El síndrome de desgaste laboral (burnout) es una condición asociada al estrés laboral crónico no gestionado adecuadamente. Se caracteriza por agotamiento emocional, sensación de cansancio extremo físico y mental, con una actitud fría, distante o cínica hacia las personas en el entorno laboral (despersonalización), y disminución de la realización personal con una percepción de ineficacia y pérdida de sentido del trabajo.
Sus causas se deben a factores organizacionales del entorno laboral como son sobrecarga de trabajo, jornadas prolongadas, con falta de control y autonomía. Además de un clima laboral inadecuado, con falta de reconocimiento.
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Estos factores se asocian frecuentemente a una alta autoexigencia, perfeccionismo, dificultad para establecer límites y una escasa red de apoyo.
Los síntomas incluyen: los físicos como la fatiga persistente, el insomnio, la cefalea y los trastornos gastrointestinales. En lo psicológico: irritabilidad, la ansiedad, la desmotivación y la dificultad de concentración; y a nivel conductual se tiene ausentismo, bajo rendimiento, aislamiento.
Son los profesionales de la salud, docentes e investigadores, trabajadores sociales, y personal de servicios; así como ejecutivos con alta responsabilidad y personal de atención al público los que tienen un mayor riesgo de tener desgaste laboral.
La prevención es fundamental, por lo que es necesario establecer límites entre el trabajo y su vida personal.
Debe dormir adecuadamente al menos seis horas diarias, y realizar actividad física de manera regular, además de técnicas para el manejo del estrés o implementar programas de bienestar laboral como son las pausas activas.