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), señaló que el sector privado siempre ha tenido la disposición de apoyar a ambulantes, pero es cuestión de que las personas se quieran acoplar a las reglas, horarios, disciplina y al trabajo de todos los días.

Señaló que el proyecto de la bolsa de trabajo es bueno, pues conviene fortalecer la mano de obra en el sector formal y aseguró que sí será una vía para disminuir y ordenar a las y los ambulantes del Centro Histórico.