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Ciudad
El alcalde capitalino critica alianzas sólo de coyuntura; dice que deben reflejarse en gobiernos, si no se castra a los partidos
Segunda de dos partes
Los nuevos funcionarios que tomarán las riendas del ayuntamiento de la capital del estado, que encabezará José Antonio Gali Fayad, deben cuidar el “motor sano y poderoso” que entregará la administración saliente, la que deja una Puebla “mejor, a prueba de lo que quieran”, advirtió el actual presidente municipal de la ciudad, Eduardo Rivera Pérez, quien dejará el cargo el próximo 14 de febrero de 2014.
En un recuento de lo que ha sido su administración, a una larga lista de obras, inversión en infraestructura y mejoras en servicios, Rivera le suma la descripción de lo que, para él, ha sido su ejercicio: “un trabajo honesto y eficiente… La Puebla que recibimos a la que vamos a entregar es una Puebla totalmente distinta, a prueba de lo que quieran”.
“Lo que se ve no se juzga. Es evidente que nuestra Puebla está transformada, nuestra ciudad está transformada, nada más que con una gran diferencia, con un trabajo eficiente y honesto”, dijo en entrevista con e-consulta.
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En una amplia conversación, el panista también dejó caer sobre las cabezas de los dos ex presidentes municipales priístas, Blanca María del Socorro Alcalá Ruiz y José Enrique Doger Guerrero, un reproche tácito, pues recordó que tuvo que cargar con las deudas que dejaron y por las que debió pagar 90 millones de pesos del erario actual.
Asimismo, el panista de cepa, quien aspira a llegar a la competencia por la gubernatura en 2018, se declaró un convencido de las alianzas, pues no hay que espantarnos de las alianzas entre ideologías distintas, pero estas deben trascender lo electoral y pasar a un ejercicio de gobierno con responsabilidades compartidas, para que los partidos no queden “castrados” y pierdan su identidad en el ejercicio de gobierno, ponderó.
Las deudas de Blanca y Doger
Al solicitarle un resumen de las acciones intangibles que heredará cuando abandone el Palacio del Ayuntamiento el próximo febrero, Eduardo Rivera de inmediato hizo la referencia sobre las finanzas que encontró y las comparó con las que dejará.
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“Pagamos la deuda del crédito que nosotros pedimos, pagamos 90 millones de pesos de la deuda de administraciones anteriores que también habían solicitado, de Blanca (Alcalá) y de (Enrique) Doger; pagamos también entre otras cosas nuestros impuestos, que antes no se pagaban…
“Estas son de las cosas que no se ven, pero cómo ayudan para que el motor de la administración sea un motor sano, sea un motor poderoso, para que lo que hoy hemos sembrado, los que vengan –dijo sin mencionar por su nombre de José Antonio Gali Fayad, el próximo alcalde– lo cuiden, le pongan aceite, le hagan su servicio y su mantenimiento y esa maquinaria pueda seguir transformando a mayor velocidad y mayores recursos la ciudad de Puebla”.
Destacó que el beneficio intangible que deja su administración, entre otras cosas, está también en el otorgamiento de Infonavit a los policías, a los trabajadores y en la transparencia de su administración.
Aseguró que entregará una administración con un trabajo, eficaz, eficiente, honesto y transparente, “y no es fácil encontrar ese tipo de administraciones y ese tipo de gobiernos… Son tantas las cosas que hemos hecho por primera vez, en contraste a otras administraciones anteriores, en consolidación también de proyectos anteriores… La Puebla que vamos a entregar es totalmente distinta y mucho mejor que la que nosotros recibimos”.
Los gobiernos de coalición
En la entrevista, Rivera Pérez se declaró un convencido aliancista, desde antes de que se conformara por primera vez en la entidad, en 2010, la coalición entre derecha e izquierda que, en su momento, fue calificada como “antinatural” y que llevó a la gubernatura a Rafael Moreno Valle Rosas y también a él al Palacio del Ayuntamiento.
El panista que aspira en 2018 a competir por la gubernatura poblana aseguró que hay pruebas documentales de que, como dirigente del PAN en Puebla, pugnó porque se concretara una alianza con la izquierda desde 2012, pero apunta que no basta la unión electoral de coyuntura, sino que se debe ir a los gobiernos de coalición, con “un reparto de responsabilidades” compartidas entre varios institutos políticos, “un gobierno político, que es lo que no se ha construido en México ni en Puebla”.
Rivera censuró las uniones entre ideologías distintas con un único fin electoral, en donde los partidos quedan “castrados” y su identidad se pierde en el ejercicio de gobierno.
“Yo soy un aliancista. Antes de que se conformara una alianza en Puebla, cuando yo era dirigente del partido en el estado, hice un esfuerzo muy claro con los dirigentes de Convergencia, del PRD y del PT para construir una alianza. Hubo varias reuniones en ese sentido, hay documentos además que lo prueban, soy una persona que no sólo está a favor de las alianzas, sino que es importante también conformar gobiernos aliancistas, que es el paso siguiente que tenemos que perfeccionar”.
Dijo que si los partidos se ponen de acuerdo en lo esencial, en qué tipo de gobierno quieren para el estado, el reparto del poder es secundario.
“Ese es el reto de las alianzas en el futuro en México, no solamente que sean alianzas coyunturales para ganar una elección, eso es lo que de alguna manera castra la vida de los partidos políticos, porque entonces su esencia se pierde y el estilo y ejercicio del gobierno pierde identidad, cuando no se ponen las bases de hacia dónde se quiere construir no sólo una aliancista electoral, sino de gobierno electoral”.
-No me imagino a Eduardo Rivera votando por el perredista Luis Miguel Barbosa Huerta (otro aspirante a la gubernatura) en 2018 –es la provocación que lanzó e-consulta.
-A la mejor Luis Miguel Barbosa vota por Eduardo Rivera en 2018 –respondió con en el mismo tono.
Luego recompuso: “a veces no hay que espantarnos de lo que pudiera ser inimaginable en la política siempre y cuando esto tenga un propósito positivo y de beneficio para un país. Ojalá no encontremos lo inimaginable de la política en la corrupción, en las transas en los negocios… Sí hay que imaginarse un México, una Puebla, en donde podamos hacer mejor las cosas. Si eso implica sentarnos en la mesa aquellos que pareciéramos distintos y acordar temas de fondo, los resultados van a ser excepcionales”.
Sin repulsión a la izquierda
En un ejemplo para evidenciar su ánimo aliancista, Rivera se refirió al reciente reconocimiento que el ayuntamiento hizo al líder moral de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, a quien “le entregué la Cédula Real (de la ciudad de Puebla) por una profunda convicción democrática”, a pesar de que en su partido hubo muchos “detractores del PAN que me criticaron”.
Sin embargo, afianzó su argumento, “Cuauhtémoc Cárdenas es un constructor de democracias, les guste o no… Y ese es el problema de algunos partidos políticos, que pudiéramos pensar que la verdad solamente absoluta está solamente de nuestro lado y no poder encontrar que la otra parte, del otro lado, tienen también parte de esa verdad”.
Con un dejo de orgullo personal, Rivera compartió que el ex jefe de gobierno del Distrito Federal le agradeció, pues le dijo que era el primer panista que le hacía un reconocimiento público de esa magnitud. “No me arrepentiré ni me arrepiento de esta acción y decisión y lo hago desde mi más profunda convicción democrática, que además aprendí y he aprendido de otros liderazgos del PAN, como Luis H. Álvarez”, concluyó el alcalde de la Angelópolis.