Seguramente pensarás que este artículo tiene toda la lógica del mundo si lo escribe un hombre aficionado al deporte, pero permíteme compartirte datos reales que independientemente de mi cerebro masculino, son evidentes cada cuatro años y que tienen un verdadero impacto en cada individuo y su entorno social, sobre todo ahora en una sociedad hiperconectada que permite se viva un ambiente de bienestar futbolista.
Para comenzar, hay que dimensionar que se proyecta que siete de cada diez personas están de forma directa e indirecta sintonizando el Mundial a través de diversos medios y plataformas; alrededor de 6.000 millones de personas, aproximadamente el 72 % de la población del mundo, según el cálculo hecho por la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA), y todavía se amplía más la cifra en países futboleros, como Brasil, Argentina y México, siendo ocho de cada diez quienes lo ven.
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Con esto el alcance de influencia en todo el mundo es impresionante y aquí los datos para analizar. Para quien está pendiente de los resultados de los partidos, el sentimiento constante de expectativa sana genera una producción enorme de dopamina en el cuerpo y mucho más cuando esa persona tiene un sentido de pertenencia con un equipo y lo comparte en lo colectivo.
Recordemos que la dopamina, también conocida como “la hormona de la felicidad”, es un neurotransmisor clave en el sistema nervioso, encargado de abonar a la producción química de la sensación de placer, la motivación y el aprendizaje.
Según la Dra. Marian Rojas, reconocida psiquiatra, el impacto de la dopamina en nuestro cuerpo, se produce de mejor manera cuando se reciben grandes noticias o se experimentan grandes estímulos, lo que justamente el Mundial nos da cuando esperamos el gol o cuando nos encontramos en la muerte súbita de los penales por pasar y no ser eliminados.
Ella dice que el binomio de emotividad y el estado de alerta sano, o sea la dopamina y el cortisol juntos, logran que conectemos con lo importante y esencial de la vida, en pocas palabras el “disfrutar plenamente” y que mejor aún de cosas tan simples como compartir un juego de futbol en familia.
Por otro lado, la Jefa de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Católica de la Santísima Concepción en Chile, Marcela Mora, asegura que los estudiantes proyectan mayor rendimiento cuando se distraen de la rutina diaria de las clases y tareas, argumentando que existe evidencia sobre cómo el descanso y la recreación contribuyen a un mejor rendimiento en distintas actividades, viendo el tiempo destinado al ocio como un aliado.
En este caso, cuando los alumnos se desenfocan con el Mundial, en realidad son pausas activas que bien aprovechadas generan una mayor productividad al regresar al aula. Sin mencionar que lograr compatibilizar responsabilidades con espacios de ocio y recreación, suele influir en la disposición emocional con la que se enfrentan las obligaciones académicas.
El sistema de recompensa que identifica el cerebro cada vez que nuestro cuerpo se emociona en un partido de futbol crea conexiones neuronales similares a las de una droga, pero en este caso producida a través del efecto placebo de mirar un partido con personas que disfrutan del mismo, fortaleciendo vínculos sociales, un bienestar psicológico que disminuye la sensación de agotamiento y genera momentos agradables que pueden actuar como factores protectores frente al estrés.
Incluso las personas no tan fanáticas o al pendiente del Mundial suelen encontrar en este evento un pretexto sano para generar momentos de recreación y conexiones personales auténticas, pues la convivencia en donde todos hablan un mismo lenguaje genera la sensación de pertenecer a algo más grande y trascendente. En pocas ocasiones el mundo se une en un mismo sentir, propiciando lazos comunes de alegría, frustración, tristeza y llanto en un nivel prudente y beneficioso para la salud.
Así que sí, en pocas palabras el Mundial genera bienestar individual y colectivo, ¿te imaginas lo que pudiéramos hacer como humanidad al replicar este sistema para otros objetivos más allá del deporte? Sin duda este gran evento es un fenómeno social del que tenemos mucho que aprender.
¡Qué México pase a cuartos!
IG: martinmrojas