El uso de artefactos explosivos improvisados como paquetes bomba, artefactos arrojados por drones y vehículos con carga explosiva ("coches bomba"), ha experimentado una transformación táctica; pasó de ser un recurso episódico a una herramienta de presión política, represalia contra fuerzas de seguridad y emboscadas criminales. Algunos de los hechos más representativos pueden dividirse en varias dinámicas.
“Coches bomba” y emboscadas. - Celaya y Villagrán, Guanajuato (2020 y 2023): vehículos con cargas improvisadas contra elementos de la Guardia Nacional y corporaciones municipales al atender reportes falsos al 911. Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco (julio de 2023): elementos de la Fiscalía del Estado y de la policía municipal acudieron a una supuesta fosa clandestina tras una llamada de alerta engañosa; al llegar, activaron en brecha una serie de ocho artefactos explosivos enterrados de fabricación artesanal. Acámbaro y Jerécuaro, Guanajuato (octubre de 2024): dos coches bomba estallaron casi de forma simultánea frente a las instalaciones de la Policía Municipal de Acámbaro y en la zona central de Jerécuaro. Ojocaliente, Zacatecas (agosto de 2026): un vehículo con explosivos detonó detrás de una patrulla estacionada frente a la comandancia de la Policía Municipal; la onda expansiva destruyó la comisaría, causó daños a 17 inmuebles y 11 vehículos y dejó al menos 10 heridos.
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Paquetes bomba y ataques selectivos. - Playa del Carmen, Quintana Roo (febrero de 2018): un artefacto explosivo detonó a bordo de un transbordador turístico poco después de acoplarse en el muelle de Playa del Carmen: pocos días después, las autoridades hallaron otro dispositivo no detonado en una embarcación de la misma empresa. Salamanca, Guanajuato (septiembre de 2021): en el restaurante Bar Barra se entregó un supuesto regalo de cumpleaños envuelto como paquete comercial; al ser abierto por el dueño del establecimiento y el gerente, la bomba estalló matando a ambos al instante y dejando cuatro personas heridas.
Drones con cargas explosivas. - Tepalcatepec y Coalcomán, Michoacán (2021 - 2024): drones con explosivos contra comunidades y campamentos del Ejército Mexicano en la región de la Tierra Caliente. Frontera Comalapa y Pantelhó, Chiapas (2023 - 2025): armamento aéreo no tripulado en disputas territoriales entre el Cártel de Sinaloa y el CJNG, provocando desplazamientos forzados masivos de comunidades originarias.
Minas terrestres y explosivos improvisados. - Aguililla y Tepalcatepec, Michoacán (2022 - 2024): minas artesanales en brechas y carreteras secundarias. Varias unidades blindadas de la SEDENA en patrullaje sufrieron emboscadas por la detonación de estos dispositivos, resultando en bajas militares y daños irreparables a vehículos blindados.
El recuento anterior nos dice cómo escala el fenómeno de la violencia, al gatillero magnicida se agregan ahora los explosivos en diversas modalidades. En Latinoamérica (ej. México, Colombia o Brasil) hay una convergencia táctica pues los carteles han adoptado las formas militares irregulares, aunque el motivo de la delincuencia organizada sea la ganancia económica, cuando aplican estas tácticas de forma que generan pánico e inhabilidad estatal, operan con una funcionalidad terrorista de facto.
La atención particularizada en los casos citados corresponde a las autoridades de justicia, el fenómeno en su conjunto a las de seguridad nacional.
Un proverbio chino dice: “Excava el pozo antes de que tengas sed”.