Hay diversas investigaciones que indican que permanecer mucho tiempo sentado no es bueno para la salud, pues el sedentarismo está relacionado con la diabetes, la obesidad, la hipertensión y otras enfermedades.

Del mismo modo, este estilo de vida puede provocar el síndrome del trasero muerto, también conocido como amnesia glútea. De acuerdo con especialistas en la salud, este síndrome es muy común a pesar de que muchos lo desconocen.

El síndrome del trasero muerto se da cuando el glúteo medio deja de funcionar de manera correcta. Muchos podrían pensar que con el hecho de ejercitarse, correr o salir a rodar en bici no tienen riesgo de padecerlo, sin embargo, están muy equivocados, pues también se puede desarrollar en personas muy activas.

Los síntomas del trasero muerto son dolor en la espalda baja y en la cadera; así como problemas en las rodillas y en los tobillos, ya que el cuerpo intenta compensar el desequilibrio.

De acuerdo con los especialistas, la curvatura de la espalda también puede indicar si se sufre este problema, pues la espina lumbar debe tener de manera natural una forma de S. En caso dado de que esta curvatura sea extrema puede ser signo de que los flexores de la cadera están muy tensos, enviando la espina hacia el frente.

Los expertos identifican a una persona con el trasero muerto sometiéndola a una prueba de Tredelenburg, la cual es un examen físico en el que una persona levanta su pierna a 90 grados mientras está de pie. Si la persona tiene amnesia glútea su pelvis se hundirá del lado del cuerpo en el que se levantó la pierna, lo cual es signo de debilidad en el glúteo medio.

¿Cómo evitar el síndrome del trasero muerto?

La amnesia glútea no se evita comprando sillas más cómodas ni está relacionada con la postura al sentarse. Los especialistas recomiendan no pasar mucho tiempo sentado. De ser necesario, se recomienda levantarse cada cierto tiempo para realizar estiramientos. También se debe ejercitar esta zona del cuerpo exigiéndole suficiente fuerza para que “no olvide” su forma natural.

¿Qué hacer si ya lo tienes?

Cabe destacar, este síndrome tiene solución, por lo que no hay motivos para preocuparse en caso de presentarlo. Primero que nada se recomienda acudir a un especialista, en este caso, un fisioterapeuta, quien se encargará de atender tu caso. Del mismo modo, se recomienda mantener en movimiento los glúteos y combinar distintas partes del cuerpo en los entrenamientos.