Te puede interesar:
A un año del S19 sólo reconstruyen 1 de cada 4 viviendas en Pue...
Sociedad
Sin embargo a un año del desastre no hay datos sobre el monto de la reconstrucción, el inicio de las obras y la culminación de las mismas
Foto / Samantha Páez
Foto / Samantha Páez
Dos de los edificios principales de San Felipe Otlaltepec, en Tepexi de Rodríguez, se vieron afectados por el sismo del 19 de septiembre: la iglesia y la clínica; sin embargo, a un año del desastre no hay datos sobre el monto de la reconstrucción, el inicio de las obras y la culminación de las mismas.
Los habitantes han pedido información al INAH sobre la reparación del templo, ya que desde mayo de 2017 se le iba a dar mantenimiento, pero sólo respondió que el proyecto se está evaluando todavía.
En cuanto a la clínica del IMSS, hace unas semanas le avisaron a la comunidad de su demolición. Fue de un día para otro y no saben si quiera si los daños lo ameritaban, porque no les dijeron nada más.
Asimismo en el portal de Transparencia presupuestaria Fuerza México -donde el gobierno federal reporta el avance de la reconstrucción- ninguna de las dos dependencias ha subido información de las obras; incluso, el IMSS ni siquiera reportó la clínica de Otlaltepec dentro de los inmuebles afectados.
Te puede interesar:
A un año del S19 sólo reconstruyen 1 de cada 4 viviendas en Pue...
INAH retrasa rehabilitación
En el oficio 401.3S.1-2017/1854, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dio a conocer el 31 de mayo de 2017 que se autorizaban las obras de mantenimiento al templo de San Felipe y Santiago Apóstol, en Otlaltepec. Dicho proyecto consistiría en:
* Consolidación de la estructura general del inmueble mediante la aplicación de inyección expansiva en grietas de naves, cúpulas, arcos, dindeles (estructura horizontal que se sostiene de columnas o estructuras verticales), muros, torres y espadaña (campanario formado por una sola pared).
Te puede interesar:
Puebla, con el menor avance en reparación de escuelas: SEP
* Sustitución de aplanados por unos monteros a base de cal y arena fina.
* Erradicación de fauna parasitaria.
* Limpieza de bóveda.
* Colocación de ladrillo solera de barro recocido.
* Impermeabilización con alumbre y jabón.
La licencia para dicho proyecto tenía vigencia de un año; sin embargo, ni siquiera se inició debido a que las afectaciones se incrementaron con el sismo.
En la circular 401.3S.17-2017/0011, el arquitecto Enrique Gámez Bautista informó que había fisuras en el campanario, por tal motivo se debía apuntalar la estructura, evitar el repique de campanas y la quema de cohetes cerca del templo.
Juan Valencia Apolinar, presidente del comité de obra de restauración y remodelación del templo, dijo durante una entrevista telefónica que a lo largo de este año ha buscado a las autoridades municipales y federales para conocer el avance del proyecto.
Ante la negativa a proporcionar datos, hicieron una solicitud de información, donde pidieron el monto del proyecto de reconstrucción del templo y la fecha de inicio de obras.
La respuesta del INAH fue que “el proyecto de intervención para la reparación de afectaciones en el inmueble motivo de la presente solicitud, aún se encuentra en el proceso o en la etapa de revisión, análisis y corrección, en razón de lo cual a la presente fecha aún no se cuenta con la fecha de inicio de los trabajos de reconstrucción del inmueble en comento”.

Pocos recursos para reconstrucción
Otra cuestión que se menciona en la solicitud de información folio 1115100046818, es que el inmueble sería atendido en su “consolidación y reconstrucción” con los recursos de la póliza que el INAH contrató con Seguros Banorte SA de CV.
Gabriel García Morales, etnohistoriador oriundo de Otlaltepec, dijo vía telefónica que de forma extraoficial se sabe que la aseguradora no ha soltado los fondos, por lo cual la empresa Rovic Construcciones no ha podido iniciar la reparación del templo.
A pesar de que el mismo INAH informó de la existencia de un seguro, las autoridades locales han solicitado una cooperación de 500 pesos por persona mayor de edad para la reconstrucción, lo cual ha generado dudas entre los habitantes sobre si llegarán o no los recursos federales.
“Lo que queremos es que ellos (el INAH) apliquen ese recurso para arreglar lo del dictamen que ellos tienen. A partir de allí, ya nos dirán sí hay condiciones de abrirla (iglesia)”, agregó Juan Valencia.
De acuerdo con el portal de Transparencia presupuestaria, el INAH invertirá 227 millones 949 mil 452.9 pesos para la reconstrucción de 100 inmuebles históricos en Puebla. Aunque en total son 640 los que sufrieron daños durante los sismos de septiembre del año pasado.
Es decir, que hasta el momento sólo hay recursos para uno de cada seis monumentos históricos afectados.

Clínica no aparece en registro
Martín Morales González, habitante de Otlaltepec, contó que a inicios de septiembre el municipio avisó a la junta auxiliar que la clínica del IMSS sería demolida por los estragos que causó el sismo.
Al día siguiente del aviso llegaron los trabajadores para echar abajo el inmueble, que habría sido edificado en 1979. A los pobladores apenas les dio tiempo sacar 13 piezas prehispánicas ngivas o popolocas que estaban resguardadas en el edificio.
A pesar de que los trabajos ya iniciaron, en Transparencia presupuestaria no aparece la clínica como una de las reportadas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con afectaciones.
Hasta el momento el IMSS aportó datos de dos hospitales con afectaciones graves en Puebla: uno en Atlixco, en el que invertirá 56 millones, y otro en Chietla, del cual tampoco hay más datos.
De tal forma que no hay información sobre el avance de obra, el monto de la reconstrucción y la fecha de culminación del proyecto.
De acuerdo con Fundar y Transparencia mexicana, en su “Informe de Transparencia y Rendición de cuentas de los recursos públicos y privados a un año de los sismos”, las fallas en el tratamiento de la información no dan certeza a la ciudadanía sobre la existencia y disponibilidad de los recursos ante las necesidades que dejaron los sismos de septiembre pasado.
“Es fundamental que, a un año de los sismos, se conozca el origen y destino de los recursos públicos y privados mediante herramientas completas y accesibles a la ciudadanía. Hasta ahora, con la información pública disponible, no es posible tener claridad sobre el estatus de dichos recursos. La información es dispersa, insuficiente y no cuenta con la calidad requerida para poder potenciar la coordinación entre actores de gobierno, sociedad civil y sector privad”, agrega.
Fotos / Samantha Páez