En un hecho histórico, las mujeres de Puebla se ausentaron para sumarse al “Paro Nacional” en protesta contra la violencia de género, a fin de visibilizar el vacío que queda cuando alguna desaparece o la matan.

Tras la marcha en la que miles tomaron las calles para condenar la violencia feminicida, este lunes decidieron no trabajar, no ir a la escuela y no salir de casa para marcar al 9 de marzo como “un día sin ellas”.

Calles desiertas; negocios cerrados; comercios, tiendas y restaurantes vacíos; transporte público y escuelas abandonadas evidenciaron que “ninguna se movió”, en una muestra de sororidad nacional.

La falta de mujeres se hizo notar desde primera hora en el transporte público. Paraderos y unidades únicamente con hombres dirigidos al trabajo o escuela advertían que no sería una jornada cualquiera.

Por primera vez el aseo fue hecho en gran mayoría por el género masculino, en plazas, comercios y calles, aunque en la Fiscalía General del Estado (FGE), el Congreso local y la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA) prefirieron continuar con la práctica ancestral de encomendar exclusivamente a mujeres la limpieza de las instalaciones.

En la FGE incluso se ordenó a las féminas retirar las pintas realizadas durante la protesta del domingo, para que las puertas del edificio volvieran a ser grises y no rojas, como quedaron para emular la sangre de las víctimas.

Comercio local pone el ejemplo

El comercio establecido del Centro Histórico puso el ejemplo de solidaridad con la lucha de las mujeres y algunos negocios operaron solo con el personal masculino, mientras que otros prefirieron no abrir.

Restaurantes, cafeterías, tiendas de ropa, zapaterías, papelerías y tiendas de artesanías no despacharon.

Unos comercios se sumaron abiertamente a la protesta colocando en sus puertas cerradas carteles contra la violencia de género, en tanto que varios prefirieron ignorar el paro y prohibieron a las colaboradoras ausentarse.

Las cadenas nacionales y trasnacionales de plano rechazaron la convocatoria y el personal femenino se vio obligado a acudir, aunque en redes sociales sus empresas hayan alardeado de apoyar a las mujeres.

Ejemplo de eso es Walmart, que aseguró que se sumaría al paro y hasta en sus sucursales colocó carteles de apoyo, sin embargo, no garantizó a la planta laboral el pago del día, lo cual orilló a todas a no faltar.

En sucursales de Vips, Suburbia, Oxxo, Sanborns y Cinépolis también laboraron mujeres, igual que en gasolineras, hoteles, hospitales y hasta en el Congreso del estado.

Congreso ignora paro

Mientras el gobierno estatal, el de la capital y los de varios municipios no laboraron o atendieron solo hombres, en el poder Legislativo se ignoró el paro y laboraron de forma normal el personal de confianza y el sindicalizado.

A pesar de que los diputados (hombres y mujeres) se ausentaron de sus oficinas, sus colaboradores acudieron a trabajar como siempre, igual que el personal de seguridad y limpieza.

Amenazan a empleadas

Bajo el anonimato, las guardias y el personal de limpieza, que son gente subcontratada (bajo la modalidad de outsourcing), narraron a este medio que se les prohibió faltar, con la amenaza de que si lo hacían se les descontarían dos días de salario.

Por temor a perder el trabajo, decidieron no sumarse a la protesta, aunque respaldaron el paro y aplaudieron la notoria ausencia de mujeres en las calles de la ciudad.

Guardias de la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA), también subcontratadas, denunciaron que igual fueron advertidas de represalias si no se presentaban a laborar.

Ambulantes ven imposible parar

Para vendedoras ambulantes el paro es imposible porque es su único ingreso y de él depende su familia.

Teresa (que vende nieves junto al Edificio Carolino); Laura (que ofrece papas en el atrio de la iglesia de San Francisco) y Francisca (que vende dulces en los camiones), coincidieron en que el día que no trabajan no hay comida en casa, sin embargo, respaldaron la lucha contra la violencia de género, tras reconocer que, en algún momento de su vida, todas han sido víctimas.