Las encuestas contratadas por el INE para decidir al dirigente nacional de Morena carecen de rigor, según el matemático Raúl Rojas González

Rojas señala que el inverosímil 2.3% del “intervalo de confianza” es poco fiable, pues además de los candidatos a la dirigencia, está la abstención, que representó 34.1% de los participantes

Rojas Gonzáles estudió la licenciatura en la Escuela Superior de Física y Matemáticas del Instituto Politécnico Nacional y la maestría en Física y Matemáticas. Además obtuvo el doctorado en economía en la Universidad Libre de Berlín.

En una colaboración para el diario El Universal, el especialista se ocupa de las encuestas de Morena y señala que en realidad  hubo tres candidatos: Delgado, Muñoz Ledo y la abstención.

 “Resulta que 34.1% de los encuestados no votaron por ninguno de los dos. Poquito más y la abstención gana”, escribió.

Según Rojas, “Delgado obtuvo realmente 38.6% de las preferencias y Muñoz Ledo, 27.3%. La diferencia se reduce de 17.2% a sólo 11.6%.

“Hay más: los encuestadores  le preguntaron a los participantes si sabían que Morena estaba en proceso de elección, pero 56.6% no lo sabía. Aún así siguieron participando en el ejercicio”.

“Si tenemos casi 60% de encuestados que ni siquiera saben de qué se trata y entre todos hay 34.1% que no escoge a ninguno de los dos candidatos, ¿de dónde sale entonces el intervalo mágico de confianza de 2.3%? La encuesta es deficiente desde su mismo origen. Las empresas entonces deberían muestrear a la militancia de Morena, preferentemente, incluyendo a los simpatizantes. Si en la Ciudad de México, por ejemplo, estuviera 50% de la militancia de Morena y 50% en el resto del país, habría que seleccionar una muestra respetando esa distribución de militantes”.

Las empresas que hicieron las encuestas fueron Parametría, Covarrubias y Asociados y Demotecnia 2.0

Rojas añade que “lo que se desprende del reporte de las tres encuestadoras es que se trató de un muestreo aparentemente aleatorio de acuerdo con el número de votantes de ciertas “unidades de muestreo” (distritos) que sólo fueron categorizadas como urbanas, rurales y mixtas.

“En un caso extremo se podría estar muestreando muy poco en regiones donde Morena tiene muchos militantes y mucho en regiones donde son más escasos. La encuesta no representa para nada la voluntad colectiva, por así decirlo, de los militantes.

“En la segunda encuesta, concluida dos semanas antes de la tercera, Delgado y Muñoz Ledo empataron porcentualmente. Que en dos semanas se haya abierto una brecha de 17.2% entre ambos (en realidad 11.6%) no es factible en tan poco tiempo.

Lo único que muestra es el extraordinario margen de error que tuvieron ambas encuestas, que de ninguna manera puede ser de 2.3% como las empresas encuestadoras quieren hacer creer.

“Basta considerar lo siguiente: si casi 60% de los encuestados ni sabía que se estaba eligiendo nueva dirigencia, lo más factible es que se guiaran por el reconocimiento del nombre de la persona. En la primera encuesta, Porfirio Muñoz Ledo obtuvo 41.7% de reconocimiento del nombre y Delgado sólo 27.1%, ¿y unas cuantas semanas después, aunque 60% no sabe de se trata, una mayoría selecciona a Delgado?

“ Ni con mil espectaculares se puede lograr ese efecto en todo el país. Lo único que los números muestran es que la varianza de estas encuestas es enorme, es decir, el intervalo de confianza es tal que se traslapan las votaciones de Delgado, de Muñoz Ledo y hasta de la abstención.

“ Estimados encuestadores: es obvio que su tercera encuesta tiene un margen altísimo de error, pues: uno, no respeta ni considera la distribución de militantes de Morena en el país; dos, porque la mayoría de los encuestados no sabe de qué se trata, y tres, porque una tercera parte se abstuvo.

“El margen de error de este ejercicio es enorme y no me extrañaría que en una cuarta encuesta se volvieran a invertir los papeles. Eso de que los intervalos de confianza de los porcentajes obtenidos por Delgado y Muñoz Ledo no se traslapan es, simple y sencillamente, una patraña”, concluye Rojas.