Following nos pone en los zapatos de un tímidosolitario y joven escritor, incapaz de empezar con una historia decide que la mejor herramienta con la que puede contar es la realidad aleatoria de seguir personas con particularidades que las hagan sujetos interesantes de su acoso.

Sus recorridos diarios harán que se encuentre con Cobb, un seductor ladrón de casas que le mostrará el siguiente paso de su voyerismo, irrumpir en casas de extraños para conocer esa parte oculta e íntima de sus víctimas.

Por la timidez y nerviosismo del protagonista, sin darse cuenta se verá involucrado con personas que tienen otras intenciones, dentro de un plan que desconoce su objetivo y será el eje central de la trama de la película.

El filme es el inteligente debut del talentoso director inglés Christopher Nolan, una película independiente que para su realización contó con un presupuesto de apenas 6 mil dólares, con pocas locaciones y pocos personajes.

Rodada en blanco y negro en formato 16 milímetros es un interesante ejercicio de forma y estilo, muestra las que serían las manías del director en sus futuros proyectos como Memento o la reciente Tenet.

Un moderno neo-noir no lineal, el acercamiento estructural a su montaje y guión en el que, pese a sus carencias presupuestales, nada es superfluo ni se descuida, nos da como resultado una obra de apenas una hora con diez bastante dinámica y entretenida de mirar. Una prueba más de que sin importar los recursos, la calidad del guión y la buena dirección entregan buenas películas.

La película cuestiona al acoso como un hobby y nos muestra también las consecuencias que llevar el hostigamiento al límite puede tener, un thriller oscuro y compacto, entretenido y que vale la pena por ser el inicio de la carrera del hoy contrastado y reconocido director británico.