Cartas a Gracia
Estimada Maestra
La nota sería escandalosa, Gracia. Mario Delgado, responsable de la oficina federal de educación, habría entregado 800 millones de pesos para lograr que la Sección 22 levantara la huelga ¿nacional? Para muestra bastaría con un botón.
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Salvador García Soto, titular de la columna Serpientes y Escaleras, publicaría el 22 de junio:
«Y un buen ejemplo es el secretario de Educación, Mario Delgado, quien el viernes pasado, en el cierre de la mesa de diálogo y negociación con la CNTE autorizó el pago de 800 millones de pesos para la dirigencia del organismo magisterial, disfrazado de un “bono” para la creación de plazas y pagos a los maestros, a cambio de que la Coordinadora levantara su plantón y pusiera fin a la “huelga nacional” que desquició a la Ciudad de México y a otras ciudades del país por 19 días consecutivos».
Otros medios como Reforma, serían mucho más críticos; aunque otros como La Jornada, abordarían el tema de manera benevolente.
La respuesta a los cuestionamientos por la entrega de los recursos adicionales sería categórica: “No hay ningún recurso para el sindicato (…) no pasa por las manos del sindicato. […] Los recursos existen, pero no son para la CNTE, sino para atender necesidades educativas en estados como Oaxaca, Chiapas y Guerrero”.
Previamente a la salida negociada, la titular del Ejecutivo federal señalaría la existencia de un proceso de negociación en el que participarían autoridades federales, locales y representantes de algunas secciones de la CNTE; conversaciones orientadas presumiblemente, a la atención de demandas específicas del magisterio.
El resultado de las mesas de negociación SEP-CNTE permitiría especular sobre si los proceso de planeación, programación y presupuestación del ejercicio regular al que estaría sujeto el gasto educativo, se haría conforme a la normatividad establecida o si, a contrario sensu, estaría sujeto a los vaivenes políticos; y si los argumentos de Mario Delgado se aceptaran como válidos cuando señalara:
“Los recursos no pasan por las manos del sindicato y que no existe dinero destinado a la CNTE como tal, sino que se trata de presupuesto educativo orientado a cubrir necesidades estructurales: creación de plazas, asignación de horas, regularización de personal y atención al rezago en estados como Oaxaca” [infobae.com].
En todo caso, se destacaría que la participación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), estaría prevista en el Reglamento de las Condiciones Generales del Personal de la Secretaría de Educación Pública, promulgado el 4 de enero de 1946, documento que de manera explícita señalaría contar con la venia del SNTE, [“y en atención a que, en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 63 del Estatuto aludido, se ha tomado en cuenta la opinión del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación -que es la agrupación gremial legalmente reconocida- el que manifestó su aceptación completa respecto al proyecto que fue sometido a la consideración de este Ejecutivo de mi cargo, he tenido a bien expedir el siguiente Reglamento de las condiciones generales de trabajo del personal de la Secretaría de Educación Pública (rubricado por Manuel Avila Camacho)].
El reglamento estipularía: Artículo 3° La Secretaría y el Sindicato fijarán, de común acuerdo, los asuntos que deban ser gestionados por las representaciones sindicales generales, las parciales y las especiales, como los enumerados por Mario Delgado a guisa de justificación por los 800 millones entregados a la sección 22 de Oaxaca, salvo que la “comisión negociadora” debería ser acreditada por el SNTE [“en cada caso por escrito ante la, Secretaría”] como se establecería en el Artículo 2°, el que adicionalmente permitiría tratar “los asuntos que interesen colectivamente -a todos o a una parte de los trabajadores de Educación Pública- […]”.
Sin embargo, Gracia, los recursos entregados de manera extraordinaria a la Sección 22 no provendrían de la chistera de las autoridades que representarían al gobierno en la comisión negociadora y quienes, en todo caso, tendrían que recurrir a alguna de las partidas presupuestales previstas en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 aprobado por la Cámara de Diputados; aunque la negociación tendría que ser formalizada por el SNTE.
Para evitar suspicacias no bastaría con admitir que […] los recursos existen, pero no son para la CNTE, sino para atender necesidades educativas en estados como Oaxaca, Chiapas y Guerrero”. Resultaría indispensable actuar con rectitud y transparencia en cada etapa de la negociación recordando estimada Maestra, que como bien dice el refrán, “no hagas cosas buenas que parezcan malas”.