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OPINIÓN

El cofundador de Anthropic y el Papa

¿Por qué leer Magnifica Humanitas, la reciente encíclica del papa León XIV?

Francisco José Anaya Rodríguez

Profesor de Filosofía. Enseña obras de autores clásicos, medievales y modernos en la Catholic International University, reflexionando sobre el mundo de hoy desde las Humanidades y las Ciencias Sociales.

 
 
 
 

Martes, Junio 2, 2026

Una de las razones por las que vale la pena leer las encíclicas sociales de los papas —seamos creyentes o no— es la siguiente: esos hombres vestidos de blanco suelen tener más y mejores interlocutores que usted y yo.

Al menos en parte, las encíclicas recogen el diálogo de los papas con algunas de las mentes más experimentadas en sus campos, incluyendo premios Nobel en ciencias naturales y sociales.

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Estos diálogos se dan de manera directa, en audiencias privadas, y de forma indirecta, por medio de las academias pontificias.

El caso de Magnifica Humanitas, la reciente encíclica de León XIV, no es la excepción.

No es casualidad que uno de los presentadores durante su lanzamiento en el Vaticano, el pasado 25 de mayo, haya sido Chris Olah, cofundador de Anthropic y científico clave en la «inteligencia artificial explicable», una rama que busca estudiar la estructura interna de los modelos de IA; es decir, comprender qué está sucediendo realmente en su interior.

Si bien son pocos los que, como Chris Olah, pueden tratar de explicar qué sucede dentro de los modelos de IA, el resto podemos ver y tratar de reflexionar en qué estamos haciendo con ellos.

Magnifica Humanitas se publica en el actual apogeo de los modelos de IA generativa. Al menos una parte de su recepción y análisis se está realizando a través de estas tecnologías. Se pueden hacer cosas asombrosas a una velocidad de vértigo con el fin de ayudar a su lectura y comprensión, pero nunca para sustituirla.

No obstante, lo que en buena medida se ha podido ver durante las primeras horas y días desde su publicación ha sido el empleo de los modelos de IA para su difusión masiva, cayendo no pocas veces en lógicas de AI slop.

No me refiero a los medios de comunicación convencionales (periódicos, noticieros, etc.), cuyo servicio es dar la noticia cuando sucede, sino a los influencers y comentadores en redes, no pocas veces católicos.

La velocidad de respuesta casi automática que presenciamos en las redes sociales, incluso antes de su publicación oficial, ha sido llamativa: cientos de resúmenes, mapas mentales, infografías e imágenes generadas por IA.

Vimos, además, canales de YouTube anunciando transmisiones en vivo para hablar de la encíclica a las pocas horas de su presentación, como si la hubiesen podido leer y estudiar de antemano.

La fragmentación de la audiencia también golpea al mundo católico. Probablemente, los influencers y comentadores religiosos también experimentan prisa por alimentar a sus seguidores con la última noticia, temiendo perderlos si van a buscarla a otro sitio.

Lo anterior favorece que haya mucha información inmediata, superficial y más o menos idéntica, pero poca reflexión. Aunque, claro está, hay excepciones.

Me parece que este frenesí por comunicar entra en tensión con algunas de las reflexiones que León XIV propone en Magnifica Humanitas, particularmente en los numerales 135 al 137.

Más allá del ruido de las redes, vale la pena leer y reflexionar la encíclica con calma; tomarse el tiempo necesario. Si no es porque consideramos que el Papa tiene algo que decir al representar una tradición milenaria con toda su sabiduría a cuestas, que sea porque los hombres más involucrados en el tema lo toman en serio.

Dentro de esta lógica, propongo la lectura de las palabras que Chris Olah ofreció en la presentación del documento.

La aproximación de Olah no es la de un devoto católico con prisa por difundir las palabras del Papa. Es la mirada de alguien profundamente informado e involucrado en el mundo de la IA, así como en los dilemas sociales y éticos que el pontífice cuestiona y analiza.

Vale la pena no solo leer a Olah, sino, como él, reconocer lo que la filosofía y las grandes tradiciones religiosas pueden aportar a estos debates.

 

 

 

 

 

 

 

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