Viernes, 22 De Mayo De 2026 | Puebla

Sociedad

Llama ONU Hábitat a crear un nuevo pacto urbano y mitigar la desigualdad

Se informó que Brasil es el país más desigual, mientras que Perú el menos, pero que aun así son triunfos limitados

Llama ONU Hábitat a crear un nuevo pacto urbano y mitigar la desigualdad

“La América Latina urbana de hoy es más desigual que la Latinoamérica rural de hace 20 años”, afirma la investigación Construcción de ciudades más equitativas, políticas públicas para la inclusión en América Latina que se presentó en el marco del Foro Urbano Mundial en Medellín, Colombia, el 8 de abril de este año. El autor de origen mexicano, Eduardo López Moreno, afirma en entrevista que aunque el balance en México es relativamente positivo en la reducción de desigualdad, es urgente un pacto social por las ciudades en el país y políticas públicas e instituciones que permitan regenerar el tejido social y logren prosperidad.

López Moreno, director de Investigación de Ciudades y Formación de ONU Hábitat, explica que una ciudad equitativa no es aquella que trata a todos por igual, “esa forma de igualdad no existe ni en los países más avanzados”, pero asegura que sí es la que ofrece oportunidades, recursos y un espacio público más incluyente. “La ciudad equitativa le ofrece a los ricos y a los pobres bienes públicos, seguridad y comparte sus ventajas urbanas”.

Históricamente, dice, organismos multilaterales han abusado de estudios en los que se plantea que la desigualdad se puede mitigar con políticas nacionales porque es un asunto nacional. No se ha profundizado en el conocimiento de las ciudades. Si decisiones y acciones desde los gobiernos centrales resolvieran la inequidad urbana entonces sería inexplicable que Oaxaca sea la ciudad menos desigual y Tijuana la más, “¿por qué, si la política nacional es la misma?”, se pregunta el también maestro en sociología urbana por la Universidad Sorbonne de París.

En el estudio se establece que el país más igualitario y el más desigual no se separan tanto. Sin embargo, la inequidad de las 284 ciudades analizadas entre 18 países supera el 50%. “Las políticas nacionales macroeconómicas, económicas, sociales no permean todo el espacio nacional urbano. Hay configuraciones nacionales territoriales asociadas a la historia, a la geografía, a la cultura, a las instituciones que marcan nuevas formas de desigualdad en el mundo urbano”, comenta.

¿Cómo se resuelva la inequidad?

En el caso de México, López Moreno dice estar seguro de que la ruta recientemente trazada por el gobierno federal a través de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu) para poder tener ciudades más prósperas que reduzcan inequidad es pertinente y dice: “en ONU Hábitat la celebramos”. Sin embargo, afirma que un tema de violencia exacerbada que obviamente azota al país —según cifras recientes de la Secretaría de Gobernación (Segob) el número de asesinatos alcanza casi 50 al día— plantea la urgencia de “una ecuación de la que surja un nuevo pacto social de equidad en el que los valores se tengan que revisar junto con el funcionamiento de la sociedad que está de tal forma fragmentada, que los vecinos y los habitantes de los barrios son potenciales agresores”. Agrega: “heredado de las administraciones pasadas la autoridad se percibe más como un abuso y no como una solución, se debe lograr un nuevo ethos social que regenere el tejido”.

La inequidad puede resolverse, entre otros elementos, a través de un Estado fuerte que “no separe sino que articule, que no compite, sino coopera, que no aísla sino integra los diferentes órdenes de gobierno”.

El fracaso de la vivienda: corrupción del gobierno y empresarios abusivos

—Al día de hoy existe una crisis urbana que incluye claramente al sector vivienda en México. Las desarrolladoras inmobiliarias más poderosas del país están aparentemente quebradas, pero antes de eso ya resquebrajaron (con ayuda de corrupción gubernamental) la calidad de vida de millones de personas que adquirieron y luego no pagaron créditos en casas que quedan a 2 horas de sus trabajos. ¿Qué hacer con eso?, se le pregunta al directivo de la ONU.

—Escuchar que el secretario de Sedatu, Ramírez Marín, diga que eso ya no va a suceder más, es bueno, es una señal positiva. Sin embargo, administraciones anteriores crearon un contubernio entre los desarrolladores inmobiliarios, los de vivienda y los acaparadores de suelo urbano y la desestructuración de las ciudades, la pérdida de economías de aglomeración y la pérdida de identidad y el desarrollo de la desigualdad es el resultado inmediato de ese contubernio.

“El quebranto de tales desarrolladoras no es tal, sólo que antes sus ganancias eran extremadamente abusivas en detrimento de la sociedad, de la ciudadanía, de la igualdad”.

López Moreno dice que es necesario volver al concepto fundamental de ciudad para reducir la desigualdad en las ciudades y que para ello “un Estado central debe enfrentar intereses privados” con una política pública sólida en esa materia. “El abuso y la especulación del suelo debe impedir que intereses poderosos, a través del cabildeo político, debiliten decisiones institucionales que protejan a los sectores más vulnerables”, dice.

América Latina, de lo rural a lo urbano y al incremento de la desigualdad

En el libro Construcción de ciudades más equitativas, políticas públicas para la inclusión en América Latina se establece que el promedio regional de desigualdad —en centros urbanos— del ingreso entre el más rico y el más pobre es de 28 veces. En este marco, Brasil es el país más desigual de América Latina con un Coeficiente de Gini de 0.569, clasificado con “desigualdad muy alta” entre 2007 y 2010, según datos del informe. En ese mismo grupo se encuentran Guatemala, Chile, Argentina.

México se ubica en el siguiente grupo, el de la “Alta desigualdad”, con un coeficiente de Gini de 0.456 en el mismo periodo, de 2007 a 2010. Uruguay y Perú son los dos únicos clasificados como “relativa desigualdad” con .422 y .409 respectivamente. López Moreno afirma que se trata de “triunfos muy limitados”.

Aunque Perú, es el país con la más baja desigualdad en la región, es más desigual —en sus centros urbanos— que cualquier país europeo. López Moreno explica:

“Este promedio nacional regional significa que el 10% más rico se lleva el 40% del total de los ingresos, lo que incluye: salarios y capital patrimonial entre otros temas. De una muestra de 284 ciudades, el reporte muestra que el 63% redujo desigualdad en América Latina. Comparado con un tercio que la incrementó. Es decir, todavía hay tres de cada cuatro habitantes en la región que son más desiguales hoy de lo que eran hace 20 años. “Otro avance con ciertas limitaciones”, dice.

Un 25% de ciudades creció económicamente, redujo pobreza, pero incrementó desigualdad. Un 50 a 60% creció, redujo pobreza y desigualdad y otro restante tuvo tendencias contrastadas. En el caso de México enfatiza que urge una política nacional y local de equidad. Que se articule, pero que se diferencie de la de la pobreza, ya que la desigualdad y la pobreza enfrentan retos y se pelean en arenas diferentes, según lo afirmó López Moreno en el Foro Urbano Mundial de la ONU.

Finalmente, López Moreno, quien ostenta uno de los cargos más importantes de la ONU Hábitat, concluye que la desigualdad se reduce cuando rompemos el paradigma de la gobernabilidad y nos fijamos más en la articulación y la cooperación de los diferentes niveles de gobierno; se reduce cuando las ciudades y los países incrementan o crean instituciones y leyes específicas para combatirla. Las ciudades que incrementaron desigualdad mantuvieron las mismas instituciones que nacieron para controlar el desarrollo urbano, la pobreza, pero que no se ajustaron a un mecanismo de reducción de inequidad. Se necesitan leyes e instituciones que respondan a estas dinámicas.