Xammy Guadalupe Vergara Rodríguez y Edmundo Dominique Couture García son dos jóvenes egresados de la IBERO Puebla que estudiaron la Licenciatura en Diseño Industrial de 2012 a 2016.

Un intercambio académico les brindó la oportunidad de compartir sus intereses comunes y crear un proyecto que ofreciera ropa hecha en México con atención a las tendencias mundiales. “Tomando como referencia las marcas europeas, pensamos en crear algo que dijera ‘esto también se puede hacer en nuestro país’”.

Milán, capital mundial de la moda, fue el escenario en el que los dos colegas comenzaron la concepción de lo que hoy conocemos como DOXA (pronunciado Dó-sha), una empresa de moda de lujo 100% mexicana que, en poco más de un año de operación formal, ha llamado la atención de medios y pasarelas a nivel internacional.

 Más allá del aula

El gusto por la moda no es común en un diseñador industrial. DOXA nació como actividad extracurricular cuyos cimientos fueron labrados de manera paralela a los compromisos académicos y personales. Si bien no existió la necesidad u oportunidad de incorporar la naciente empresa al trabajo en sus clases de la universidad, las horas en el taller rindieron frutos tan pronto como cambiaron los tornos por máquinas de coser.

 En un principio, pensaron dedicarse exclusivamente al diseño. Sin embargo, al materializar los pilotos en maquiladoras, se percataron de que los procesos podían verse entorpecidos por una falta de sinergia entre la parte creativa y la ingenieril. Tras ocho meses de pruebas, tomaron la decisión de comprar sus propias máquinas y aprender sobre la marcha. Fue a partir de la capacitación autodidacta que dominaron el manejo de instrumentos y materiales específicos del diseño de moda bajo la dinámica “prueba y error”.

En sus inicios, DOXA únicamente producía accesorios.

Lo que les distingue de quienes se especializan en el diseño textil es la amplitud en el espectro de posibilidades: no se conforman con seguir tendencias, sino que añaden elementos que dan valor agregado a sus productos. Su profesión les permite contemplar a detalle las necesidades de los usuarios potenciales e incorporarlos a los productos, poniendo el equilibrio entre lo funcional y lo estético.

 Diversificar la oferta

La necesidad es el móvil de la Historia. A tan solo tres meses de haber puesto en marcha el proyecto, Dominique y Xammy fueron contactados por los organizadores del Vancouver Fashion Week para participar en el evento. En ese entonces, solo se dedicaban a fabricar accesorios como bolsas, carteras y joyería de marroquinería. Pese a que se les sugirió acudir a la pasarela en colaboración con otra marca que vistiera a las y los modelos, su idea era clara: posicionar a DOXA y ampliar la línea de productos.

La visoría y contacto por parte del Vancouver Fashion Week se produjo a través de Instagram

Cuando llegó la oportunidad de viajar a suelo canadiense, el vértigo de dar un salto prematuro los hizo dudar. Aun así, fueron conscientes de que las oportunidades de tal dimensión no llegan con tanta facilidad y accedieron a presentar sus artículos al público extranjero.

A su regreso, recibieron una invitación para participar en el Fashion Week de Londres. De igual manera, han sido reclutados por los organizadores de las pasarelas homólogas de Nueva York y Los Ángeles. Si bien han interpretado estos acercamientos como reconocimiento a su profesionalismo, no pierden de vista el arduo trabajo que implica emprender un proyecto nuevo.

 Va en serio

Crear desde cero una empresa nunca fue una ocurrencia de domingo por la tarde. Desde su concepción inicial, DOXA se planteó como un proyecto serio con intereses en equilibrar el seguimiento de tendencias con la innovación propia de la marca.

Dominique y Xammy ven su escaparate como una colección de productos de lujo con precios correspondientes a la calidad de manufactura. Ambos se enorgullecen del proceso de fabricación artesanal mediante el cual anteponen la calidad por encima de la producción en masa. Cuando se habla de lujo, especifica Xammy, se entiende que todos los materiales de fabricación son de alta calidad y de tipo slow fashion: piezas limitadas que, al ser confeccionadas una por una, son únicas.

Se consideran amantes de la estética vintage, aunque no renuncian a la vanguardia en materia de diseño, promoción y distribución. Por ahora, se encargan de distribuir sus productos a partir de un catálogo exclusivamente digital. Se espera que, a la brevedad, se pueda contar con diferentes puntos de venta en Puebla, pues ya cuentan con uno en la colonia Del Valle de la Ciudad de México.

Si bien su deseo es ser una marca reconocida por ser mexicana, sus diseños no necesariamente están basados en las tradiciones textiles regionales y nacionales. Aun así, no han perdido la oportunidad de honrar sus raíces incorporando elementos inspirados en la charrería y el mariachi bajo interpretaciones personales e intervenciones de carácter contemporáneo.

Su público meta se centra en personas de entre 25 y 30 años. Aunque su catálogo atiende mayoritariamente al público femenino, se pretende impulsar las prendas masculinas al tiempo que se incorporan más artículos unisex.

Siendo amantes del diseño, los ex alumnos IBERO Puebla desean que sus consumidores aprecien el trabajo detrás de cada pieza, pues consideran que sus artículos son prendas disruptivas dirigidas a personas con el gusto por la moda.

En hombros de gigantes

El estilo “clásico” de DOXA en la colección Primavera-Verano 2020 incluye elementos de la cultura mexicana, así como estética western-rocker. Algunas prendas utilizan detalles de herrería y prints alusivos a la fiesta charra y a personalidades icónicas como María Félix.

Piensan en los aspectos artísticos sin dejar de lado el uso primario de la ropa: vestir. “La colección es ready-to-wear. En las pasarelas, las piezas suelen ser dramáticas, como piezas de arte. La gente las ve y piensa ‘es muy bonita, pero no la puedo usar en mi vida diaria’”, reflexiona Dominique.

Él es fiel seguidor de Gucci, Alexander McQueen y Yves Saint Laurent; ella, de Rapsodia y la corriente vintage. De estas y otras influencias recuperaron ítems para crear un estilo rockero/bohemio con tintes alusivos a la personalidad de ambos creadores.

De Gucci y otras marcas de renombre aprendieron a definir la calidad del producto final y establecer los estándares de manufactura. No obstante, reconocen que ninguna compañía ofrece productos perfectos. Al tratarse de materiales naturales, el proceso puede incluir ligeros errores que no pasan desapercibidos para el ojo experto.

Los procesos artesanales, contrario a la producción en serie, implican un grado de imperfección, la cual actúa como virtud cuando se presenta como exclusividad auténtica: no hay dos artículos iguales.

El futuro

En términos prácticos, DOXA es una empresa de dos personas. Lejos de tratarse de un tema de ego, lo vislumbran como una manera de optimizar recursos para procurar la calidad de los productos. Por supuesto, no descartan la incorporación de colaboradores para atender áreas específicas una vez conseguida la estabilidad económica necesaria.

La joven compañía fue planificada desde 2017 y se incorporó al mercado el 31 de octubre de 2018. Tras un año de operación formal, los esfuerzos recientes se han volcado a la promoción, presentándose en programas de televisión y agendando juntas creativas con agencias de relaciones públicas. Algunos de sus artículos ya comienzan a ser visibles en revistas y eventos con figuras públicas.

La diseñadora y el diseñador lo tienen claro: convertirse en una marca reconocida por tomarse las cosas en serio. Con miras a la siguiente colección de temporada, ya piensan en nuevas estrategias para hacer eco de la marca y posicionar a DOXA en el imaginario cultural de las y los compradores. Y lo hacen porque creen en su proyecto.

Pasión y constancia son dos virtudes que consideran fundamentales en el proceso de emprendimiento. “Hay momentos en los que te sientes orgulloso de lo que estás haciendo y dices ‘vale la pena’”, reflexiona Xammy. Los altibajos son parte irrenunciable del proceso, pero gracias a la seguridad y la fe en su propio trabajo, muchas personas alrededor del mundo comienzan a preguntarse qué tiene escondido DOXA al fondo del guardarropa.