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Política
María echó por delante el nombre de su padre, el senador Javier Lozano Alarcón, para entrar a destiempo al HNP
Como si el fuero tuviera extensión para los hijos de los legisladores, la joven María Lozano echó por delante el apellido del padre, el senador del Partido Acción Nacional (PAN) Javier Lozano Alarcón, para entrar ella y cuatro de sus amigos, fuera de tiempo y contra las indicaciones de seguridad, este lunes al acto de reinauguración del Hospital del Niño Poblano (HNP), que encabezó el presidente Enrique Peña Nieto en Puebla.
A pesar de que llegó con más de 60 minutos de retraso sobre la advertencia de que se cerraría la puerta de acceso a las 11:00 horas, María hizo un par de llamadas y envío algunos mensajes, para que los elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP) se permitieran una excepción y le permitieran paso franco al acto, en el que ya estaba su padre y el gobernador poblano.
Mientras sus amigos, tres mujeres y un varón, jóvenes también, insistían en que eran convidados del senador panista y mostraban sus gafetes de invitados, un elemento del EMP le llamaba a sus mandos por su intercomunicador para preguntar si el senador estaba ya dentro y si la hija y sus acompañantes podían pasar.
“Sí aquí está. Es del senador”, dijo el elemento de seguridad de Los Pinos a su interlocutor del otro lado del aparato.
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“No soy el senador, soy su hija” (sic), dijo María, quien forma parte del voluntariado del HNP, con sobresaliente lógica, pues tan sólo por el género era imposible que ella fuera “el senador”.
Así, la puerta en la que esperanzados aguardaba poder ingresar una decena de personas, se abrió para que María y sus cuates llegaran, tarde, al acto del Presidente de la República.
Así, la joven María pudo ingresar a tiempo para que luego en twitter su padre senador la presumiera en una foto, con la placa conmemorativa de fondo, como integrante del voluntariado.
El ingreso de la hija del senador del PAN, el ex priísta José Lozano Alarcón, causó cierto malestar entre los testigos, pues no hacía mucho el elemento del Estado Mayor Presidencial había cancelado esa posibilidad “para todos”.
Entre sus conversaciones en vivo y por intercomunicadores, los elementos del Estado Mayor describían que el número de asistentes al acto había desbordado la capacidad, pues a pesar de que en un principio se colocaron mil 500 sillas, 200 fueron retiradas. De ahí, los que quedaron fuera, además del retraso en su llegada.
Otros con fuero paterno
Filas de personas humildes, minutos antes del incidente de María Lozano, habían regresado desanimadas entre las vallas de metal colocadas sobre el bulevar del Niño Poblano, ante la negativa de conseguir entrada.
“Para qué piden que vengamos a apoyar, si no nos van a dejar entrar”, dijo con desánimo una mujer, al regresar a pie con sus hijos, sin la posibilidad de acceder a ver en tercera dimensión al Presidente.
Igual, en la puerta, quedaron sin posibilidad de entrar, por haber llegado tarde, un par de presidentes municipales, directores de Organizaciones No gubernamentales y más invitados que en vano mostraban sus gafetes.
Pero el caso de María no fue el único en que el fuero paterno se echó por delante. Similar que ella, pero sin su éxito, un joven que se ostentó como el hijo del diputado local Cirilo Salas, pidió el paso, pues aseguró “me están guardando mi lugar”.
Sin embargo, para él no hubo la benevolencia que para María y sus amigos, y tuvo que retirarse, a pesar de que mostró una credencial, para garantizar su identidad como hijo de un legislador, al elemento que hacía de portero en el acceso del Hospital de Niño Poblano.
Y es que hay diferencia de linajes, entre un senador del PAN y un diputado, apenas local, del Partido Nueva Alianza (Panal).