Cuento
Lugar: Algún municipio de la provincia mexicana donde el polvo se mezcla con las promesas electorales.
Personajes:
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- Diputado (D): El visionario con constructora propia.
- Presidente Municipal (P): Don Sempiterno, experto en estirar el presupuesto (hacia su bolsa).
- Huelelillo (H): Artemio, el secretario que no entiende mucho, pero aplaude fuerte.
D: —(Mirando con desdén a su alrededor) ¿Se puede saber qué clase de pueblo es este, Don Sempiterno? Parece que el tiempo se detuvo antes de la alternancia.
P: —¡Vaya, señor Diputado! Somos un jirón de la provincia, pero aquí no nos falta nada. Gracias a la transformación tenemos dos depósitos de cerveza, una tienda de conveniencia con sistema siempre caído, un billar con aire acondicionado y muchachas... ¡de a montón!
H: —¡Y ya hasta tenemos una antena de internet que funciona cuando no sopla el aire!
D: —¿Cómo que no les falta nada? ¡Les falta lo principal, caballeros! La movilidad, la modernidad, ¡la conquista del espacio!
P: —(Apenado) Ejem... claro que sí... desde luego, señor Diputado. Solo que, bueno, usted sabe que la austeridad está pegando duro y pues... ejem...
H: —(En voz baja) ¿Qué es lo que nos falta, jefe? ¿Un Starbucks?
D: — ¡Cincuenta años de lucha y no han dotado al pueblo de esa conquista tecnológica! Por eso dicen los adversarios que "El Proyecto" no ha cumplido sus metas. ¡Con gente como ustedes es imposible!
H: — (Confundido) ¿¿??
P: — ¡Es que no alcanza el presupuesto, señor Diputado! ¿Se imagina usted lo que cuesta una obra de esas? ¡Un dineral, un auténtico dineral!
H: — ¡Esas cosas son carísimas y aquí apenas si pavimentamos la calle principal con chapopote!
D: — ¡No importa! ¡El pueblo se merece todo! ¡El pueblo es sabio y el sabio quiere volar!
P: — ¡Claro, señor Diputado! ¡Desde luego que yes! ¡No faltaba más!
H: — (En secreto) ¿Pero de qué estamos hablando, jefe?
D: — Por fortuna, yo cuento con una asociación estratégica y una compañía constructora —puramente por amor al arte, claro— y eso facilitará todo para ustedes.
P: — (Interesado) ¿Ah sí?
D: — El municipio solo tiene que firmar el contrato y yo me encargo de instalarles un Cablebús de última generación.
P: — (Susurrando) ¿Qué es eso de "Cablebús", Artemio? ¿Es un autobús con cables para que no se lo roben?
H: — (En voz baja) ¿No será un salón para bailar el "bule bu"?
D: — Así podrá el pueblo disfrutar de las alturas, evitar los baches que ustedes no tapan y desplazarse con rapidez de un cerro a otro, aunque no tengan a qué ir al cerro. ¡Es la democratización del espacio aéreo!
P: — ¡Claro, claro! ¡Un teleférico de primer mundo! ¡Eso es lo que tanta falta nos hace en San Goloteo para ver el relajo de la movilidad desde arriba!
D: — Y además, no será gravoso para el municipio. Con un ligero ajuste a los valores catastrales y un aumento en el predial, hasta queda una... ejem... "ganancia" al gobierno local. Ganancia que podrá ser destinada a los fines que usted indique... como su próxima campaña, por ejemplo.
P: — (Con una sonrisa de oreja a oreja) Me imagino que su amor por la patria es grande... ¿Cuánto se llevaría usted de comisión, señor Diputado?
D: — Se imagina usted bien, Don Sempiterno. Estas obras las hago para beneficio popular. Solo destino un modesto porcentaje del 42% como mi margen de operación técnica... o sea, que la "ganancia" del municipio será del 20% sobre los costos inflados... digo, estimados.
P: — (Guiñándole el ojo al Huelelillo) ¿Qué tal, eh? ¡Eso es gestión!
H: — ¿Y no hay peligro de que salga muy barata la cosa y no nos toque nada?
P: — ¡Hay que hacer una obra a todo lujo! ¡Con cabinas con Wi-Fi y asientos de piel sintética! ¿O no, señor Diputado?
D: — ¡Me alegra que toque ese punto! El municipio gana más mientras más suba el costo de la obra. ¡Je, je! Y así, pagando el pueblo más dinero, sentirá más suyas las obras que lo "benefician". Entre más caro, ¡más progreso!
P: — ¡Ni hablar! ¡Esto merece un brindis con un tequila de etiqueta negra! ¡Artemio, saca las copas de cristal, que ya somos del primer mundo!
Nota al pie: Cualquier parecido con la realidad, contratos de obra pública o inauguraciones con corte de listón, es mera (y muy costosa) coincidencia.
Referencia
Del Río (rius), E. (1990) Mis Supermachos México, Grijalvo.
Los invito a ver los videos de 30 segundos para conocer las señales, las leyes y reglamentos de tránsito (municipal, estatal y federal) con base en un proyecto de Educación Vial propuesto por quien esto escribe e impulsado por el Dr. Román Sánchez Zamora, académico del ICGDE de la BUAP, con su personaje Rommyn Ciudadano. Los encontrarán en estas direcciones:
https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-xwOBe7NUwB2SL9SfCf0gi
https://youtube.com/playlist?list=PLx4rAyJ6jwp-SKW-DVP5V7hgdzkcLYqx1
En X: #romynciudadano