Martes, 25 De Agosto De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Que empiece por casa

Si el antidoping es bueno para los candidatos, ¿por qué no empezar con quienes gobiernan hoy?

Rafael Micalco Méndez

Licenciado en Administración UPAEP; miembro activo del PAN desde 1988; consejero nacional y estatal; expresidente CDM PAN Amozoc 1999; expresidente estatal PAN Puebla en 2006-2009 y 2012-2015; exdelegado federal del Trabajo 2010; exsecretario CEN PAN 2018. Ha sido diputado federal y actualmente es diputado local en Puebla.

 
 
 
 

Martes, Agosto 25, 2026

El antidoping es una prueba química, generalmente realizada mediante una muestra de orina, que permite detectar la presencia reciente de determinadas sustancias toxicológicas en el organismo.

Durante años ha sido utilizada en distintos ámbitos como un mecanismo de prevención, control y, en algunos casos, de confianza. Ahora, en Puebla, la discusión se pretende llevar también al terreno político: que quienes aspiren a un cargo de elección popular tengan que demostrar, mediante una prueba toxicológica, que pueden asumir esa responsabilidad.

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La propuesta no me parece mal. Al contrario, creo que debemos hablar de filtros, de requisitos y de controles para quienes quieran llegar a un cargo de elección popular. Quien quiera pedirles la confianza a los ciudadanos para gobernar, legislar o administrar un municipio debe estar dispuesto a demostrar que tiene las condiciones para hacerlo.

Pero más allá de eso, considero que él antidoping no es garantía de que alguien tenga vínculos o no con el crimen organizado, es un elemento que puede ayudar, pero no es garantía. Hemos visto también que el crimen organizado en los municipios no actúa solo, a veces hay corrupción de funcionarios de más alto nivel.

Celebro la voluntad política del Ejecutivo estatal para realizarse el examen antidoping, ya que este lunes 24 de agosto dijo que sí se realizaría la prueba. En su mañanera reforzó su propia propuesta de la aplicación de pruebas antidoping e incluso del detector de mentiras a funcionarios. Es decir, el gobernador está de acuerdo en que quienes tenemos una responsabilidad pública debemos estar dispuestos a demostrar nuestra congruencia y someternos a este tipo de controles.

Una vez que el gobernador ha dado el sí, la conversación da un giro. Ya no es momento de consultar su disposición, sino de definir la fecha de inicio.

Estamos de acuerdo en que un antidoping es una buena herramienta para generar confianza, pero ¿por qué esperar a que sean candidatos? ¿Por qué aplicarlo al que quiere llegar, pero no al que ya llegó? ¿Por qué esperar a una elección para exigir transparencia cuando podemos empezar hoy?

Yo lo he dicho y lo sostengo: el buen juez por su casa empieza.

Y yo no me quedé solamente en el discurso, ya me hice el antidoping.

Lo hice porque creo que quienes tenemos una responsabilidad pública debemos estar dispuestos a someternos a los controles que consideremos necesarios para generar confianza entre los ciudadanos. Mi resultado fue negativo y ya lo hice público, porque no creo que quienes ejercemos una función pública debamos pedirle a la sociedad confianza que nosotros mismos no estamos dispuestos a respaldar con hechos.

Existe una gran diferencia entre pronunciarse a favor del antidoping y someterse realmente a la prueba.

Yo ya puse mi parte.

Ahora hagámoslo parejo, que empiece por el Ejecutivo Estatal, todo su gabinete y que nos lo hagamos los diputados.

Y que lo haga cualquier servidor público que tenga bajo su responsabilidad decisiones importantes, recursos públicos y, sobre todo, la confianza de los ciudadanos.

Porque sería muy sencillo decir que los futuros candidatos deben pasar una prueba. Lo verdaderamente importante es preguntarnos si quienes hoy gobiernan están dispuestos a pasar por ella.

El gobernador ya dio su respuesta, así que no hay razón para darle más vueltas. No hace falta esperar a que comiencen las campañas, a que haya candidatos ni a que llegue el 2027; podemos empezar ahora.

Y aquí quiero ser muy claro: esto no significa señalar o acusar a nadie de consumir substancias. No tengo elementos para hacerlo y no sería responsable hacerlo. Un examen antidoping no debe utilizarse como instrumento de linchamiento político ni como una forma de fabricar acusaciones.

Precisamente por eso, si se pretende implementar, tiene que hacerse con reglas claras, con instituciones serias, con procedimientos confiables y respetando los derechos de todos.

Porque si un candidato tiene que demostrar que no consume determinadas sustancias para pedir el voto de los ciudadanos, yo pregunto: ¿por qué un gobernador, un secretario o un diputado no tendría que estar dispuesto a hacer exactamente lo mismo?

No podemos exigirle al ciudadano que confíe en nosotros mientras nosotros nos negamos a pasar por los mismos filtros que queremos imponer a quienes vienen detrás.

Y aquí es donde la propuesta puede convertirse en algo mucho más importante que una medida electoral. Y esto puede convertirse en un verdadero ejercicio de congruencia.

Si de verdad queremos limpiar la política, debemos empezar por quienes estamos dentro de ella; si pretendemos hablar de buenos perfiles para gobernar, primero revisemos a quienes ya ejercen el poder; y si exigimos transparencia a los demás, tengamos la decencia política de empezar por nosotros mismos.

Porque al final del día, esto no debería tratarse de Morena, del PAN, del PRI o de cualquier otro partido.

Debería tratarse de algo mucho más sencillo: de dar la cara.

Si queremos pedirle confianza a la gente, primero tenemos que demostrar que nosotros también estamos dispuestos a confiar en los controles que proponemos. Gobernador, usted ya dijo que sí.

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