Protagonizada por actrices consideradas como nuevos y promisorios talentos: Ximena Romo (Esto no es Berlín, Como si fuera la primera vez) y Mabel Cadena (Hernán, Ingobernable), La diosa del asfalto es un largometraje que expone otro panorama del "empoderamiento femenino", representado en lo colectivo desde un grupo de contracultura.

A través de la historia de cinco mujeres, se busca destacar la aspereza y la austeridad en sus vidas, pero siempre destacando valores como la sororidad,  la lealtad, el liderazgo y el feminismo.

La diosa del asfalto es el sexto largometraje del director Julián Hernández, al que han precedido trabajos con un amplio reconocimiento internacional y de importante influencia para nuestra cinematografía (Mil nubes de paz cercan el cielo, amor jamás acabarás de ser amor; El cielo dividido; Rabioso solrabioso cielo; Yo soy la felicidad de este mundo y recientemente Rencor Tatuado ), al abordar lenguajes y temas innovadores que han dado una presencia contundente a las exhibiciones de sus trabajos, tanto en el circuito cultural como en las salas comerciales.

Con esta nueva producción, el director ha apostado por un trabajo que sigue una línea consecuente con su exploración del lenguaje cinematográfico, pero ahora buscando atraer nuevas miradas y espectadores que se identifiquen con los temas y las formas que permitan una comunicación más directa con el público.

Manteniendo el rigor conceptual que es la marca de autor de Julián Hernández –de la mano de sus colaboradores de cabecera: los productores Roberto Fiesco e Iliana Reyes Chávez, el fotógrafo Alejandro Cantú, el músico Arturo Villela Vega y el diseñador de audio Omar Juárez Espino, entre otros.

 

Esta producción es la segunda –después de Rencor tatuado– en la que Julián Hernández aborda un guion que no es de su autoría, contando con la probada trayectoria de Inés Morales, quien, basada en experiencias personales, crea un universo de personajes poderosos y comprometidos, en donde la perspectiva de género detona una identidad femenina inteligente y vigorosa, que da como resultado final un universo de interpretaciones entrañables y necesarias, que seguramente formarán parte de la memoria significativa de los personajes femeninos de ficción en el cine mexicano.

La trama está inspirada en la historia de “Las castradoras de Santa Fe”, una de las bandas femeninas que operaban, en la década de los ochenta, al sur de la Ciudad de México –que convivió con la célebre de “Los Panchitos”–, cuyas integrantes eran jóvenes de entre 12 y 18 años que vestían chamarras de piel, jeans y botas de casquillo.

El tema abordado se ubica en los años ochenta y noventa; sin embargo, su vigencia como tema de discusión tiene una dolorosa actualidad que hace necesaria y urgente su denuncia y reflexión, y esa es tal vez su mayor virtud.

Sinopsis

Max regresa a su barrio convertida en la vocalista de un grupo de rock. Ahí la esperan los recuerdos, las últimas noticias y las verdades que durante años guardaron silencio: Sonia es ahora una voz que le habla desde la muerte; Ramira y la Carcacha regentean la miseria del barrio, y la Guama se hunde en la locura. Contundentes aparecen los motivos del abandono, se recapitulan las muertes y las promesas no cumplidas. Max regresa para morir, no sin antes entender y significar todas las razones que quedaron pendientes.

Las canciones originales de la película fueron compuestas e interpretadas por Jessy Bulbo, bajista y vocalista del grupo femenino Las Ultrasónicas, banda de rock mexicano con gran repercusión en el imaginario musical desde los años noventa.