Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Las noches de los cuchillos largos

La reforma electoral fallida expone priorización de privilegios partidistas sobre el interés popular

Rodolfo Herrera Charolet

Licenciado en Administración de Empresas. Escritor, articulista, periodista, pintor, exdiputado del H. Congreso del Estado y exfuncionario público del Gobierno del Estado de Puebla. Autor de más de veinte libros, en su mayoría sobre temas de corrupción y denuncia pública.

Domingo, Marzo 15, 2026

La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, continuación de objetivos planteados durante la Cuarta Transformación, no alcanzó la mayoría calificada en la Cámara de Diputados. La iniciativa buscaba reducir el gasto público en elecciones y partidos políticos, así como garantizar representación real para mexicanos migrantes en el extranjero mediante candidaturas directas.

El Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), aliados del bloque gobernante, votaron en contra junto a la oposición, impidiendo los 334 votos necesarios.

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El rechazo se atribuye a la defensa de estructuras que benefician directamente a estos partidos, en particular el financiamiento público y la asignación de plurinominales, que la reforma amenazaba con limitar o modificar hacia mecanismos de elección más directa. La propuesta mantenía los 500 diputados: 300 electos por distrito y 200 por representación proporcional (97 asignados por mejores resultados sin victoria y 95 por votación directa por circunscripción y partido), con equidad de género, pero priorizaba austeridad y mayor inclusión de sectores tradicionalmente excluidos.

El bloqueo evidenció que los intereses institucionales y financieros de los aliados pesaron más que los objetivos compartidos de reducción de costos y ampliación de representación. La ciudadanía que esperaba avances en austeridad republicana y en la inclusión de migrantes vio frustrada una de las promesas centrales de la agenda transformadora.

Claudia Sheinbaum activa Plan B tras fracaso constitucional

La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció el rechazo en la Cámara de Diputados y anunció la activación de un plan B enfocado en modificaciones a leyes secundarias, principalmente la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales. Esta ruta requiere solo mayoría simple y permite avanzar en reducción de costos electorales (hasta 25 %), disminución de salarios en el INE, recorte de prerrogativas a partidos y otros ajustes operativos, sin necesidad de alterar la Constitución.

Ricardo Monreal, coordinador de Morena en el Senado, confirmó la preparación de esta estrategia alternativa. La presidenta enfatizó que el rechazo no representa una derrota definitiva, sino el cumplimiento del compromiso al presentar la iniciativa, y que el plan B busca preservar avances mediante un enfoque pragmático y negociaciones selectivas.

El plan explora acuerdos parciales con sectores de la oposición, como el PAN en temas de fiscalización contra dinero ilícito o Movimiento Ciudadano (MC) en la implementación gradual del voto electrónico. De esta forma, se prioriza la austeridad y la eficiencia electoral a través de vías que no dependen de la unanimidad de la coalición original.

Consecuencias para PT y PVEM en el bloque gobernante

El PT y el PVEM, al mantener su posición contraria, enfrentan ahora una reevaluación de su rol dentro de la coalición. El rechazo se interpreta como una priorización de beneficios institucionales sobre reformas estructurales, incluyendo la representación de migrantes y la reducción significativa del financiamiento público a partidos.

Críticas señalan que estos institutos olvidaron acuerdos previos y las implicaciones de las leyes secundarias que podrían aplicarse de manera estricta en el futuro. En el mediano plazo, el PT —que estuvo cerca del umbral de desaparición en procesos electorales anteriores— podría someterse a una revisión profunda sobre su viabilidad como aliado o como entidad independiente.

El PVEM, caracterizado por alianzas pragmáticas históricas, deberá confrontar un escrutinio mayor sobre las cuentas públicas de sus cuadros y posibles responsabilidades por el uso de recursos.

La ruptura de confianza generada por el voto en contra coloca a estos partidos en una posición más vulnerable frente a una mayoría disciplinada de Morena.

El Plan B avanza con el respaldo de una bancada mayoritaria alineada al proyecto nacional, lo que permite potencialmente marginar a exaliados y explorar negociaciones selectivas con otros actores. Los cambios por vías secundarias se presentan como un trámite previsible ante una mayoría implacable.

En este contexto, la pérdida de financiamiento y privilegios institucionales genera mayor impacto que los discursos ideológicos. Los golpes al bolsillo suelen producir disciplina más efectiva que las exhortaciones retóricas, evidenciando que en la dinámica política los intereses materiales continúan determinando alineamientos y lealtades.

Las noches de los cuchillos largos están por venir.

¿O no lo cree usted?

 

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