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El alcalde asegura que está vacunado contra obsesiones, pero admite aspiraciones a la dirigencia nacional y la gubernatura
Primera de dos partes
El Partido Acción Nacional (PAN) ha cometido errores que generaron su lastimoso tercer lugar en el pasado proceso electoral federal y su expulsión de Los Pinos, tras 12 años de gobierno. Los panistas “olvidamos los principios y los valores… nos divorciamos de los ciudadanos”, lanza sin titubeos el alcalde de la ciudad de Puebla, Eduardo Rivera Pérez.
La reflexión bien llega a cuenta, ante la proximidad del proceso interno para renovar el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), en donde el mayor reto es –dice Rivera en entrevista con e-consulta– conservar la identidad, en un complejo clima de alianzas y la apertura del partido a cuadros ajenos a Acción Nacional.
En una conversación amplia, durante un traslado entre actividades de gobierno, el ex dirigente estatal del albiazul reconoce que ha habido invitaciones de liderazgos panistas locales y nacionales, para sumarse a la contienda interna y postularse para la secretaría general, segundo cargo en importancia del CEN.
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Sin embargo, Rivera dice que en su horizonte no hay ni obsesión ni premuras y que esperará los tiempos para, incluso, no sólo ir por ese cargo, sino por la mismísima presidencia de nacional de su partido. Asegura que tiene una buena relación con todos los aspirantes y “no traigo ese pleito grupero”, que se evidencia entre calderonistas y josefinistas; entre los neopanistas y los tradicionales, por ejemplo.
El panista también reconoce que desde el Palacio del Ayuntamiento se ve, se otea, Casa Puebla y 2018 puede ser un buen año para no perder de vista la posibilidad de gobernar el estado de Puebla, para lo que, si los ciudadanos lo quieren, acota precavido, “tendré que estar listo y preparado”.
AN, identidad y yerros
Suelto, en el camino de regreso al centro de la ciudad, luego de entregar un aula de medios en el Bachillerato “Carlos Camacho Espíritu”, en la unidad habitacional Mateo de Regil, Eduardo Rivera Pérez arranca la entrevista con un “venga”, para provocar las preguntas y se da tiempo para la autocrítica partidista.
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Reconoce que entre los panistas hay un “reclamo histórico” sobre la identidad y los errores que ha cometido AN. De ahí, para la estruendosa derrota de 2012 a nivel nacional, el presidente municipal capitalino tiene tres explicaciones:
“Primero es el desgaste del ejercicio del poder… Segundo, nos equivocamos en la ruta, olvidamos los principios y los valores y tercero, por supuesto, nos divorciamos de los ciudadanos, porque cuando pierdes tus convicciones, cuando pierdes tus valores, pues indudablemente te alejas, en la política, en algo tan importante como es el pensar y el sentir del ciudadano. Y en algunos aspectos nos equivocamos”.
Rivera, reconocido como uno de los panistas de cepa en Puebla, formado ideológicamente en las aulas y grupos de derecha de la Universidad Popular Autónoma del estado de Puebla (UPAEP), admite también que se han dado “situaciones penosas de alcaldes, de gobernadores (emanados de AN) corruptos, transas, que de alguna manera olvidaron el partido, que pensaron antes que el partido en su interés personal, en su proyecto personal, y que echaron a pique algunas gubernaturas, algunos ayuntamientos, algunos estados”.
Sin embargo, considera que no se pueden soslayar los logros de 12 años panistas a nivel federal, en rubros como vivienda, infraestructura y libertad de expresión, por poner unos ejemplos.
Sin pleito grupero
Dos aspiraciones se dibujan en el futuro del novel panista, quien con 41 años de edad tiene el tiempo a su favor: la gubernatura y la dirigencia o secretaría general del PAN, aspiraciones que ve viables, por lo que él describe con una buena relación con todos los personajes, aspirantes y líderes de Acción Nacional, en donde se deslinda de las diferencias entre grupos: “no traigo ese pleito grupero…”.
“No tengo un problema con el calderonismo, con Felipe Calderón, no tengo un problema con el corderismo, con Ernesto Cordero, es un gran amigo que también aprecio, siempre hemos hablado de frente, de cara”, y lo mismo ocurre con Juan Manuel Oliva, aspirante a la dirigencia y ex gobernador de Guanajuato.
“Con Josefina (Vázquez Mota, ex candidata presidencial y aspirante a la dirigencia) hay una amistad desde hace años… con Gustavo Madero hay una relación institucional que es muy buena, con quien construimos y resucitamos esta Asociación Nacional de Alcaldes –la que presidió Eduardo Rivera– gracias a su confianza y su respaldo… Yo no traigo ese pleito grupero…”.
Oteando Casa Puebla
Sobre la posibilidad de formar parte de la nueva dirigencia del PAN, que podría renovarse entre febrero y marzo de 2014, cuando él ya haya entregado el ayuntamiento, pero para la que aún no hay convocatoria, Rivera anuncia que tendrá paciencia y esperará los tiempos.
Asegura que estará hasta el último día y minuto de su gobierno, el 14 de febrero a las 23:59 horas, en el Palacio del Ayuntamiento, desde donde se otea Casa Puebla, sede y vivienda del titular del Poder Ejecutivo estatal.
Casa Puebla “siempre se ve desde diferentes perspectivas y ángulos (…) Por supuesto desde el Palacio Municipal se ven muchas cosas, entre ellas Casa Puebla. Hay que estar esperando a ver cómo se ponen los tiempos, los ritmos y hay trabajar también, las cosas no se dan por automático”.
Rivera Pérez suelta un pensamiento en voz alta: “esto que estamos sembrando, esto que estamos de alguna manera hoy poniendo de lo que se ha realizado en Puebla, tendrá que servir en un futuro político, si los ciudadanos así lo quieren… Tendré que estar listo y preparado”.
“Indudablemente –agrega– no se le pude quitar la vista a una responsabilidad tan importante, como es gobernar el estado de Puebla, pero soy un hombre no de obsesiones, soy un hombre de convicciones y mi convicción es seguir trabajando por el bien de Puebla y de México”.
Y lanza entonces la crítica a “aquellos” que lo ven distinto, sin mencionar nombres: “se equivocan aquellos que solamente a través de la obsesión de determinado puesto, pueden hacerle un bien a los demás… Hay algunos que nada más ven el arte de obtener el poder, por el poder mismo”.
Distintas tijeras
Aunque describe como “histórico e inédito” el trabajo conjunto con el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, quien llegó apenas en 2006 a su partido, señala que a pesar de militar los dos en AN, son “panistas cortados con tijeras distintas y en tiempos distintos” y advierte que las diferencias personales en estos casi tres años de administración “para mí pasan a segundo plano”.
Reconoce al ex priísta como un “gobernador con pertenencia ideológica al PAN, con su estilo personal: cada quien puede tener su estilo y ejercicio de gobierno. Yo creo que el gobernador (Rafael Moreno Valle Rosas) es un gobernador del PAN, como tal ha trabajado como nunca antes se había trabajado en el estado de Puebla… Puede haber estilos, no todos los panistas somos iguales, ni hemos sido cortados con la misma tijera. No todos los panistas llegaron en el 39 (1939 fue el año de la fundación de AN), hay algunos que llegaron ayer, otros antier y algunos que pueden tener décadas, como es mi caso. Debemos tener la apertura y la madurez de entender”.
Eduardo Rivera hace la reflexión insoslayable sobre los momentos que vive el panismo a nivel nacional y reconoce que el gran reto es continuar la actividad partidista, sin perder la identidad primigenia de AN.
“Como partido político tenemos un gran reto por delante. Cómo ante estas coaliciones que se van conformando, cómo ante la apertura que se tiene del propio partido hacia cuadros distintos a Acción Nacional seguimos teniendo vigentes nuestros principios y nuestra política pública humanista”.
“Ese es el reto de esta década que tienen los partidos políticos. Cómo a través de esas alianzas siguen guardando la identidad, y del PAN por supuesto que es indudablemente el reto principal”.
Las internas
Aunque en Puebla convergen grupos panistas con distintas filias y líderes, Eduardo Rivera prevé que, en el próximo proceso interno que elegirá a la siguiente dirigencia nacional, no habrá un escenario de escaramuzas, pleitos y broncas, sino un proceso interno competido y democrático.
“La diferencia en Acción Nacional no es mala, la vida democrática en Acción Nacional no es mala. Lo importante es que tiene que haber una cohesión y unidad precisamente en el resultado, independientemente de quién gane o pierda”.
-Hay quienes te quieren ver en la Secretaría del CEN de Acción Nacional junto a Josefina Vázquez Mota…
-Sí, ha habido algunas expresiones al respecto a nivel nacional, a nivel local, sin embargo hay que ser todavía pacientes. No está abierto todavía el proceso interno, hay que esperar la convocatoria. No estoy obsesionado con estar dentro de la dirigencia de Acción Nacional, es un lugar importante, interesante, desde dónde se pueden hacer muchas cosas, pero hay que ser pacientes.
Para Eduardo Rivera, el mejor escudo ante las preguntas sobre su interés en llegar al CEN del PAN es su argumento de que “en verdad sí estoy concentrado al cierre del ejercicio de la administración, en hacerlo de manera cuidadosa, responsable, en hacer una entrega impecable”.
“Si yo quisiera estar dentro de la dirigencia nacional, es más aun compitiendo por la propia dirigencia nacional, ya hubiese tomado una decisión desde hace tiempo, pero me parece que es incompatible, porque prácticamente el cierre de mi ejercicio con la renovación de la dirigencia se empatan.
“Yo estaré terminando en febrero y se habla de que la elección interna pueda ser entre febrero y marzo. O me dedico a ser presidente municipal o me dedico a ser candidato a la presidencia nacional del PAN o candidato a la secretaría general del PAN. Sería irresponsable, injusto para Puebla y me parece que no va, ni es mi estilo”, concluye.