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Es activista, tiene 92 años y rechazó la máxima presea que ofrece el Senado de la República de manos del presidente
El pasado miércoles, Andrés Manuel López Obrador otorgó la máxima distinción que el Senado de la República ofrece a sus ciudadanos más distinguidos, reconocimiento que en esta edición fue para la activista y exlegisladora Rosario Ibarra de la Garza (mejor conocida como Rosario Ibarra de la Piedra), quien se rehusó a recibir dicha presea hasta que se encuentre a las personas desaparecidas en México.
Aunque su estado de salud le impidió acudir a la Casona de Xicoténcatl para declinar de la medalla en persona, su hija, Claudia Piedra, prestó su voz para transportarla al recinto y poner sensible a más de uno al leer un emotivo discurso que la propia Rosario preparó para esta ocasión.

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De esta manera, Rosario Ibarra devolvió al presidente la máxima distinción, no sin pedirle que le sea devuelta cuando se esclarezcan los hechos sobre las distintas desapariciones forzadas que han ocurrido en el país.
En el lugar, los aplausos de los senadores y presentes no se hicieron esperar, los cuales llegaron acompañados de gritos que trajeron a la memoria a los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre de 2014.
Y es que para Rosario el tema no es ajeno, pues en 1974 vivió en carne propia el arrebato y posterior desaparición de su hijo Jesús, quien fue acusado de pertenecer a un grupo armado de orientación comunista en 1973; un año después fue detenido por las autoridades.
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Por su parte, Andrés Manuel recibió el galardón y aplaudió la acción de Ibarra de la Garza, así como el mensaje que su hija se encargó de emitir, quien más tarde diría a los familiares de los desaparecidos que la acompañaban que su madre no luchaba por premios.
Foto: Captura de pantalla Twitter