Miércoles, 15 De Julio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La administración del “yo no fui”

Los poblanos necesitan un Gobierno que evite que cada lluvia se convierta en una tragedia

Rafael Micalco Méndez

Licenciado en Administración UPAEP; miembro activo del PAN desde 1988; consejero nacional y estatal; expresidente CDM PAN Amozoc 1999; expresidente estatal PAN Puebla en 2006-2009 y 2012-2015; exdelegado federal del Trabajo 2010; exsecretario CEN PAN 2018. Ha sido diputado federal y actualmente es diputado local en Puebla.

 
 
 
 

Miércoles, Julio 15, 2026

Las comparecencias ante el Congreso del Estado deberían servir para algo muy sencillo: que los funcionarios expliquen qué hicieron, qué dejaron de hacer y quién responde cuando las cosas salen mal. Esa es, en teoría, la esencia de la rendición de cuentas.

Sin embargo, la comparecencia de Agua de Puebla y SOAPAP dejó una sensación distinta. Más que un ejercicio para asumir responsabilidades, pareció un concurso para encontrar culpables. Durante varias horas escuchamos explicaciones sobre decisiones tomadas hace más de una década, infraestructura heredada, problemas acumulados, crecimiento urbano desordenado y errores de administraciones anteriores.

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Lo curioso es que, mientras más avanzaba la comparecencia, más crecía una pregunta que millones de poblanos seguramente se hacen todos los días: Y entonces, ¿para qué gobiernan?

Porque si cada problema encuentra su explicación en el pasado, pareciera que el presente no tiene responsables.

En Puebla ya descubrimos cuál es el deporte favorito del Gobierno del Estado: buscar culpables.

Si se inunda el Centro Histórico, la culpa es de una obra realizada hace más de una década. Si colapsa el drenaje, la culpa es de administraciones pasadas. Si el sistema hidráulico presenta deficiencias, la culpa es de la concesionaria. Si llueve demasiado, la culpa es del clima. Lo único que nunca aparece en la lista de responsables es el Gobierno que hoy toma las decisiones.

La comparecencia de Agua de Puebla y SOAPAP dejó algo muy claro: todos tienen una explicación, pero nadie parece tener una responsabilidad.

Escuchamos que la infraestructura es muy vieja, que existen colectores insuficientes, hubo crecimiento urbano desordenado, existen incumplimientos por parte de Concesionario Agua de Puebla, se realizan mesas de trabajo, hay coordinación institucional, se preparan proyectos, etcétera.

La pregunta es muy sencilla: ¿y los resultados dónde están? ¿Qué han hecho en todo este tiempo?

Porque una cosa es explicar por qué ocurre un problema y otra muy distinta evitar que ocurra.

Lo más preocupante es que el propio Gobierno reconoce que conocía el diagnóstico, sabía que existían riesgos, que había infraestructura rebasada, que se requerían acciones preventivas, que había puntos críticos, es decir, que estaba enterado de prácticamente todo, y lo único que no supo fue evitar la inundación.

Y entonces surge una pregunta que cualquier ciudadano haría: si ya sabían dónde estaba el problema, ¿qué hicieron para resolverlo?

Durante años se nos ha dicho que la culpa es del pasado. Sin embargo, gobernar no consiste en ofrecer conferencias de prensa para explicar errores ajenos, gobernar consiste en tomar decisiones para corregirlos.

Es cierto, todos los gobiernos reciben problemas. Pero precisamente para eso los ciudadanos los eligen: para resolverlos. Porque si un capitán recibe un barco con una vía de agua y, en lugar de repararla, pasa el tiempo explicando quién la provocó, cuando el barco termina hundiéndose la responsabilidad ya no es del capitán anterior, sino de quien llevaba el timón. Eso es exactamente lo que hoy ocurre en Puebla.

La administración estatal insiste en señalar decisiones tomadas hace más de diez años. Muy bien. Supongamos por un momento que tienen razón. Supongamos que heredaron infraestructura deficiente, problemas de planeación y una red hidráulica rebasada. Entonces la pregunta sigue siendo la misma: ¿Y qué hicieron ustedes desde que llegaron?

Porque los poblanos no votaron para contratar historiadores. Votaron para elegir gobernantes.

Otro dato que llamó la atención durante la comparecencia fue que el propio organismo regulador reconoció que la concesionaria incumplió una parte importante de los estándares establecidos en el contrato. Si eso era conocido por la autoridad, ¿qué hizo para corregirlo? ¿Cuántas sanciones impuso? ¿Qué medidas tomó para proteger a los usuarios?

Sin dejar de reconocer que la concesionaria escucho una petición de un servidor de modificar el recibo de agua de forma que proporcionara más información al usuario y fuera más transparente.

Porque supervisar no puede significar únicamente elaborar reportes, de poco sirve detectar incumplimientos si los ciudadanos siguen padeciendo los mismos problemas. Y mientras las autoridades intercambian explicaciones, los ciudadanos siguen enfrentando a fugas, tandeos, drenajes colapsados e inundaciones; a las cuales el gobierno contribuyo con tanta basura de publicidad gubernamental, de conciertos y aspirantes en el mobiliario urbano. Esa es la realidad.

La lluvia no distingue colores partidistas. El agua no pregunta quién gobernaba hace diez años. El drenaje no colapsa por ideologías.

Pero todo esto sí deja al descubierto algo muy importante: la capacidad o la incapacidad de quienes hoy tienen la responsabilidad de gobernar en Puebla. Por eso la discusión ya no debería centrarse en quién tuvo la culpa primero.

La verdadera pregunta es otra: ¿Cuánto tiempo más seguirá gobernando Puebla mirando por el espejo retrovisor?

Porque mientras el Gobierno sigue ocupado buscando culpables en el pasado, los problemas siguen llegando puntualmente en el presente. Al final, la comparecencia dejó una verdad imposible de ocultar.

El Gobierno puede seguir culpando al pasado, puede seguir hablando de administraciones anteriores, de concesiones heredadas, de infraestructura vieja y hasta inventar nuevos culpables cada vez que llueve, pero hay algo que no podrá explicar, que las inundaciones ocurrieron durante este Gobierno, las familias perdieron su patrimonio durante este Gobierno y los comerciantes cerraron sus negocios durante este Gobierno.

Y cuando un Gobierno le dedica más tiempo a buscar culpables que a ofrecer resultados, deja de gobernar para convertirse en comentarista de la historia.

Los poblanos ya escucharon suficientes explicaciones, ahora esperan algo mucho más simple, que alguien, por primera vez, se haga responsable.

Los poblanos no necesitan un Gobierno que explique por qué llueve, necesitan un Gobierno que evite que cada lluvia se convierta en una tragedia.

 

 

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