Sociedad
Pasó un año y no hubo rescate de restos de alpinistas en el Citlaltépetl
Se organizan familias para el rescate de los restos de tres alpinistas
Foto Archivo
A más de un año de que se encontraron cuerpos congelados en el Citlaltépetl, el exalpinista Luis Espinosa Ruiz, dijo que no hay expectativa de que las autoridades apoyen para el descenso de los mismos, por lo que serán particulares los que se organizarán para esta misión que llevará al menos una semana y para la que se invertirán alrededor de 200 mil pesos será posible hasta el año 2017.
Fue el 28 de febrero de 2015, cuando un grupo de alpinistas del Distrito Federal, hallaron en el Pico de Orizaba rastros de cuerpos congelados, que la prensa y las autoridades denominaron “momias”.
A pesar de que las autoridades dijeron que tras el hallazgo rescatarían los cuerpos, transcurrieron más de 12 meses sin que eso ocurra. El primer argumento para detener la búsqueda fue el Frente Frío Número 41, así como la falta de equipo especializado por parte de las autoridades de Protección Civil.
Luis Espinosa, empresario poblano y exintegrante de la Legión Alpinista, explicó que pese a gestiones con autoridades, no se ha logrado el descenso de los cadáveres, que -asegura- son tres de sus conocidos, quienes quedaron atrapados en una expedición el 2 de noviembre de 1959, hace 57 años.
Ante tal panorama, dijo que si bien continuarán las gestiones para el rescate de sus otrora compañeros de escuela, Manuel Campos, Juan Espinosa y Enrique García, se buscará que sean las familias las que emprendan la búsqueda, al lado de expertos suizos. La inversión para el rescate de los cuerpos podría ser de 200 mil pesos.
Debido a la falta de recursos y al clima atípico, dijo que este año ya no podrá efectuarse la misión. Podría ser en 2017 cuando se organice el descenso.
La propuesta del exalpinista es que los cuerpos ya no se trasladen hasta Puebla, sino que se sepulten en el albergue de Piedra Grande, que ya corresponde al estado de Veracruz. Este punto se localiza a 4 mil 200 metros sobre el nivel del mar, y a 2 kilómetros de distancia de donde actualmente yacen los cuerpos.
Por tanto, dijo que se pretende que la autoridad colabore desde ahora con la petición de los permisos ante la autoridad federal, pues Piedra Grande se ubica dentro de un área natural protegida.
Luis Espinosa reflexionó que además de completar la labor de rescate de los cuerpos, las autoridades locales deberían reforzar sus esquemas de prevención para los alpinistas, con la finalidad de que sea una actividad recreativa segura, y no vuelva a ocurrir lo mismo que aquél 2 de noviembre de 1959, cuando un alud sorprendió a siete jóvenes, de los cuales solo tres sobrevivieron; a uno lo localizaron muerto enseguida, mientras otros tres yacen en la montaña.