Eran aproximadamente las 15:00 horas del 6 de junio cuando se prendieron las alarmas en el Cereso de San MiguelFelipe Hernández Tlatelpa se había fugado y llevaba al menos una hora de haber salido por la puerta principal, burlando al menos cuatro puertas de cierre electrónico y a una decena de guardias.

La fuga del reo marca un precedente, pues si bien no es la única evasión de presos que ha ocurrido en alguno de los Ceresos de la entidad, en los últimos 20 años no hay registro de un caso y mucho menos de que se haya hecho sin violencia o con apoyo flagrante o directo de alguno de los guardias.

El titular del Ejecutivo Estatal, Miguel Barbosa Huerta, informó que hay 17 personas detenidas por la fuga de Felipe Hernández Tlatelpa, sin embargo, evitó asegurar que hubo colusión del personal penitenciario y tampoco abundó en detalles sobre lo que ocurrió la tarde de ayer.

A través de testimonios anónimos de algunos custodios se conocen detalles sobre el interno del dormitorio J16, que primero se volvió tristemente célebre por  su presunta participación en el asesinato de tres estudiantes de medicina en febrero de 2020, en Huejotzingo, y ahora por su fuga del penal.

Desde Visita Íntima hasta la rampa

El domingo por la mañana un hombre identificado como José Antonio “D” llegó al penal para visitar a Felipe Hernández, según se asentó en el libro de visitas que se encuentra en el acceso del penal y en donde los visitantes deben registrarse con su credencial de elector y una “propina” de 20 pesos.

A falta de una versión oficial, la Fiscalía General del Estado reconoce a José Antonio como uno de los detenidos, pero fuentes del penal señalan que también había otro hombre y una mujer, con quienes presumiblemente Felipe Hernández estuvo ingiriendo bebidas embriagantes en un cuarto del área de Visita Íntima.

Lo que ocurrió dentro del cuarto y el número de personas que ahí estaban no ha sido precisado por las autoridades; sin embargo, la Fiscalía General del Estado señala a José Antonio como el responsable de haber proporcionado a Felipe la ropa para reemplazar el uniforme caqui de prisión.

Otra versión de los celadores señala que el personal penitenciario se dio cuenta de la fuga debido a que Felipe dejó maniatado e inconsciente por el alcohol a José Antonio, para así poder robarle la ropa y el pase de salida, aunque para ese momento la mujer y el otro hombre que también eran visitantes en el penal ya no estaban.

Ya con ropa de civil, Felipe salió del área de Visita Íntima, cruzó el patio, llegó a la rampa y empezó su salida del centro penitenciario.

Burló cuatro puertas y sus guardias

Luego de haber obtenido la ropa, incluyendo un cubrebocas, Felipe llegó al primer filtro en la zona de la rampa: tuvo que anotar sus datos en un libro, para así poder pasar el primer torniquete que solamente gira con una tarjeta magnética controlada por un custodio.

Siguió de frente hasta un segundo torniquete, donde nuevamente uno o dos guardias tuvieron que verlo y permitirle la salida con la tarjeta magnética; el tercer filtro lo encontró en el área de revisión, donde nuevamente dos guardias lo tuvieron a la vista antes de acercar la llave electrónica y permitirle el paso.

El último filtro fue al pasar el torniquete de acceso principal, donde generalmente hay de dos a tres guardias que regulan la entrada de los visitantes; sin embargo, ahí también tuvo que pasar frente a los encargados del libro de acceso y el personal que está en la reja.

Al cruzar la reja, Felipe ya estaba en el Camino al Batán y tuvo múltiples opciones para huir, pues ahí pasa el transporte público, pudo tomar un taxi, caminar o quizá algún vehículo ya lo esperaba afuera.

Para cuando los guardias se percataron de la fuga, aproximadamente una hora después, Felipe ya pudo estar muy lejos: en un vehículo particular pudo llegar a Acatzingo huyendo por el Periférico Ecológico y la Puebla-Orizaba, o en Río Frío si huyó sobre el Periférico y la autopista México-Puebla.

La Policía Estatal montó un operativo en colonias aledañas y distribuyó la ficha de Felipe en las Bases de Operación, sin que hasta el momento se tengan noticias sobre su paradero.

Las medidas de seguridad

Las medidas descritas para poder salir, son las que aplican para el grueso de los visitantes y abogados que a partir del lunes volvieron a entrar al penal después del periodo por confinamiento que se decretó por el covid-19.

Para entrar al penal el número de filtros son los mismos y solamente se agrega una revisión corporal por parte de los policías custodios y una inspección de bolsas con comida, en caso de que la visita lleve algo para su familiar; además, está prohibida la entrada con celulares y lapiceros.

En los accesos y filtros de seguridad del penal existe un sistema de vigilancia de circuito cerrado, pero no algún sistema de reconocimiento facial que además se vería obstruido, pues es un requisito el uso de cubrebocas para entrar al penal.

Se espera que con el desarrollo de las investigaciones la Fiscalía General del Estado o la Secretaría de Seguridad Pública Estatal transparenten detalles acerca de lo que ocurrió y si existió colusión, o grave omisión, del personal penitenciario y la dueña de la ropa con la que Felipe salió del penal.