Viernes, 5 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Preguntas sobre el uso de ChatGPT en universidades

El auge de la IA en las universidades exige reflexionar sobre sus implicaciones éticas

Fátima Coiffier López

Licenciada en Ciencias de la Educación por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, maestra en Investigación Educativa por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y doctora en Ciencias en la Especialidad de Investigaciones Educativas (CINVESTAV-IPN). Actualmente es académica del Departamento de Educación de la Ibero Puebla.

Viernes, Junio 5, 2026

Para nadie es un secreto que ChatGPT se ha convertido en una de las herramientas digitales más utilizadas desde su lanzamiento el 30 de noviembre de 2022. En pocos años, la plataforma desarrollada por OpenAI alcanzó alrededor de 900 millones de personas usuarias activas semanales en 2026, consolidándose como uno de los sistemas de inteligencia artificial generativa más influyentes del mundo.

ChatGPT es un modelo de inteligencia artificial capaz de generar textos, responder preguntas, resumir información, traducir contenidos y sostener conversaciones en lenguaje natural. Su expansión ha transformado distintos sectores, las empresas lo utilizan para automatizar atención al cliente, los profesionales de la salud para organizar información, las industrias creativas para generar contenidos y el sector educativo para apoyar procesos de enseñanza, aprendizaje e investigación. Profundicemos en este último sector de la #CiudadDigital que habitamos todos.

Más artículos del autor

En la educación superior, ChatGPT se utiliza para elaborar textos académicos, diseñar materiales didácticos, generar actividades de aprendizaje, resumir lecturas, traducir textos y apoyar procesos de investigación, entre muchas otras aplicaciones que siguen siendo documentadas.  

La rápita incorporación de ChatGPT a las universidades ha generado debates sobre sus implicaciones éticas. Ante este panorama, la UNESCO publicó en 2023 el documento ChatGPT e inteligencia artificial en la educación superior. Guía de inicio rápido, donde analiza, entre otras cosas, dichas implicaciones que tienen que ver con la integridad académica, la regulación, la protección de datos, los sesgos cognitivos, la accesibilidad y la comercialización.

Las siguientes líneas ofrecen una breve reflexión sobre cada una de estas implicaciones y plantean algunas preguntas incómodas que vale la pena responder antes de integrar ChatGPT en nuestras rutinas. El objetivo es doble, construir mejores prácticas para su uso, incluida la posibilidad de decidir cuándo no utilizarlo, y hacer visible el costo, muchas veces inadvertido, que asumimos al delegar parte de nuestras tareas, decisiones y procesos de pensamiento a esta tecnología.

En relación con la integridad académica. La UNESCO advierte que herramientas como ChatGPT pueden facilitar prácticas de plagio o dependencia excesiva de contenidos generados por IA. Más que prohibirlas, el reto parece estar en formar comunidades universitarias capaces de utilizarlas de manera ética y crítica. En este sentido, ¿cómo transparentamos el uso de ChatGPT en nuestras actividades académicas?, ¿qué significa realmente “autoría” en un contexto de IA generativa?

Otra implicación es la falta de regulación. La UNESCO señala que el desarrollo acelerado de la IA ha superado la capacidad de muchos gobiernos e instituciones para generar marcos normativos claros. Incluso, en 2023, especialistas solicitaron una pausa en el desarrollo de sistemas avanzados de IA para analizar sus riesgos. ¿Conocemos realmente los riesgos asociados al uso de ChatGPT? ¿Qué protocolos deberían existir en las universidades para orientar su uso?

La protección de datos también representa una preocupación importante. A la fecha persisten cuestionamientos sobre qué información recopilan estas plataformas y cómo se utiliza para entrenar modelos de IA. ¿Cómo fomentar una cultura digital que permita usar estas herramientas sin comprometer la privacidad?

La UNESCO también advierte sobre el sesgo cognitivo. ChatGPT aprende de grandes volúmenes de información disponibles en internet y puede reproducir errores, prejuicios o desinformación, la identificación de éstos es responsabilidad de quien la usa. La IA no distingue entre lo verdadero y lo falso, por lo que resulta fundamental fortalecer el pensamiento crítico y la verificación de fuentes. ¿Contrastamos las respuestas de la IA con otras referencias académicas? ¿Estamos dando por hecho que todo lo que la IA genera es cierto y correcto?

En cuanto a género y diversidad, existe preocupación por la reproducción de estereotipos y desigualdades históricas presentes en los datos con los que se entrenan los modelos de IA. La baja participación de mujeres y grupos históricamente excluidos en el desarrollo tecnológico influye en los resultados que generan estas herramientas. ¿Cómo construir tecnologías más inclusivas y diversas? ¿Estamos dispuestos a asumir este sesgo sin cuestionarlo?

La accesibilidad constituye otra implicación. Persisten desigualdades relacionadas con el acceso a internet, dispositivos tecnológicos y alfabetización digital. Además, no todos los países tienen las mismas oportunidades para investigar y desarrollar inteligencia artificial. ¿Estamos ampliando las brechas digitales o generando condiciones para reducirlas?

Finalmente, la comercialización plantea preguntas sobre el papel de las empresas privadas en la educación. Aunque existe una versión gratuita de ChatGPT, las versiones de pago ofrecen mayores capacidades y velocidad de respuesta. Esto podría generar desigualdades entre quienes pueden acceder a herramientas más avanzadas y quienes no. Desde las universidades, ¿realizamos prácticas que democratizan el uso de la IA?

La conversación sobre ChatGPT y educación superior apenas comienza. Más que asumir posiciones extremas entre entusiasmo o prohibición, el verdadero desafío parece ser construir una cultura crítica, ética y responsable frente al uso de la IA. En tiempos donde la IA redefine nuestras prácticas educativas, vale la pena preguntarnos no solo qué puede hacer ChatGPT, sino qué tipo de ciudadanía digital queremos construir desde las universidades.

Referencias
UNESCO. (2023). ChatGPT e inteligencia artificial en la educación superior. Guía de inicio rápido. París: UNESCO.

Vistas: 21
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs