Viernes, 5 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Lo único honesto, habita conmigo en la oscuridad

La única persona a la que nunca puedes engañar es la que habita en la oscuridad contigo

Alejandra Fonseca

Psicóloga, filósofa y luchadora social, egresada de la UDLAP y BUAP. Colaboradora en varias administraciones en el ayuntamiento de Puebla en causas sociales. Autora del espacio Entre panes
 

Jueves, Marzo 19, 2026

Soy divisible; me fragmento a voluntad y con brío, o sin darme cuenta y por débil. Soy mil partes diferentes y autónomas que no embonan y no me atrevo mirarlas: las reprimo, las niego, las escondo.

No soy mi enemiga, pero no arriesgo observarme: no indago, no registro, no escudriño porque debo continuar; lo oculto para poder seguir adelante. Me dijeron que eso no se acepta, aunque sea lo único honesto que me queda. Es lo que no se puede iluminar sin que arda: la sombra de Jung.

Más artículos del autor

Carl Jung la llamó “la parte oscura de la personalidad”. No porque sea malvada, sino porque es todo aquello que no me atrevo a mirar: la constriño, la entorpezco, la encubro para poder ser aceptada en sociedad.

Mi sombra no es lo peor de mí. Es lo único y más verdadero: Ahí vive mi rabia no expresada, mi envidia no confesada, mi deseo de destruir lo que me digo amar. Ahí está también mi poder, mi autenticidad, mi capacidad de romper con lo que se me impone. ¡Y claro!, incomoda a la sociedad porque la perturba y, al censurarla, ¡me censura!

La sombra no navega en el mundo social porque el Yo requiere aceptación; tampoco responde a las exigencias del Ego ¡que demanda sobrevivencia! Y ambos me exigen: ¡intégrate!

Y yo abrazo a mi sombra con todo mi ser porque es lo único y más auténtico que tengo: me reconoce, me acepta; me acaricia; me desconecta del “afuera” para permitirme quedarme “dentro” ¡donde soy soberana!

Intentar ser “buena en sociedad, implica amputarme. Obliga tragarme la furia, disfrazar la ambición, domesticar el instinto. Significa sonreír cuando quiero gritar. Y aplaudir cuando quisiera incendiar el teatro.

Mi sombra crece en silencio en mi interior. No desaparece. ¡Nunca se eclipsa! Es mi más fiel compañera que permanece a mi lado, en los peores momentos, con lealtad ciega y sin juzgarme. Se filtra. Se proyecta. Y se convierte en el “otro”. Aunque parezca traición.

¿Te molesta alguien? Obsérvate.

Lo que te irrita con intensidad siempre es un espejo. El arrogante que detestas, toca tu propia soberbia reprimida. La persona libre que criticas exhibe la cárcel en la que vives. El corrupto que señalas, revela tu propia capacidad de traicionarte. La sombra no es moral, hiere con la verdad, es bestialmente honesta y, por eso, ¡asusta tanto!

Enfrentarte a ella entraña romper tu narrativa de ser “buena persona”. Simboliza aceptar que eres capaz de amar, y también de destruir. Que dentro de ti no hay pureza, sino contradicción.

Y eso, en una cultura que vende perfección, es un acto revolucionario.

Esta es la trampa: si niegas tu sombra, te vuelves esclavo de ella.

Si te crees incapaz de odio, aborreces con más violencia.
Si te piensas virtuoso, justificas ciegamente tus peores actos.
Si proclamas tu “luz”, sueles ser el más oscuro y el más peligroso, porque no sabes de
lo que eres capaz, pero lo intuyes, a sabiendas, de que la historia está llena de monstruos que se creían héroes…

Integrar tu sombra no es justificarla; es abrazarla y reconocerla para que no te posea. Es decirle con amor: “¡Sí, de esto, y más, soy capaz!” Hurgar junto a ella, consciente de tu inconsciencia, tú actuar sin proyectar tu oscuridad en otros; dejar de construir enemigos ficticios para que por fin, puedas verte frente a ti mismo, sin maquillar lo que no quieres ver.

Tu sombra, espera.
Pacientemente.
Silenciosa.
Implacable.
No para destruirte… sino para completarte.

Porque la verdadera libertad no nace de eliminar lo oscuro, sino de dejar de huir de ello.

El problema, quizá, no es que tengas una sombra. El problema, tal vez, es que te empeñas en fingir que no existe. Y en ese autoengaño, te pierdes.

Porque al final, la única persona a la que nunca puedes engañar es la que habita en la oscuridad contigo.

alefonse@hotmail.com

Vistas: 2278
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs