Lunes, 29 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Posverdad en la Copa del Mundo

Vivimos una época en la que se duda de todo o se cree la teoría más absurda

Antonio Abascal

Periodista deportivo nacido en la ciudad de Puebla el 16 de julio de 1973. Jefe de Información Deportiva en SICOM por 21 años, maestro de periodismo en varias universidades como UPAEP, ITESM PUEBLA y BUAP. Conductor de programas deportivos.

Lunes, Junio 29, 2026

Hay historias que parecían olvidadas, historias que se habían enterrado, historias que generaron paso a una evolución positiva, pero algunas de esas historias se han sacado del baúl de los recuerdos, que más bien era la caja de Pandora. El mundial de 48 equipos ha dado paso a las dudas, a los acuerdos tácitos, a resultados que se ponen en tela de juicio y nos ha regresado a tiempos de España 82 cuando se dio el pacto de Gijón, justamente con dos equipos que vuelven a estar en medio de la polémica: Austria y Argelia.

Se habla del pacto de Kansas City, se habla de la molestia de Corea del Sur, de una FIFA que politizó el torneo para perjudicar a una digna selección iraní que se fue sin perder con tres empates y al menos dos goles anulados por fuera de juego milimétricos.

Más artículos del autor

La historia de Irán quedará marcada con una gran mancha no por la anulación de esos tantos que ya son parte de la discusión, y que no nos llevarán a un punto de acuerdo; está manchada porque el organismo que preside Gianni Infantino permitió que un equipo careciera de las mismas condiciones competitivas obligándolo a viajar el mismo día de los partidos.

La historia de Irán ya es una de las grandes manchas para la FIFA en toda la historia. Ya es uno de los temas más negativos en los casi cien años de este torneo apasionante porque en la cancha luchó con sus virtudes y sus propias limitaciones, en el marco de un respeto al futbol y al público, pero esas limitaciones naturales crecieron con la ceguera de FIFA y su debilidad ante Donald Trump.

En la cancha Irán fue un equipo de futbol, ni más, ni menos, no fue un grupo político que hiciera proselitismo: trató de jugar al futbol para representar a su país, pero el organismo que durante años se llenó la boca hablando de fair play y, que en esta administración de Infantino se ha cansado de decir que el futbol une a los pueblos, fue capaz de voltear hacia otro lado mientras la selección iraní fue la única que afrontó distintas condiciones de viajes, de entrenamientos y de comodidades a pesar del buen trato que recibió en Tijuana, pero la realidad es que Irán enfrentó a tres rivales con más tiempo de entrenamiento, más descanso y menor estrés. 

Para colmo de males hubo jugadas milimétricas que pudieron generar que Irán siguiera vivo en la competencia con una ley del fuera de lugar que, pese a la tecnología, sólo genera más dudas que antes y abre el debate para los amantes de las teorías conspiratorias, desde el momento en que uno se hace la pregunta: ¿Quién traza las líneas para definir la posición del atacante? ¿Cómo se interpreta el momento exacto del lanzamiento del pase y la posición del hombre que va a rematar?, porque este fin de semana hubo una acción en el gran juego entre Colombia y Portugal que evitó el triunfo colombiano y que, a otro nivel, da pie a otras teorías conspiratorias. Hay otro aspecto que se suma a esta idea del mal trato a la selección iraní y la percepción de que no querían que clasificara a la segunda ronda que ya se juega.

Hace cuarenta y cuatro años, el 21 de junio de 1982 en el Estadio Carlos Tartiere de Oviedo, Austria derrotó 2-0 Argelia que venía de hacer una presentación mundialista espectacular al derrotar 2-1 a la campeona de Europa, Alemania, con los goles de Rabah Madjker y Lakhdar Belloumi.

Sin embargo, ese 21 de junio tras un primer tiempo sin goles, los austriacos que habían derrotado en su presentación 1-0 a Chile, anotaron dos goles en nueve minutos por medio de Walter Schachner al 57 y de su estrella, Hans Krakl al 66 para sumar su segunda victoria del torneo lo que los dejó con cuatro unidades (antes se daban dos puntos por triunfo) por dos de Alemania, que se desquitó con Chile al son de 4-1 y Argelia también tenía dos puntos para dejar en el fondo a Chile con cero; en la última jornada se vieron las caras argelinos y chilenos en un partido celebrado el 24 de junio en Oviedo y un día más tarde en Gijón alemanes y austriacos.

El 24 de junio, Argelia ganaba 3-0 al medio tiempo con dos goles de Salah Assad y otro de Tedj Bensaoula, pero los andinos regresaron en la segunda parte con tantos de Miguel Ángel Neira y Juan Carlos Letelier para apretar el resultado; Argelia llegó a los cuatro puntos que ya tenía Austria que tenía un más tres en la diferencia de goles por cero de los africanos, Alemania tenía dos y más dos.

Un día más tarde en Gijón, los alemanes salieron con todo y al minuto diez Horst Hrubesch abrió el marcador, a partir de ahí el juego cayó en la inacción, mientras había intercambios amistosos de palabras y susurros entre futbolistas de ambas selecciones (el arquero alemán Harald Schumacher y el delantero austriaco Hans Krankl, o el alemán Horst Hrubesch y el austriaco Bruno Pezzey), aumentando el malestar y sospechas entre el público.

Solo el austriaco Walter Schachner y el alemán Wolfgang Dremmler intentaron reanimar el juego, pero sin hallar apoyo alguno de sus restantes veinte compañeros, siendo irónicamente Schachner amonestado con tarjeta amarilla por reclamar ante el árbitro cuando sus propios compañeros interrumpieron una jugada suya que pudo culminar en un gol austriaco al minuto 32.

Para el segundo tiempo el pacto fue más evidente ante la molestia del público que continuó sus abucheos, empezó a vitorear ruidosamente a la selección perjudicada coreando "¡Argelia, Argelia!". En los últimos minutos de partido el público empezó a gritar "¡Sporting, Sporting!" como muestra de apoyo al Sporting de Gijón. Algunos aficionados argelinos que presenciaban el evento estallaron en gritos de furia y silbaban arrojando billetes al campo de juego en señal de desprecio.

Los comentaristas radiofónicos y televisivos llegados desde Alemania Federal y Austria deploraron ante los micrófonos lo que estaba sucediendo, así el periodista germano-occidental Eberhard Stanjek de la ARD y de la Bayerischer Rundfunk se negó a seguir narrando el segundo tiempo por la "actitud penosa" de ambas selecciones, mientras el comentarista austriaco de televisión Robert Seeger expresó en vivo su disgusto por el partido y pidió a su audiencia que apagara sus televisores.

Al minuto 90 el árbitro escocés Bob Valentine puso fin al partido, donde las dos selecciones debieron salir del estadio bajo la protección de la policía española. Argelia quedó eliminada, mientras que austríacos y alemanes avanzaron a la segunda ronda donde los primeros fueron eliminados, pero los germanos llegaron hasta la gran final.

A partir de ese momento, la FIFA de Joao Havelange decidió que la última jornada de los grupos se jugaría a la misma hora para evitar componendas, algo que se mantiene hasta la fecha sólo que este Mundial en tierras norteamericanas reveló fallas en el sistema de competencia con la clasificación de ocho, de doce, terceros lugares.

El sorteo de diciembre quiso que argelinos y austríacos se volvieran a encontrar en el cierre del grupo “J”, pero al ser el último de toda la jornada, ambos sabían que el empate los clasificaba: A los austríacos como segundo lugar para medirse a España en Los Ángeles y Argelia como uno de los mejores terceros para enfrentar a Suiza en Vancouver. Fue un juego raro, con seis goles, lo que podría eliminar la sombra de duda a pesar del empate que los clasificó a ambos y oficializó la eliminación de Irán de la justa.

Hubo buenos goles, Marko Arnautovic abrió el marcador al minuto 28, lo que dejaba fuera a Argelia, pero al 45 Rafik Belghali hizo un golazo luego de que el balón pegara en el banderín de tiro de esquina y se mantuviera en el campo; al regreso del descanso, Marcel Sabitzer regresó la ventaja para los europeos y sólo cinco minutos después Riyad Mahrez finalizó una buena jugada colectiva para poner el 2-2.

Fue ahí donde el partido recordó al de Gijón; los austríacos dejaron de atacar, Argelia tenía la bola, pero daba pases laterales, sobrepasaba la media cancha para regresar con sus centrales y el juego caminaba al desenlace cuando los argelinos encontraron un pase entre líneas y de ahí lanzaron a Mahrez para que venciera al arquero Schlagger, parecía que era una vendetta, justo para dejar fuera a Austria; Argelia era segunda de grupo para medirse a España, Austria quedaba fuera e Irán se metía como el último de los mejores terceros.

En esos instantes pasó de todo, algunos aficionados argelinos se molestaron con Mahrez por marcar ya que no querían enfrentar a España. La banca austríaca se levantó enojada y reclamó a la argelina, Arnautovic, quien ya había salido, recordó su origen serbio al reclamarle al técnico argelino, Vladimir Petkovic de origen bosnio, pero entre todo ese mar de gritos, hubo una seña de uno de los jugadores argelinos pidiendo calma.

En la reanudación los austríacos se lanzaron al frente y tras un centro pasado encontraron el gol del empate que clasificó a ambos y mandó de regreso a esa selección incómoda cuyos jugadores y cuerpo técnico no se quedaron callados para denunciar la injusticia que vivían como sucedió con Mehdi Tahremi quien directamente acusó a Gianni Infantino de no haber actuado para que Irán tuviera mejores condiciones de preparación.

Aunque los técnicos negaron la existencia de un pacto, algunas imágenes fortalecen esa teoría que regresó al Mundial a los tiempos ochenteros, un hecho que algunos incluso de medios de comunicación, tratan de aprovechar para hacer proselitismo en favor de otro aumento de equipos a 64 para que se vuelva a eliminar la figura de los mejores terceros y sólo avancen los dos primeros de cada sector.

La sombra de duda permea la Copa del Mundo porque la principal perjudicada resulta ser la selección de un país enfrentado con Estados Unidos, a la que se maltrató a pesar de los esfuerzos mexicanos, valorados por la delegación iraní. Parecía que el pacto de Gijón había sido el último, pero el juego en Kansas City o previamente el Australia vs. Paraguay en San Francisco (en Kansas al menos hubo buenos goles, en la bahía californiana carecieron de todo cuando los costos de los boletos son tan altos) revela que FIFA se equivocó en el sistema de competencia incluyendo darle mayor peso al duelo directo en el grupo.

Vivimos una época en la que se duda de todo o se cree la teoría más absurda. Es la era de la posverdad: la distorsión deliberada de la realidad que manipula las emociones y creencias personales por encima de los hechos objetivos. Su objetivo principal es influir en la opinión pública y moldear las actitudes sociales, apelando a lo que el público siente que es verdad más que a lo que las pruebas demuestran, se nutre fuertemente de las redes sociales, por lo que esta historia es ideal para explotarla.

En realidad estamos en el Mundial de la posverdad donde se habla más de los acuerdos, se habla más del gol anulado a Colombia que de la exhibición futbolística colombiana, se habla de ese gol anulado y de un posible penal a favor de Colombia para decir que FIFA protege a Portugal, se habla del inusual error del arquero jordano, Yazeed Abulalia para que Lionel Messi marcara de tiro libre su gol diecinueve en mundiales, cuando Abulalia cometió errores en los tres juegos de Jordania y nadie se extrañó por esas fallas ante Austria y Argelia. Si al final ya dudamos de todo, es posible que no haya espacio para gozar de grandes jugadas y de estupendos futbolistas.

Hay dos puntos clave: Es un hecho que Irán fue maltratado en este Mundial y será una gran mancha para esta competencia, fue maltratado a través de la máxima “juegas y te vas”, de negarle un lugar de entrenamiento en la Unión Americana y de no darle horas de descanso previas y posteriores a sus partidos en ese territorio.

Los fuera de lugar son polémicos, pero hay una base reglamentaria para tomar la decisión, mientras que el tema de los pactos se tendría que investigar más y la FIFA debería tener autocrítica para reconocer que el sistema de competencia falló porque generó dudas. En el otro extremo están las teorías conspiratorias en favor de Portugal y Argentina, ejemplos de la llamada posverdad, que al final nos está quitando lo más importante: la posibilidad de gozar del futbol.

Vistas: 26
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs