Jueves, 4 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

México en la línea roja

Lo que significa estar a un paso del bono basura

Javier Cobos Fernández

Economista por la UDLAP, M.A.P. por la Universidad de Columbia de Nueva York, con estudios de Maestría en Derecho en el ITAM, Máster en Private Equity, y doctorante en Derecho por el Centro de Estudios Carbonell. Exdirector Asociado en S&P, y exconsultor en IADB.

Jueves, Junio 4, 2026

Cuando una agencia calificadora baja la nota crediticia de un país, no está emitiendo un juicio moral sobre su gobierno ni calificando el bienestar de su población. Está haciendo algo más frío y más concreto: le está diciendo al mundo cuánto riesgo corre quien le preste dinero a ese Estado.

Y cuando dos de las tres agencias más influyentes del planeta le dicen al mundo que México ya está en el escalón más bajo antes de convertirse en deuda de alto riesgo, las consecuencias van mucho más allá de los titulares financieros.

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En mayo de 2026, nuestro país recibió dos golpes en cuestión de días. Primero, el 12 de mayo, Standard & Poor's (S&P) mantuvo la calificación soberana del país en BBB —todavía grado de inversión— pero cambió su perspectiva de estable a negativa, señal de que en los próximos 24 meses podría producirse una rebaja formal si el país no corrige su trayectoria fiscal (La Jornada, 2026a).

Ocho días después, el 20 de mayo, Moody's Ratings fue más lejos: recortó la calificación soberana de México de Baa2 a Baa3, el nivel más bajo dentro del grado de inversión, apenas un escalón por encima del territorio que los mercados llaman, sin eufemismos, bono basura (Bloomberg Línea, 2026a). Con esa decisión, dos de las tres grandes agencias —Moody's y Fitch, que ya tenía a México en BBB desde antes— colocan a la deuda mexicana sostenida por un solo peldaño sobre el abismo crediticio.

¿Qué es una calificación soberana y por qué importa?

Para entender la magnitud del problema, conviene detenerse un momento en lo que estas calificaciones significan en la práctica. Las agencias como Moody's, S&P y Fitch evalúan la capacidad y disposición de un gobierno para pagar sus deudas. Su veredicto se expresa en una escala de letras: desde la triple A, que otorgan solo a los países más sólidos del mundo, hasta la C o D, que equivalen prácticamente a quiebra. En el medio, existe una frontera crítica: la que separa el "grado de inversión" del "grado especulativo" —o bono basura.

Esta frontera no es cosmética. Miles de fondos de pensiones, aseguradoras, fondos soberanos y administradoras de activos en todo el mundo tienen mandatos internos que les prohíben mantener deuda calificada como especulativa. Si México pierde el grado de inversión con alguna de las tres agencias principales, esos fondos están obligados a vender sus tenencias de bonos mexicanos, lo quieran o no. El resultado inmediato: salidas masivas de capital, presión sobre el peso, aumento del costo de financiamiento del gobierno y, en cascada, condiciones de crédito más caras para empresas y familias mexicanas (Expansión, 2026).

El camino al precipicio: una deuda que creció mientras la economía no

El deterioro de la calificación soberana de México no es un accidente ni una sorpresa. Es el resultado acumulado de años en que la deuda pública creció a un ritmo que la economía no pudo absorber.

Para entenderlo en perspectiva, la deuda bruta del gobierno federal mexicano representaba el 39.8 % del Producto Interno Bruto (PIB) en 2023. En 2024 subió al 46%. En 2025 llegó al 49.3 % (Bloomberg Línea, 2026b). Moody's proyecta que esa proporción seguirá escalando hacia alrededor del 55 % del PIB para 2028 si no cambia la tendencia fiscal.

Si se utiliza la métrica más amplia —el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), que incluye obligaciones de organismos paraestatales y compromisos de largo plazo—, la Secretaría de Hacienda estima que ese indicador ya está en torno al 54.7% del PIB (Bloomberg Línea, 2026c). Esta medida es la que los analistas y calificadoras toman como referencia real del endeudamiento del Estado mexicano.

El número no solo es alto: su velocidad de crecimiento es lo que alarma. La deuda pública creció más de un billón de pesos entre abril de 2025 y abril de 2026, un promedio de 3,152 millones de pesos por día (La Jornada, 2026b). Para un país que crece menos del 1% anual —Moody's proyecta esa cifra exactamente para 2026—, acumular deuda a ese ritmo es una ruta directa hacia la insostenibilidad fiscal.

El triángulo del deterioro: gasto rígido, Pemex y bajo crecimiento

Las calificadoras coinciden en señalar tres factores que, juntos, forman lo que podría llamarse el triángulo del deterioro fiscal mexicano.

El primero es la rigidez del gasto público. Una parte creciente del presupuesto federal está comprometida de antemano: pensiones, nómina pública, programas sociales constitucionalizados, servicio de la deuda. Estos rubros no pueden reducirse fácilmente sin costo político o legal. Moody's señaló explícitamente que "la rigidez del gasto, una base de ingresos estrecha y el apoyo continuo a Petróleos Mexicanos limitan la capacidad del Gobierno para estabilizar la deuda en un entorno de bajo crecimiento" (El Financiero, 2026a). S&P, por su parte, advirtió que los ingresos públicos —que sí han crecido hasta el 19.1% del PIB en 2025 desde el 17.9% en 2021— no han seguido el ritmo del gasto comprometido (El Financiero, 2026a).

El segundo factor es Pemex. La petrolera estatal mexicana ha recibido apoyos fiscales del gobierno federal por cientos de miles de millones de pesos en los últimos años. Solo en 2025, las transferencias al organismo sumaron alrededor de 396,000 millones de pesos; en el primer trimestre de 2026, se transfirieron otros 58,346 millones de pesos adicionales (Economex, 2026). Pemex no genera los ingresos suficientes para justificar ese respaldo y, en cambio, consume espacio fiscal que podría dedicarse a inversión en infraestructura, educación o tecnología. S&P fue directa: el "sustancial apoyo fiscal continuo a Petróleos Mexicanos y a la Comisión Federal de Electricidad agrava las rigideces fiscales de México" (Expansión, 2026).

El tercer factor es el bajo crecimiento económico. Este es quizás el más perverso del triángulo, porque cierra el círculo: sin crecimiento, los ingresos tributarios no se expanden lo suficiente para reducir el déficit; sin reducir el déficit, la deuda sigue creciendo; con más deuda, el costo financiero del gobierno sube; y con costos financieros más altos, hay menos espacio para invertir en lo que generaría crecimiento. En 2025, el PIB mexicano creció apenas 0.8%; en el primer trimestre de 2026 la contracción fue de 0.8% en términos trimestrales (Bloomberg Línea, 2026d). Moody's redujo su pronóstico de crecimiento para México a menos del 1% en 2026 y apenas 1.3% en 2027 (UDG TV, 2026).

La palanca que S&P puede accionar

La perspectiva negativa que S&P asignó a México el 12 de mayo es, técnicamente, una advertencia formal con reloj en marcha. En términos prácticos significa que la agencia tiene un horizonte de 24 meses para decidir si la situación mejora o empeora. Si empeora, la rebaja viene.

¿Qué condiciones activarían ese ajuste? S&P fue explícita al señalar tres palancas (Investing.com, 2026): primero, que México no logre reducir sus déficits fiscales de forma oportuna para estabilizar la deuda y frenar el crecimiento de los pagos de intereses; segundo, que los pasivos contingentes —principalmente las obligaciones no reveladas de Pemex y CFE— se materialicen con mayor impacto del previsto; y tercero, que ocurra un "revés inesperado" en la relación comercial con Estados Unidos, lo que debilitaría la posición externa del país en un momento en que la revisión del T-MEC está sobre la mesa (La Jornada, 2026a).

Esa última variable hace de la negociación del tratado comercial algo más que un asunto de exportaciones: un factor directo de riesgo soberano. La agencia ya identificó el proceso del T-MEC como una amenaza para la calificación crediticia, lo que convierte cada ronda de negociación en un dato que los mercados seguirán con lupa.

¿Qué pasaría si México pierde el grado de inversión?

Para responder esta pregunta con precisión, vale la pena mirar lo que le ha ocurrido a otros países que cruzaron esa línea. Sudáfrica es el ejemplo más documentado. Perdió su grado de inversión con S&P y Fitch en 2017, y con Moody's en 2020. El costo financiero de su deuda pasó del 3.1 % del PIB en 2016 al 5.5 % en 2022, mientras su inversión cayó del 3.4% al 2.4% del PIB en el mismo periodo (México Evalúa, 2024).

Para México, un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) y México Evalúa estimó que, dependiendo de cuántas agencias recorten la nota a nivel especulativo, el costo financiero anual adicional podría ir de 14,023 millones de pesos hasta 73,861 millones de pesos (México Evalúa, 2024). Ese dinero tendría que salir de algún lado —de más deuda, de menos gasto en salud o educación, o de más impuestos— en una economía que ya de por sí no crece.

Más allá de las cifras, el impacto sería sistémico. Una degradación a bono basura activaría ventas forzadas de deuda por parte de fondos institucionales con mandatos regulatorios que prohíben mantener posiciones especulativas. Eso generaría volatilidad en el tipo de cambio, presión sobre los mercados financieros y menor entrada de inversión extranjera directa (Expansión, 2026). Y aunque México conserva fortalezas reales —reservas internacionales por 257,000 millones de dólares, una línea de crédito flexible con el FMI por 24,000 millones de dólares y una deuda mayoritariamente denominada en moneda nacional y a tasa fija (Economex, 2026)— estas no son suficientes para neutralizar los efectos de perder el sello de confianza que representa el grado de inversión.

El margen de maniobra: estrecho pero no inexistente

El panorama es serio, pero no equivale a catástrofe inminente. Las propias calificadoras reconocen que México mantiene estabilidad macroeconómica y que su integración con el mercado estadounidense sigue siendo una fortaleza estructural. Moody's incluso cambió su perspectiva de negativa a estable al momento de hacer la rebaja, señalando que el deterioro previsto ya estaba incorporado en la nueva calificación (UDG TV, 2026).

El gobierno federal ha respondido con argumentos que no carecen de sustento. La Secretaría de Hacienda señaló que en 2025 realizó el mayor ajuste fiscal en 30 años, equivalente a 1.3 puntos porcentuales del PIB, sin desmantelar programas sociales (La Razón de México, 2026). Al primer trimestre de 2026, el déficit presupuestario fue 172,000 millones de pesos menor a lo programado, y el superávit primario sumó 98,000 millones de pesos (Yahoo Finanzas, 2026). Además, el costo financiero de la deuda cayó 47,000 millones de pesos gracias a los menores niveles de tasas (Yahoo Finanzas, 2026).

Moody's reconoció que una mejora de la calificación sería posible si los resultados fiscales colocan los indicadores de deuda en una trayectoria descendente clara, si mejoran las perspectivas de crecimiento mediante mayor inversión y si se recupera la previsibilidad de las políticas públicas (El Financiero, 2026a). Son condiciones difíciles en el corto plazo, pero no imposibles en un horizonte de dos a tres años.

Conclusión: la cuenta regresiva fiscal

México se encuentra hoy en una posición que no tiene precedente reciente en su historia crediticia contemporánea: dos de las tres principales agencias del mundo tienen su deuda soberana en el último escalón antes del bono basura, y la tercera la mantiene con perspectiva negativa. El país opera, en términos financieros internacionales, sin margen de error.

Los próximos meses serán determinantes. El dato de inflación del INPC de mayo —que se publica el 9 de junio— será una señal de si el entorno de precios permite mayor flexibilidad fiscal. El resultado de la revisión del T-MEC en julio definirá si la posición externa del país se fortalece o se debilita. Y la revisión de HR Ratings, prevista para octubre, determinará si el frente calificador se vuelve unánime en su preocupación (Investing.com, 2026).

Lo que las calificadoras le están diciendo a México, con la frialdad de sus escalas alfanuméricas, es algo que los economistas llevan años señalando con palabras: no es posible crecer menos del 1 %, endeudarse al ritmo de 3,000 millones de pesos diarios, sostener una empresa estatal que consume más recursos de los que genera, y esperar que los mercados internacionales sigan tratando al país como un destino seguro para la inversión. La cuenta regresiva fiscal ya está en marcha.

Referencias
Bloomberg Línea. (2026a, 20 de mayo). Moody's rebaja calificación crediticia de México por debilitamiento de la solidez fiscal.
Bloomberg Línea. (2026b, 20 de mayo). México queda en el último escalón de grado de inversión con Moody's y Fitch.
Bloomberg Línea. (2026c, 20 de mayo). México queda en el último escalón de grado de inversión con Moody's y Fitch [SHRFSP dato].
Bloomberg Línea. (2026d, 28 de abril). Los pronósticos concuerdan: la economía mexicana se contrajo en primer trimestre de 2026.
Economex. (2026, 24 de mayo). México ante la frontera del deterioro fiscal.
El Financiero. (2026a, 20 de mayo). Moody's Ratings rebaja la calificación de México a 'Baa3'.
Expansión. (2026, 22 de mayo). Consecuencias de la degradación de la calificación crediticia de México por Moody's Ratings / ¿Qué significa que México caiga a bonos basura? 
Expansión. (2026, 12 de mayo). S&P Global Ratings recorta perspectiva de México a negativa: cita debilidad fiscal y tensiones comerciales.
Investing.com. (2026, 2 de junio). ¿Perderá México el grado de inversión? UBS responde — y emite una advertencia.
La Jornada. (2026a, 13 de mayo). S&P cambia a negativa la perspectiva de la calificación de México.
La Jornada. (2026b, 1 de junio). En un año la deuda pública creció más de un billón de pesos.
La Razón de México. (2026, 21 de mayo). Moody's rebaja a México calificación; ve debilidad fiscal.
México Evalúa / Números de Erario. (2024, 12 de septiembre). El costo de la deuda podría aumentar 73.9 mmdp por las reformas.
UDG TV. (2026, 20 de mayo). Moody's rebaja la calificación crediticia de México por el "debilitamiento fiscal". 
Yahoo Finanzas / Investing.com. (2026, 20 de mayo). Moody's rebaja a México a Baa3, al borde del grado especulativo; Hacienda responde

 

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