Desde que el presidente Andrés Manuel López Obrador prohibió las compras a laboratorios que antes surtían a los hospitales federales, los medicamentos Idarubina y Dexrazoxane, que necesitan enfermos de cáncer, desaparecieron del inventario del IMSS.

Maribel, de 13 años de edad,  ocupa la cama 649 de la clínica 48 del Seguro Social en Guanajuato y sólo le han dado ketorolaco para los dolores de cabeza y baños con agua fría para bajarle la fiebre.

“No llegaron las medicinas”, “A lo mejor la próxima semana”, “Imposible saber cuándo”, “Hace mucho que no mandan”, repite todos los días la doctora Norma Erika Alatoma Medina.

Los medicamentos ahora sólo se consiguen con distribuidores que las importan. La Idarubina cuesta 7 mil 500 pesos y el Dexrazoxane 5 mil 500 pesos, de acuerdo con una información del diario Reforma.

Los oncólogos advierten que posponer tratamientos o interrumpirlos provoca recaídas e incluso la muerte.

Maribel desconoce que hace un mes, ahí mismo, una joven de 17 años llamada Paula falleció tras una recaída provocada porque el IMSS suspendió sus quimioterapias por falta de medicamentos.

En otra sala, seis mamás y una abuelita que cuidan a sus niños se preguntan quién puede ayudarlas.

Es viernes 14 de agosto, 20:30 horas, y otra pequeña, Dayanna, recibe dos dosis de Vincristina que le envía un grupo de ayuda a mamás con hijos enfermos de cáncer.

Ese día el Presidente ha dicho, en su conferencia de prensa matutina, que gracias a sus decisiones se cumple con el derecho a la salud de niños y niñas. En ese sexto piso de la clínica 48, en la primera sala está Maribel, débil, agotada de luchar contra la fiebre y los dolores de cabeza.