Sociedad
Imitar a Marta Sahagún me abrió todas las puertas: Raquel Pankowsky
Platicó sobre sus proyectos y lo que le dejó imitar a la esposa del Presidente Vicente Fox
La parodia de su personaje "Martita Según", basado en la ex primera dama Marta Sahagún, catapultó a la fama a la actriz Raquel Pankowsky Pattinson, quien platicó en exclusiva para e-consulta sobre sus proyectos y lo que le dejó imitar a la esposa del Presidente Vicente Fox.

—Aprovecho este espacio para saludar a todos los Poblanos, adoro Puebla y por supuesto su Teatro Principal que es lo máximo.
—Ahorita estás haciendo telenovela, cuéntanos de tu personaje.
—Así es, me pueden ver en “Qué pobres tan ricos”. Doy vida al personaje de Isela Blanco, que es viuda de un diputado. Mamá de Minerva. Ambiciosa, arribista, materialista, inculta, y con cierto dejo de vulgaridad, pero muy segura de sí misma. En la historia derrochó a manos llenas el capital que le dejó su marido. Ahora vive de las apariencias. Su mayor vicio es su desmedida ambición: está dispuesta a vivir en la riqueza a costa de lo que sea, incluyendo la felicidad de su propia hija. En pocas palabras, es la suegra típica que se entromete en el matrimonio de su hija. No tiene oficio ni beneficio y es muy chismosa. Sólo quiere que se conserve ese matrimonio porque, de lo contrario, ambas quedarían en la calle.
—Trabajas con muchos galanes.
—Estoy feliz, es una excelente producción de Rosy Ocampo. Ella sabe conjuntar bien a sus elencos y para muestra ahí esta Jaime Camil, Zuria Vega, Marck Tacher, entre otros guapos y guapas.
—¿Extrañas a “Martita Según”?
—Mira lo que pasó con el personaje de “Martita Según” fue algo maravilloso y quienes en su momento no lo pudieron ver, pues gracias a las repeticiones del programa lo están conociendo. Es básicamente la parodia de la esposa del ex presidente de la República Vicente Fox. La dejé de interpretar en el 2006. Este personaje hizo que mucha gente me conociera, pero después también hice cosas bonitas, como la obra de teatro “Como Envejecer con Gracia”, “El Chofer de la Señora Daisy”, “Qué pobres tan ricos”. Lo que no niego, ni negaré nunca es que “Martita” me abrió todas las puertas.
—Hiciste incluso obras de teatro gracias al gran éxito que tenías con la primera dama.
—Sí, “Chente y Martha… Ya Nos Vamos México”. Te voy a decir una cosa, la gente no me recuerda por “Marta”, son los periodistas, porque el público me dice señora Pankowsky. La vida me cambió. Recorrí la República con esa puesta en escena, si no hubiera hecho ese personaje no hubiera tenido las oportunidades de ahora, eso está clarísimo.
—¿Te imaginaste estar en los cuernos de la Luna?
—A mí me encanta el chisme político. Cuando dejé de hacer el personaje dije: “Ya no quiero ver noticieros”, pero lo sigo viendo. La vida tiene una magia muy grande, por ejemplo: yo nunca me imaginé poder hacer papeles importantes, porque yo decía: “Qué horrible soy”. Cuando empecé a interpretar papelitos en la tele, me dio mucho gusto. En este ambiente te tienes que dejar llevar, yo siempre soñé tener un protagónico de televisión y verme corriendo en la playa al inicio de una telenovela y besuqueando al galán. Al principio me sentía triste porque no me veían así los productores, una cosa es ¿cómo uno se ve? y otra es ¿cómo te ven? y otra ¿cómo te gustaría que te vieran? Son tres cosas muy distintas, pero si me dijeran que iba a ser famosa por mi parecido a una primera dama, yo hubiera dicho es una estupidez.
—Si la televisión y el teatro fueran hombres ¿quién sería el esposo y quién el amante?
—Mi amante seria la televisión y mi esposo el teatro. No tengo mucho que pensarlo en realidad. En el teatro tenemos a la gente en vivo, nos agarramos de la mano para contar la historia juntos. Como artista es motivador cuando llegas al teatro y sabes que hay público, porque eso significa que salieron de su casa para verte y de nuestra parte pues, sales a dar lo mejor de ti. Y la tele me da la oportunidad de que la gente me conozca.
—Te gusta mucho el tema político, ¿qué opinas sobre la reforma energética?
—Hay tanto que decir de la reforma energética, empezaré por decirte que es terrible, no por “capirotera” o “nacionalista” (sic), porque no se trata de eso, es porque en las manos que estamos es de una bola de corruptos. Imagínate: estamos perdiendo las riquezas del país, ya no tenemos energía, no tenemos petróleo. El país se está desmoronando. A todos los que cobramos por honorarios nos quitan un montón de dinero. A mí lo que me pone mal es que la bola de rateros, cínicos, pillos, vivales, se den una gran vida a mis costillas y que tengan el cinismo de decir: “es que a nadie le gusta pagar impuestos”. A mí me gusta pagar mis impuestos, siempre y cuando vea que en el Seguro Social hay medicinas, médicos y enfermeras, y que en las escuelas no se roban el dinero aviadores, y que vea que los niños tienen un baño donde hacer sus necesidades, un lugar donde tomar agua y un aula cómoda para estudiar. Eso es para lo que se paga impuestos, y no que ahora el dinero de la gente lo utilicen para que paguen prostitutas y hagan su harén. ¡Que se las paguen con su dinero!
—Ahora los políticos también les hacen casting a las chicas.
—Sí, que estén guapas, con minifalda, jovencitas. Pero además, no solo están con el “Príncipe de la basura”, ese es un caso documentado, no importa, las prostitutas que se paguen con su dinero, no con los impuestos, el dinero lo despilfarran a manos llenas.
—¿Si fueras la primera dama de este país tú qué harías?
—Si yo fuera la primera dama no me casaba con Enrique Peña Nieto, yo me casaría con alguien con quien pudiera platicar. A mí lo que más me preocupa de este país es la educación, porque sin educación no vamos a ningún lado, y es donde se tiene que poner mayor énfasis, porque nos estamos pudriendo y vamos a terminar perdiendo el país. Ya no se habla de que estamos pegados a Estados Unidos, ya se habla de una integración y de anexarnos y eso me da cosa. Es más, ya casi ni hablamos español y si lo hablamos lo hablamos mal. El primer paso para perder la soberanía del país es haber perdido el idioma, hemos ido perdiendo nuestro lenguaje, nuestra identidad, nuestros rituales, lo que los abuelos nos enseñaron. Hemos ido perdiendo todo y ahora próximamente nuestras riquezas, y además ni siquiera nos damos cuenta, lo único que nos vale es que tenemos petróleo.
—¿En quién cree Raquel y a quién se encomienda para tener tanto éxito?
—Yo he entendido con la vida que si no haces algo por ti mismo y buscas lo que quieres no llega. Si tú no crees en ti, no hay secreto ni santo que te ayude. Hay que luchar e ir por lo que uno quiere. Yo hago lo que me toca, desde mi trinchera como ciudadana, con muchas ganas y entusiasmo. Me pongo la camiseta de lo que estoy haciendo, dentro de mis limitaciones. Lo más difícil de ir por lo que uno quiere, es tener claro que quiere uno. Si ya sabes qué quieres, todo es más fácil.
—¿Cuándo tendrás un programa de televisión para ti solita?
—Ahora si me la pusiste difícil. Mira Ray, no hay unitario ni para Los Mascabrothers, por eso haré un programa por internet que ya estoy cocinando y pronto tendrán noticias —concluyo Raquel Pankowsky—.

