Habitar es darte cuenta de lo que ocurre en tu interior, sentir y reconocer que estás ahí… y no a medias. Habitar el tiempo es entrar en el flujo y reflujo del instante que sucede sin detenerse.
A el tiempo nadie lo puede atrapar, es lo que permite que todo ocurra mientras todo cambia; una relación entre acontecimientos. San Agustín de Hipona decía que el tiempo se entiende… hasta que intentas explicarlo.
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Es como intentar atrapar el agua de un río estando dentro, sin poder detener su flujo. Lo más cercano a atrapar el tiempo es… habitarlo.
Albert Einstein rompió la idea de que el tiempo es un ahora absoluto y universal igual para todos, ocurriendo como un reloj perfecto que avanza de la misma manera en cualquier lugar del universo. No es así.
Comprobó que el tiempo depende del observador: Si vas rápido, el tiempo para ti pasa más lento. Si estás cerca de un planeta o un agujero negro, el tiempo disminuye su ritmo. Y más: propuso que el tiempo no existe ni se entiende separado del espacio: forman una sola realidad: el espacio-tiempo.
¡Jugó con tus certezas! Afirmó: “Lo que a ti te está ocurriendo en este instante, para otro, en otro lugar, podría ser pasado o futuro.”
Llegó a decir que la diferencia entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión persistente, que no significa que no exista, sino que depende de cómo lo percibes, porque no es igual para todos, ni es en todas partes.
Entonces el tiempo es un tejido que se estira y se contrae, dependiendo de dónde estás y cómo te mueves en el universo. Es decir, de cómo lo habitas.
Cuando estás plenamente presente, un instante no se escapa, porque, aunque siempre ha sido eso que pasa, adentro deja huella, es significativo, se queda, porque tú has estado ahí.
Durante mucho tiempo pensé que vivir consistía en avanzar. En hacer, en cumplir, en llegar. En acumular… Pero algo no encajaba: mientras más hacía, más ausente estaba de mí misma y del momento. Entonces entendí: no estaba perdiendo el tiempo… me estaba perdiendo en él.
Habitar el tiempo no es tener más horas ni llenar días de acciones u omisiones. Es más simple y más difícil: es estar.
Es la presencia silenciosa que sostiene lo que ocurre: el instante profundo que no adquiere peso.
Es mirar sin distraerse,
escuchar sin adelantarse,
Sentir. sin huir.
¡Es cuánta presencia soy capaz de sostener!
Es dejar de atravesar la vida
y empezar a quedarse en ella.
alefonse@hotmail.com